Cuerpo y mujer, violencia y placer: Tránsitos de Malignas Influencias


JULIA ANTIVILO PEÑA


Macrodosis - Pare de sufrir - 2006 (fragmento)

 

El cuerpo es nuestro denominador común y encuentro
de nuestros placeres y nuestras penas.
Con él, quiero expresar quiénes somos, cómo vivimos y cómo morimos.
Kiki Smith [1]
 

El cuerpo ha sido un tópico relevante para el arte contemporáneo y en especial para la producción de arte feminista, para quienes el cuerpo es uno de los puntos de unión, en tanto herramienta, materia prima y producto. Como herramienta el cuerpo es soporte donde se plasma la obra. Por ejemplo muchas artistas han trabajado directamente sobre el cuerpo propio, ya sea el caso de la danza, la performance, o de su representación, como el cuerpo en madera nativa de Jessica Torres en la instalación Naufragios. Como materia prima el cuerpo es lo intervenido en los autorretratos fotográficos Tetamorfosis de Zaida González y como producto es lo que se quiere cambiar, transformar, cuestión que pretendía el ensayo Cinturón de Castidad. Prótesis en las mentalidades de las mujeres latinoamericanas. [2]  

Está estrechamente relacionado con las mentalidades. La relación cuerpo y mente es un binomio que a través de la historia se ha representado por separado, pero sin duda en la construcción cultural de uno y de otro están vinculados. De esa idea nació Cinturón de castidad, el ensayo, la exposición fotográfica e instalación. El ensayo versaba sobre la metonimia que encontramos entre el cinturón de castidad y una prótesis de censura y autocensura para las mentalidades de las mujeres. Dicha tecnología represiva se habría implantado con la conquista hispano-lusitana y desplegada como un proceso de larga duración que se mantendría hasta hoy. El análisis de la metonimia aspiraba esbozar una propuesta, a través del texto y de la performatividad, que invitaba a romper con estas prótesis de censuras y autocensuras de nuestras mentalidades, o sea nuestros cinturones de castidad mentales. Con todo, la performatividad de esa invitación pretendía hacer reflexionar en torno a una ética del placer que permitiera a las mujeres latinoamericanas la reapropiación de nuestros cuerpos. El ensayo, presentado en varios Congresos Internacionales, se orientaba principalmente desde la Historia de las Mentalidades, la Historia del Cuerpo y a partir de un análisis feminista. 

La Historia de las Mentalidades como perspectiva de análisis nos permitía entender los procesos de larga duración como determinantes para nuestras vidas. Todo con el fin de explicar muchas de las experiencias colectivas de las mujeres como sujetos sociales. Para Cinturón de Castidad nos ayudó a entender las dinámicas - como la censura y autocensura, especialmente vinculadas con el placer y autoplacer - que aún se mantienen desde la colonia en las mentalidades de las mujeres y de las relaciones de éstas con sus cuerpos, como asimismo concebir al cuerpo femenino como una prolongación del cuerpo social. Esta reflexión nos habla de una política de control social hacia las mujeres a través de la sujeción de sus cuerpos y mentalidades [3] . Esta vertiente historiográfica empuja al diálogo entre lo individual y lo colectivo, desde “el punto de conjunción (…) del tiempo largo y de lo cotidiano, de lo inconsciente y lo intencional, de lo estructural y la coyuntura” [4] , permitiéndonos indagar en las mentalidades desde la historia del cuerpo de las mujeres para visualizar que entre las mentalidades y los cuerpos de las mujeres, existe una determinación recíproca -a partir de una construcción cultural patriarcal- que nos limitan. En la Historia de las Mentalidades encontramos orientaciones teórico metodológicas para trabajar desde la historia del cuerpo. Una de ellas fue plantear al cuerpo como una herramienta mental que trabaja desde su existencia como palabra, a través del lenguaje, por el cual se entregan formas de ver, sentir, pensar y organizar la realidad. Otra fue el análisis del cuerpo como medio de comunicación desde el cual arrancan los sistemas de información y educación, que trasmiten valores, signos y significantes. La relación recíproca entre mentalidad y cuerpo se nos presenta como un solo constructo social y cultural, que por tanto, devela todas las estructuras de la dominación patriarcal.  

Con Cinturón de Castidad nos interesaba abrir preguntas en relación a cómo a través de las mentalidades han hecho del cuerpo femenino depositario de todas las formas de violencia patriarcal, especialmente de la simbólica, fortaleciendo así a la dominación masculina. Por ello, un concepto transversal de nuestra propuesta teórico visual y estética fue la violencia simbólica, la que se refiere a la adhesión que la dominada siente obligada a conceder al dominador (por consiguiente, a la dominación) [5] . Los actos de conocimiento y reconocimiento entre dominadores y dominadas son desencadenados por la fuerza del poder simbólico con el cual “adoptan a menudo la forma de emociones corporales -vergüenza, humillación, timidez, ansiedad, culpabilidad- o de pasiones y de sentimientos -amor, admiración, respeto (...) un cuerpo que rehuye las directrices de la conciencia y de la voluntad se mantiene con las censuras inherentes a las estructuras sociales” [6] . En la representación de este mecanismo de exclusión social y cultural de las mujeres utilizamos la ironía y la parodia que capturamos en las series fotográficas específicamente en las dos secuencias relacionadas con la institución del matrimonio (imágenes del ensayo y de la exposición en formato diapositiva). 

En síntesis, la construcción sociocultural del cuerpo de las mujeres, con sus “constantes o continuadores” como la moral católica que es parte de nuestra educación, conforma los procesos de larga duración en la historia del cuerpo de las mujeres latinoamericanas. Estas constantes pesan en las mentalidades femeninas estrechamente en relación con sus cuerpos, que se instalaron mediante un riguroso control desplegado a través de la censura y de la autocensura, perpetuando una lógica que niega la propiedad del cuerpo y también con ello el placer sexual a las mujeres. Razón por la cual nos han quitado la posibilidad de decidir por nuestros cuerpos, que es a su vez, la decisión por nosotras mismas. 

Este proyecto se desarrolló en varias etapas. La primera fue la profundización de la investigación en torno a la metonimia de los cinturones de castidad como prótesis de censura y autocensura de las mentalidades de las mujeres. La segunda etapa la constituyó la realización de tres cinturones de castidad y dos máscaras infamantes (instrumentos de vergüenza pública utilizados especialmente para las mujeres). Todas las piezas se confeccionaron en fierro forjado y se utilizaron en las series fotográficas. A la par se trabajó en la producción fotográfica (escenificación, creación de ambientes, vestuarios, fondos, etc.). Este proyecto contó con la edición final de 35 fotografías, de  las cuales 20 se trabajarán como retratos y autorretratos, en blanco y negro, ampliadas a 35 x 25 cm, posteriormente coloreadas manualmente con lápices acuarelables. Esta técnica fue enriquecida con otros materiales como son los lápices al óleo dorado, esmalte con brillos de escarcha, aludiendo a la técnica que antiguamente se realizaba con óleos fotográficos para retratos familiares e individuales y como también iconográficamente se representan las estampitas religiosas. Estas fotografías fueron montadas en marcos de 30 x 40 cm, de estilo barroco, usando como referente los que soportan las pinturas religiosas, especialmente coloniales.  

Las 15 fotografías restantes fueron trabajadas en 3 series de 5 fotos cada una, las que relatan una pequeña historia a modo de fotonovela. Estas últimas (15, en 3 series de 5 fotos), se reprodujeron en diapositivas a color y se insertaron en 15 cajas de luz en forma de corazón de piel sintética con pedestal, donde se podía observar a través de un visor ubicado en el centro del corazón, invitando a las y los espectadores a cumplir un rol de voyerista, autorizado para esta ocasión. Cabe señalar que tanto en las series como en los retratos fotográficos las modelos que encarnaron dichas representaciones fuimos las integrantes del colectivo más amigas que nos prestamos como modelos. Con todo Cinturón de Castidad se materializó a través de un lenguaje que jugaba con la ironía y el sarcasmo, contraponiéndola con la técnica antigua y sutil de la coloración manual de fotografías en blanco y negro, dando un aspecto de celestialidad al cuerpo de las mujeres. 

Tras la experiencia ganada con Cinturón de Castidad nos conformamos como MALIGNAS INFLUENCIAS. Nombre que tomamos de los imaginarios culturales construidos a partir de las experiencias de las mujeres que se han rebelado contra las convenciones sociales que limitan sus vidas, especialmente nombre y apellido reservado -junto a otros apelativos como locas o histéricas - para las feministas. El colectivo se constituyó con la escultora Jessica Torres, la fotógrafa Zaida González y yo, Julia Antivilo, de oficio historiadora, quien las convoqué para materializar el ensayo sobre la metonimia en torno al cinturón de castidad.  

Nuestras trayectorias  

Mi línea de investigación por bastantes años había estado centrada en la historia social y cultural de las mujeres latinoamericanas, especialmente de las feministas [7] . Pero a partir del ensayo sobre el cinturón de castidad pretendí darle más performatividad al texto literario. Por ello, y conociendo el trabajo de Jessica Torres, le pedí que me ayudase a construir un cinturón de castidad en fierro forjado en base a un modelo histórico, y a Zaida González para que recreáramos la metonimia en series fotográficas en la cual yo usaba un primer diseño de cinturón de castidad que construimos con Torres. El ensayo por lo tanto lo constituyó el texto y las imágenes en tres series de un total de 14 fotografías (6 de la serie de crucifixión, 4 del matrimonio y 4 del viajero). El conocimiento del trabajo de ambas me aseguraba de antemano el resultado.  

La trayectoria de Jessica Torres Lavados [8] , como maestra forjadora, escultora y Licenciada en Artes, me daba toda la confianza que necesitaba para la realización del proyecto. Torres cuenta con una vasta experiencia como artista y docente, la que inclusive la ha llevado como profesora invitada por dos años consecutivos al Instituto Superior de Artes de La Habana, Cuba (1997-1998) y ha participado en varios eventos internacionales como el V Simposium Internacional Marmolsol, Isla de la Juventud, Cuba (1996) y el X Simposium Internacional de Escultura de Valdivia (2005). Ha ganado cuatro veces FONDART (1998, 2002, 2005 y 2006) para el desarrollo de diversos proyectos escultóricos y de instalación utilizando madera y metal presentados en Santiago y en su natal X Región de Los Lagos. Además ha recibido becas y premios.  

La obra de Jessica Torres ha transitado entre su relación identitaria con los materiales que trabaja. Su obra habla de la relación mujer-tierra e identidad. Por un lado, la madera -sólo nativa- que es el vínculo con su territorio, el sur de Chile, donde la recoge, y el hierro que es su pasaje a la capital.  El cuerpo es una temática que a lo largo de la obra de Torres ha estado latente, haciéndose más evidente a partir de Cuerpo a tierra (2000) y Naufragios (2002). Los registros de sus instalaciones pueden verse como un gran proceso de obra que con cada una da paso a otra. Los vestigios de Naufragios abren camino a La Huella y ésta a su próximo trabajo de vídeo instalación Memento mori. 

Con el cuerpo propio (fragmentado y/o entero) Jessica Torres ha materializado sus experiencias vividas literalmente a flor de piel. Su cuerpo es testigo de sus amores, desamores y quemaduras. Por ello, el fuego es otra constante en su trabajo actuando como el modelador de sus piezas escultóricas y de su vida, a través de la fragua o en los hornos de la fundición. También el fuego es modelador de su cuerpo que la hizo encarar la muerte, tras un accidente mientras fundía, explosionó el horno y vertió metal líquido en varias partes de ella. Jessica señala que su vida y obra tiene un antes y un después de este acontecimiento. Punctum que le abrió preguntas existenciales de vida y muerte y del ser mujer y artista.  

Por su parte, Zaida González Ríos [9] , desde 1999 venía desarrollando una prolífera obra cargada de un irreverente humor, ironía y sexo. Elementos y temática que ha utilizado para realizar una aguda crítica a los valores y a la hipocresía de la sociedad en temas como la sexualidad y/o las opciones sexuales. Su obra aportaba el color y los condimentos esenciales que requería el proyecto Cinturón de castidad. No fue para nada difícil entendernos, pues su experiencia en trabajo colectivo con otras mujeres respaldaba la empresa. Asimismo la tríada cuerpo-mujer-sexualidad era una temática central en la obra de González.  

Zaida González es una de las fotógrafas más renombrada hoy en día en nuestro país y no es un fenómeno de la prensa, sino que la respalda una sólida propuesta estética visual que ha desarrollando ascendentemente desde su debut en 1999. Sus fotografías son una especie de fotoperformance en las que involucra todos sus fetiches, deseos y placeres. En el 2002 arrasa en varias categorías en la versión 39° del Salón de Arte Fotográfico de Foto Cine Club de Chile [10] .  

El trabajo colectivo con mujeres artistas es una tónica que se repite en González dando frutos de exquisita factura tales como las muestras junto al colectivo de plástica femenina Miss 3 Senoritas, hoy disuelto. Ángeles fue el primer trabajo en conjunto y fue presentado en el Centro de Arte Alameda. La segunda muestra fue una exposición homónima en la Sala Juan Egenau de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, en la que combinaron fotografía, vídeo instalación y performance. El colectivo estaba conformado, además de Zaida, por AAlejandra Ugarte y Gabriela Rivera. Las tres trabajaron desde la erótica femenina desmitificando los estereotipos de género presentando imágenes arrancadas de la pornografía, anomalías corporales o primeros planos de enfermedades a la piel. Hoy en día forma parte de otro colectivo de mujeres artistas; Macrodosis, integrado por Maysha Escobar, Carolina Guajardo y Daniela Elgueta, todas fotógrafas. Su primer trabajo fue la exposición 10 Mandamientos en la que cada una recreó dos de los mandamientos, además invitaron a la fotógrafa Romina Alarcón para esta muestra realizada en el Centro Cultural 771, Santiago (2006). 

La nueva y última integrante de Malignas Influencias es Paula Luz Moraga Lagarrigue [11] , quien se integra al nuevo proyecto del colectivo. Ella es profesora de danza y actualmente cursa su último año de Licenciatura en Coreografía, en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del Centro Nacional de las Artes en México, D.F. Desde 1995 se ha perfeccionado con cursos, seminarios y talleres que involucran a la danza desde una perspectiva interdisciplinaria. Ha sido intérprete en varias agrupaciones como la compañía de Danza Universidad ARCIS, Santo Remedio, participando de varios montajes en Chile y el extranjero (Sucre 1998, Nueva York 1999, Ciudad de México, 2003-2006). Además en su búsqueda interdisciplinaria trabajó la danza con una visión terapéutica, desde ahí se desempeñó como profesora de danza en diferentes recintos hospitalarios del país, especialmente en el área de salud mental [12] . También ha sido docente en universidades y profesora ayudante del destacado artista visual, recientemente fallecido, Francisco Copello.

Lo que viene 

El segundo proyecto de MALIGNAS INFLUENCIAS es homónimo y ya está en marcha, es una profundización de la investigación teórica y práctica que comenzamos con Cinturón de Castidad. El marco teórico que emplearemos sigue orientado desde la Historia de las Mentalidades y la Historia del Cuerpo y la Teoría Feminista desde el arte. Por su parte, la investigación práctica será cualitativa y utilizamos la encuesta como una herramienta para la recolección de información. La primera encuesta la aplicamos a las mujeres que transitaron el sábado 29 de julio por la Plaza de Armas de Santiago, las que respondieron las preguntas (2 con respecto al placer y otras dos sobre la violencia contra las mujeres) y depositaron en un buzón que habilitamos para el encuentro. Además,   enviaremos la encuesta por correo electrónico [13] . Cabe señalar que esta indagación se sistematizará y las opiniones vertidas por las encuestadas se verán reflejadas en el proyecto. Junto con la investigación, proyectamos una instalación que será intervenida con performances y complementada con series de diapositivas, a modo de fotonovelas, las que se exhibirán en cajas de luces con el mismo soporte en forma de corazón de piel sintética que utilizamos en la anterior muestra. La instalación la compone una serie de recreaciones de aparatos de tortura y de vergüenza pública coloniales especialmente diseñados para las mujeres; tales como, cinturones de castidad, violines de las comadres y máscaras infamantes. Esta instalación será emplazada en el patio del Museo Histórico Nacional (Plaza de Armas), edificio colonial de los pocos que aún perviven en Santiago.  

Esta nueva propuesta teórica visual y estética consiste en resignificar la metonimia que nos hablaba de aparatos de tortura y vergüenza pública como prótesis mentales de censura y autocensura, en dispositivos que sirvan para el placer y también para la autodefensa de las mujeres ante la violencia simbólica y directa que solimos recibir cotidianamente al salir a la calle o en nuestros hogares. Creemos que es de real importancia la resignificación de las tecnologías represivas que han perfilado las mentalidades y los cuerpos de las mujeres, ya que, hasta hoy en día podemos visualizar que ambos (cuerpo y mentalidad femenina) se siguen construyendo como cárceles del placer en el plano social, cultural y simbólico. Por lo tanto hemos planificado que las performances tendrán tres ejes que guiarán las acciones: 

1)      Aparatos de tortura y vergüenza pública como prótesis de censura y autocensura en las mujeres.

2)      Transformación de los instrumentos de castigo y censura en instrumentos de placer.

3)      Medios de protección de la mujer contra la violencia.  

Es necesario mencionar que la victimización o crueldad no serán parte de las actitudes que se muestren en las acciones que pretendemos realizar, pues apostamos al empoderamiento de nuestros personajes en actitudes que jueguen entre la parodia, la ironía y el sarcasmo.  

Sin duda nuestra propuesta como Malignas Influencias pasa por la relación cuerpo y mujeres, que se une a su vez con mentalidad, censura y autocensura, asimismo con violencia y autodefensa, además con placer y autoplacer. Finalmente, el cuerpo nos interesa pues lo hemos tomado como el soporte de la representación y herramienta de expresión de cómo las mujeres tenemos y somos cuerpo creados por una concepción mezquina, desigual y censuradora, que nos violenta y configura mentalidades como cinturones de castidad que autocensuran nuestras acciones. Pero tal violencia directa y simbólica podemos resignificarla y ahí está la tensión que invita a desanudar nuestra propuesta. El placer y el autoplacer, y a la violencia la autodefensa, ecuaciones que deberían plasmar el cuerpo del cual nos reapropiamos, en que nos empoderamos, o sea, del cuerpo que queremos, somos y tenemos. Dejando en claro que desde esa pertenencia es donde se nos reprime, por lo tanto, es el lugar que se debe subvertir. El descubrimiento del cuerpo como un territorio inexplorado por las mujeres es un acto político estético pues habla de derechos y esa es la invitación que proponemos como Malignas Influencias.



[1] Artista nacida en Alemania (1954) residente en Nueva York, principalmente se dedica a la instalación y sus obras están inspiradas en trabajos de arte históricos como el altar de Isenheim de Grünewald, en figuras bíblicas y míticas como Lilith, la mujer de Lot o María Magdalena y también en cuentos de hadas y en sus propios sueños. Sobre su obra ver a Ulrike Lehmann: “El arte como un viaje a través del cosmos”, en Uta Grosenick (Ed.): Mujeres Artistas, Ed. Taschen, Madrid, 2003, p. 174-177. 

[2] El ensayo de mi autoría está publicado por la Revista Cyber Humanitatis, publicación electrónica de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Departamento de Literatura, Universidad de Chile, Otoño 2004. La ponencia fue presentada en las VI Jornadas de Estudiantes de Postgrado en Humanidades, Artes y Ciencias Sociales. “Dinámicas de Inclusión/Exclusión. Hegemonías, resistencias e identidades”. Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, Santiago, 10, 11 y 12 de enero 2005. Posteriormente fue expuesta en las I Jornadas Internacionales de Pornología. “Imágenes, políticas y clasificaciones del cuerpo: de la antropología a la pornografía”. Organizada por el Laboratorio de Desclasificación Comparada y la Facultad de Humanidades, carrera de Sociología, Universidad de Valparaíso, entre el 20, 21 y 22 de julio. También en el II Congreso Internacional de Artes, Ciencias y Humanidades. El Cuerpo Descifrado. Organizado por la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco, la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México), la Revista Kiné (Argentina) y la Universidad de Texas en Austin, (EE.UU.), en el Centro de Artes, Humanidades y Ciencias en Transdisciplina (México), realizado en Ciudad de México entre el 25 y el 28 de octubre. Además en el XVI Coloquio Anual de Estudios de Género “Dra. Graciela Hierro”, organizado por el Programa Universitario de Estudios de la Mujer, Universidad Nacional Autónoma de México, realizado entre el 14 y el 16 de noviembre, 2005. 

[3] Alejandra Araya: “Aproximación hacia una historia del cuerpo. Los vínculos de dependencia personal en la sociedad colonial: Gestos, Actitudes y Símbolos entre elites y subordinados”, en Historia de las Mentalidades: Homenaje a Georges Duby, Universidad de Chile, Santiago, 2000, p. 82 y 83. 

[4] Jacques Le Goff: “La historia de las mentalidades: una historia ambigua”, en J. Le Goff y P. Nora: Hacer la Historia. Ed. Laia, 1989, p. 85. Además ver Peter Burke: Formas de Historia Cultural, Alianza Editorial, Madrid, 2000. En síntesis, es la historia de lo que cambia con mayor lentitud, como por ejemplo las mentalidades que encadenan a las mujeres a la subordinación. La Historia de las Mentalidades es también una opción veraz de reconocer los variados tipos de relaciones que se dan en el modo de pensar de las colectividades. Los fenómenos analizados por esta disciplina podríamos denominarlos como elementos “constantes o continuadores” que trazan procesos de larga duración, lógicamente con todos los matices que enriquecen o desdibujan el objeto de estudio (que son los modos de pensar y sentir de las colectividades) según los contextos históricos por los que experimenta el imaginario colectivo. Hablamos de autocensura que es la que internaliza en las mentalidades de los y las individuos la situación de subordinación, haciendo de estos procesos duraderos en el tiempo. Con todo, la censura se sitúa en la dimensión del discurso concreto cultural patriarcal definiendo la violencia directa y simbólica que cae sobre las mujeres, y que ellas incorporan o rechazan dentro de la relación consciente y/o inconsciente. 

[5] Pierre Bourdieu: La dominación masculina. Ed. Anagrama, Barcelona, 2000, p. 51. 

[6] Ibid., p. 55. 

[7] He publicado varios artículos en revistas especializadas y en coautoría he escrito dos libros. El primero junto al maestro Luis Vitale llamado Belén de Sárraga, precursora del feminismo hispanoamericano y el segundo llamado Historia de la Sociedad de Escritores de Chile. Los diez primeros años de la SECH y visión general 1931-2001, Consejo Nacional del Libro y la Lectura, Gobierno de Chile. Además realicé el Seminario Feminismos, Narratividad y Arte Contemporáneo, Centro Nacional de las Artes, Ciudad de México, D.F., en el 2005. Actualmente trabajo en mi tesis de maestría llamada Entre lo sagrado y lo profano se tejen rebeldías. Arte feminista latinoamericano. México, 1970-1980, el que será presentado en el Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos, Universidad de Chile, para obtener el título de Magíster en Estudios Latinoamericanos. 

[8] Nacida en 1967 en Purranque, X Región. 

[9] Zaida González nació el 18 de agosto de 1977 en Santiago. Tiene estudios en diseño y es fotógrafa publicitaria, actualmente cursa medicina veterinaria.
Visita su página web
www.zaidagonzalez.com. 
 

[10] Ganó 1er lugar en la categoría fotografía de ensayo con el trabajo Transformación de íconos, también obtuvo el 2do lugar en la categoría fotografía experimental con Zoonosis zoofílica, 3 aceptaciones en la categoría fotografía experimental y obtuvo el premio Federación, Mejor Autor, en la categoría fotografía experimental. Los trabajos fueron expuestos en el Museo de Artes Visuales de Santiago. 

[11] Nació en Santiago el 12 de julio de 1975. 

[12] Desarrolló el programa “Terapia y Movimiento”, con pacientes del hospital de Huasco, III Región, auspiciado por el Ministerio de Salud y patrocinado por la Escuela de Pedagogía en Danza, Universidad ARCIS (1996). También realizó un taller de danza en el hospital psiquiátrico “El Peral”, con pacientes del Servicio de Larga Estadía y pacientes del Servicio de Agudos, en Santiago (1998-1999).  

[13] Encuestamos un total de 100 mujeres. Volveremos a repetir la encuesta un par de veces más. Además habilitamos una dirección electrónica malignasinfluencias@yahoo.es para recibir las respuestas de las mujeres a que les enviaremos a través de este medio. Nos pueden escribir también a este correo solicitando la encuesta.


Jessica Torres -Cinturón de Castidad-2005   Zaida González - Aureus -2004
     
Macrodosis - Pare de sufrir-2006   Zaida González -_Zoonosis Zoofilica -2001
     
Malignas Influencias - Cinturón de Castidad-Matrinomio - 2005   Mailgnas Influencias - Cinturón de Castidad- Cruxificción-2005
Malignas Influencias - Cinturón de Castidad - Infamantes -2005 Jessica Torres -Cinturón de Castidad-Detalle-2005
  Zaida González - Zoonosis Zoofilica- 2001