Nota a un proceso cyborguiano. Para una estrategia de observación-acción en red


MAURICIO RIQUELM
*


Karin Vásquez - Niña de mis ojos con trenzas y setas - 2006 (fragmento)

 

Sí (todos necesitamos un amigo al que agarrarnos) [2]

La blogosfera y los estrategas generativos 

La cita que antecede ejemplifica el sistema de relaciones que se ha dado en llamar blogosfera, un sistema en el que unos y otros parecen depender entre sí; un orden de relaciones rizomáticas y constituyentes, afectivas, para el que quizás no baste acercarse desde nociones como relacionalidad en el sentido de por ejemplo Nicolas Bourriaud, [3] o arte de la técnica y la innovación en el sentido que para muchos especialistas va tomando.  

Intentaremos por tanto, en las líneas que siguen, un enfoque algo alternativo a la codificación más común de la escritura en artes. Un acercamiento situado, en el que iremos esbozando algunas nociones propias para acercar al proceso de “Estrategias de Mediación en Red” (de aquí en adelante nominado por las siglas E.M.R.), proceso de arte, pensado y convocado desde y en un espacio cyborguiano –diremos, siguiendo la lógica de hibridación propuesta por Donna Haraway en su ya mítico “Manifiesto para cyborgs”. [4]  

Actualmente la blogosfera, [5] constituye una esfera de comunicación que para muchos analistas se integra en la generación de nuevos paradigmas de comunicación, participación, horizontalidad y ciudadanía. Un blog o bitácora es una página web creada y actualizada con un gestor de contenidos (CMS) gratuito y de fácil manejo. La blogosfera es muchas veces comparada con un sistema biológico, “tiene comportamientos clásicos como evolución, selección natural, adaptación, depredadores y presas”,  se afirma en La Wikipedia. [6] Así, existen exploradores de la blogosfera como Technorati (http://technorati.com/)  instrumento de cartografías de uso, extensión y movimientos en la generación del universo weblog. Uno de los comportamientos más deseados en este universo es el enlazamiento, la práctica “intertextual” que lleva al lector de un punto a otro del ciberespacio. La cantidad de visitas de un blog se traduce como popularidad o buen funcionamiento, de allí que el concepto de público-participante aparezca siempre entre líneas a la hora de calificar; la premisa casi siempre suena a “mientras a un público más extendido se llegue: mejor”. Por supuesto, la mayoría de las veces, los indicadores están empapados de una lógica empresarial, donde la rentabilidad y la cantidad se muestran como valores intangibles pero efectivos. 

La misma conectividad, una propiedad que algunos traducen en divisas, y otros en experiencia. Y cuando decimos experiencia no podemos olvidar a un Walter Benjamin reivindicándola por encima de la información (que la cristaliza y la “empuja” a  circular en orden “indoloro” y reificante). De cualquier forma este desplazamiento de la experiencia benjaminiana a la experiencia tecnológica, requiere de otro tiempo y espacio para ser discutido. Por el momento, solo recordaremos en presente que son miles los ciudadanos volcados a la experiencia de sostener sus propias bitácoras o blogs, muchas veces con el único fin de relacionarse en unos muy reducidos grupos de individuos.  

Pero, si esto es así, ¿de qué puede servir instalar o someter a este “contexto” un conjunto de comunicados, señales, símbolos de intercambio producidos desde un grupo de artistas? 

Sin pretender una respuesta que redunde en lo obvio o en una obviedad virtual, hemos todavía de recordar al lector que esta condición del medio reafirma precisamente un andamiaje generativo, [7] o la intencionalidad de producirlo.  

Como andamiaje generativo nos referimos a un soporte capaz de autogenerarse en mediación colectiva, algo así como un suplemento tecnológico del nosotros, donde la comunidad vehicula su deseo de neologismo y comunicación. Se trata por tanto de una suerte de concepto operativo que fijamos tanto a la blogosfera como a los cuerpos que se ocultan en las huellas que circulan por ésta. [8]  

Existen muchos matices con respecto a la definición del concepto de generatividad, sin embargo, aquí nos decantamos por la que ha propuesto Jonathan Zittrain, [9] del Berkman Center for Internet & Society at Harvard Law School: “Generativity means that any part of your computer can be reprogrammed”. [10]  

Este tipo de andamiaje se constituye en condición de un contacto que, para el caso de las tradiciones de arte representacional, no existía. Parafraseando a Gabriela Häbic diremos todavía que la blogosfera, en tanto espacio-tiempo de lo virtual, se ubica en un sitio privilegiado para la reflexión “no tanto por su propia virtualidad, si no por las potencialidades que la conforman”. [11]            

La presentación de E.M.R. dice: “toma como punto de partida la urgencia de idear estrategias que posibiliten mecanismos de hibridación entre las culturas, con el objetivo de distanciar a la producción artística de la lógica homogeinizadora con que opera el sistema económico global”  y, más adelante, “(…) pretende generar instancias de participación, en las cuáles, se pongan en marcha prácticas de intercambio cultural, con el objetivo de intercambiar, compartir y combinar imaginarios y, de ésta forma, poner en juego las percepciones y fantasías que genera el ‘fantasma del otro’, poniendo en práctica procesos de recepción y apropiación de bienes simbólicos de forma libre y directa”. Estas declaraciones de Rosa Apablaza, la mediadora del proyecto, vienen a resaltar la importancia de la estructura blog para el proceso en marcha, pero también bordean un problema más propio al lugar geográfico desde el que se plantea este aparato de cuestiones, es decir, una región dentro de Chile dentro del Mundo. 

Los estrategas generativos, surgen así como figuras de este universo de potencialidades y tiempos fractales recogidos en las conversaciones que fijan un espacio a un tiempo que se diluye para traspasar y reconfigurar el cotidiano de los intercambios. Estrategas generativos es el nombre que aquí perfila el tipo de mediación desplegada por Rosa Apablaza en este proyecto, pero también es la figura que designa el rol autogestivo de quien perfora la distancia naturalizada entre sujetos de arte en tanto sujetos políticos. Más adelante nos extenderemos en esta figuración y sus oposiciones en el paisaje de las artes mediadas de/en Chile.  

El blog como herramienta constituyente en una escena “fantasmática” del arte que se escribe. 

Los festivales de blogs, en inglés carnivals son una forma de conversación entre blogs que consiste en: "una convocatoria abierta bajo un lema determinando, un período para la publicación de posts en cada una de las bitácoras que deciden participar, edición del material recibido y publicación del post definitivo con aportaciones del autor anfitrión". [12]  

Es ineludible hablar del contraste hallado entre una forma de circulación que se ha definido como circuito internacional de arte contemporáneo, respaldado en museos, cátedras, bienales, encuentros expositivos, banca, estados y toda clase de intermediaciones ideológicas, económicas, e institucionales;  y la forma de circulación de la blogosfera y lo que se oculta en ella, que para el caso hemos denominado como andamiaje generativo y que con creces sobrepasa el terreno codificado de las bellas artes y las contemporáneas para encontrarse en una conversación otra, si bien susceptible también de unas importantes mediaciones y controles, a lo menos distinta de las anteriores. Esta diferencia viene en parte dada por su uso y porque su lectura como signo es casi siempre directa, es decir imágenes que son texto de un cuerpo oculto, código de un paradigma en constante redefinición. Aquí los píxeles se leen como la idea que se materializa caída en un work in progress, o en una estética que aún discute si es el tiempo en fuga o el espacio interfásico aquello sobre lo que será necesario concentrar las perforaciones de un ir y venir de la escritura inmaterial e inmigrante. Inmigrante en el sentido de que en la construcción mítica de su origen se desplaza desde otros soportes como el papel, la tela, la piedra, el cuerpo, o la pura abstracción, por nombrar algunos, hacia esta potencialidad colectiva que es el hipertexto; “el hipertexto produce de una manera activa, conciencia de los objetos que constituye”. [13] La escritura (que momentáneamente definiremos como la imagen del contacto), y lo fantasmático de ésta, constituida como escena de arte limítrofe, nos otorgan huellas suficientes para volver sobre la plasticidad del cyborg, otra figura, metáfora que adelantábamos al inicio de esta anotación.  

Pero no iremos sin antes dejar más abierta la pregunta: ¿de qué hablamos cuando decimos escena de arte limítrofe? 

Una estrategia de mediación pensada y convocada desde y en un espacio cyborguiano

A finales del siglo XX –nuestra era, un tiempo mítico–, todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en unas palabras, somos cyborgs. Ésta es nuestra ontología, nos otorga nuestra política. Es una imagen condensada de imaginación y realidad material, centros ambos que, unidos, estructuran cualquier posibilidad de transformación histórica. Según las tradiciones de la ciencia y de la política ‘occidentales’ –tradiciones de un capitalismo racista y dominado por lo masculino, de progreso, de apropiación de la naturaleza como un recurso para las producciones de la cultura, de reproducción de uno mismo a partir de las reflexiones del otro–, la relación entre máquina y organismo ha sido de guerra fronteriza. En tal conflicto estaban en litigio los territorios de la producción, de la reproducción y de la imaginación. [14]  

Si una palabra se mira el ombligo, es ciega y no dice nada del sentido. De hecho, aunque su voz deje oír al otro que escucha, siempre será un decir accidental. Las cosas podrían haber sido de otro modo, nos decía Walter Benjamin. La mano que traza el camino de la lanzadera, mano encontrada, se ve a sí misma impotente para decidir el sentido del color. [15]  

E.M.R. ha sido una convocatoria, un modus operandi surgido de la voluntad independiente de una persona que habita entre las fronteras político-administrativas de un estado-nación denominado Chile, ha funcionado a través de una convocatoria inscrita en un blog y  ha circulado como link y texto por distintas listas de correo y páginas web de habla latinoamericana, castellana, hispana, chilena, principalmente de difusión de arte contemporáneo y mail art. 

Por su simpleza –o precariedad, como señala Rosa Apablaza– no nos atrevemos a ligarla de manera inmediata a los ejercicios más virtuosos del llamado net-art, que priorizaría procesos electromagnéticos más especializados, donde la modificación del medio, la experimentación formal tendría un alto grado de importancia. Más bien identificamos una cercanía con cierta fase del mail art que constituye una suerte de virtualización de lo que fue y es el arte correo y, por supuesto, la nunca bien reconocida tradición de la poesía y arte experimental en América Latina. Esta cercanía se confirma al visualizar las experiencias llevadas a cabo por los seleccionados en el proyecto. Los cruces se plasman desde la ejecución de la herramienta blog, llegando en algunos casos a la manipulación del código; pero también, como venimos insinuando, desde la vehiculación en ella de una órbita de sentimientos puestos a trabajar en la comunicación que generan las parejas de desconocidos: “Los artistas deben idear estrategias para comunicarse y dar a conocer sus referentes e imaginarios. Existirá un tiempo limitado para conocerse, comunicarse y formular el proyecto, a través del medio que ellos consideren oportuno; correo electrónico, chat, llamadas telefónicas, etc.”.  

Lo que antes fue una carta que burló fronteras llevando consigo una imagen desplegable, una palabra o la praxis gestual del otro, aquí es la navegación y el enlace, es ese cuerpo que no se muestra si no por sus huellas de texto sobre el código del CMS (gestor de contenidos), pero también es la influencia del tercero, de la mediadora, porque indica la dependencia en el funcionamiento del sistema. Es decir con E.M.R no nos enfrentamos a un proceso 100% automatizado, si no más bien a un determinado uso, lectura o performance de una tecnología de contacto. [16]  

La escena de un arte limítrofe, se deja escribir así como la irrupción del impulso de hibridación que entra y sale de las escenas locales, globales y glocales, promoviendo el contagio desde una ironía constituyente, taladradora de la tríada rol/identidad/espacio-tiempo monolítico que sigue justificando el accionar de numerosos agentes en el espacio del arte. “La ironía se ocupa de las contradicciones que, incluso dialécticamente, no dan lugar a totalidades mayores, y que surgen de la tensión inherente a mantener juntas cosas incompatibles, consideradas necesarias y verdaderas. “La ironía trata del humor y de la seriedad. Es también una estrategia retórica y un método político”. [17]  

No olvidamos que en todo espacio habitan fuerzas en tensión y que del resultado de estas dinámicas surge la posibilidad de producir otros giros que faciliten una descolonización de medios y  políticas/poéticas del hacer, en esta constante reinvención de la naturaleza de la comunicación y las artes. Tampoco podemos dejar de preguntarnos cuál será el futuro de un síntoma como E.M.R en un contexto no cyborguiano, no limítrofe, no irónico, no afectivo. [18]  

Escena de arte limítrofe, andamiaje y estrategas generativos, espacio cyborguiano y sus opuestos en la escena arte de/en Chile 

En el contexto del arte chileno existe una habituación a las figuras de mediación ya naturalizadas por el sistema de arte contemporáneo: curadores, comisarios, teóricos, galeristas, etc., hacen las veces de gestores de las prácticas de los artistas, re-ubicándolos en contextos económicos, discursivos y espacio-temporales, prefigurando así una escena en la que no caben más que unos pocos y para la que el acceso se muestra siempre cumpliendo los requisitos materiales y simbólicos impuestos por estos individuos y las más de las veces justificados en la construcción de una historia, que como bien sabemos, funciona como un mecanismo más en la delimitación de las identidades. El arte chileno se ficciona así como una familia en la que es imprescindible ingresar a costa de las necesarias adopciones de padres, tíos y toda clase de antecesores que justificarán de paso la necesaria pequeña diferencia que permita la “sana competencia” con los que están en las mismas condiciones, es decir, los hermanos. [19] El ingreso en esta familia asegurará la entrada de artistas y trabajos en un circulo/circuito internacional, posibilitando, vía institucional, el anhelado encuentro con ese a estas alturas hipercodificado otro. [20]  

Pero no hemos de olvidar que en la base de todo sistema se haya precisamente los sujetos. Resulta de interés, pues recordar la noción de poder constituyente [21] que unida a la de autogestión lleva a entender con más precisión movimientos como el que E.M.R. pone en juego en el contexto del arte chileno, o del arte hecho, pensado en Chile. “Por ahora no existe ningún tipo de financiamiento para los proyectos, lo que ofrece la responsable, es mediar la posibilidad de comunicación entre artistas de distintas partes del mundo y la posibilidad de realizar una exposición de los proyectos realizados en un lugar de exhibición específico”. 

Más aún, hemos de recordar también que la dictadura de Pinochet nos legó una atmósfera de discontinuidades y rupturas en la esfera política y las artes, un sentido de fragmentación que aún no ha permitido el más o menos feliz encuentro, el que ya hemos podido comprobar en contextos como el argentino, entre las tradiciones de las artes y las de la acción política. De aquí se desprende la dificultad que viven las experiencias que pretenden ir a un encuentro del otro, porque es precisamente esta fragmentación la que ha sido respondida desde los círculos de poder bajo discursos que buscan una unificación, recomposición, pero en retroceso hacia las disciplinas, [22] una habitabilidad, una institucionalidad, un tipo de lenguaje excluyente, una disciplinariedad. Decimos que funciona constantemente como vuelta a una normalización que encasilla y dificulta un arte vivo, a la vez que desactiva lo que fueron y son las potencialidades inscritas en las políticas del arte actual y de los años sesenta y setenta. Una atmósfera de insularidad recogida y tratada en E.M.R. 

Para decirlo de una manera simple, resulta impresionante el esfuerzo de re-lectura llevado a cabo incluso por quienes fueron los intérpretes de este tiempo, [23]   recogida en libros y encuentros, enseñada en espacios educativos, re-lectura de este tiempo y estas acciones-trabajos de sacro-artistas que, no obstante, pocas veces sirve para activar un debate efectivo en la esfera ciudadana, no traspasando (excepto contadas excepciones, [24] que esperamos se vayan masificando) el debate retórico perfectamente ubicado entre los límites de un espacio insularizado obligado a hablar una lengua propia como privada o excluyente, mientras en otro orden los capitales foráneos arrasan en ella, sin que siquiera pueda ser consciente que lo definido como su campo, su propiedad, es también a su vez la mediación de unos otros intereses, quizás menos arropados de hermosas palabras, como son los de la banca y determinadas empresas. [25]  

Este tipo de cuestiones resaltan el contexto en el que E.M.R. surge y se desarrolla, así como también resaltan la opción por una definición plástica y pos-identitaria del espacio simbólico al que atribuyo esta iniciativa, el espacio cyborguiano, que es pues la entrada y salida, la re-activación de cuestiones bien básicas a la hora de re-articular ese deseo primigenio de expresión en un contexto tan desactivante como el mencionado. En conversaciones vía Chat y e-mail sostenidas con la mediadora del proyecto, Rosa Apablaza, han surgido algunas cuestiones que vienen a reforzar esta idea y que me gustaría citar: “Acá quizás nadie intenta ponerse de acuerdo, sino poner en escena sistemas de intercambio para acceder a la diferencia y de ahí a lo común”. En referencia a este deseo primigenio de expresión y afectividad: “afectivo en el sentido también de ser un espacio donde se intenta resolver algo, que me parece que está relacionado con la búsqueda de un espacio común, y la puesta en escena de preguntas en torno a la diferencia y la construcción de signo”. 

En síntesis podemos decir, parafraseando a Rosa, que un proceso como el de E.M.R. instala una cierta alianza que experimenta a través de su ir hacia el otro, una postura crítica en relación a la producción local de Chile, y propone por tanto “un espacio que se separa de esa producción, en cuanto a análisis, modos de abordar la producción, inclusión de los participantes y su heterogeneidad”. [26]  

Proyectos construidos  

www.estrategias-mediacionenred.blogspot.com: Javiera Medina (Chile/Francia)  y Maryse Latulippe (Canadá)

www.contacto-b.blogspot.com : Marula Di Como (Argentina/Alemania) y Agustín Calvo (España)

www.elcentrodelavidasocial.blogspot.com: Mauricio Riquelm (Chile/España) y Clemente Padín (Uruguay)

www.copostales.blogspot.com: Muriel Frega (Argentina) y Miguel Jiménez (España)

www.chilombia.blogspot.com: Leonardo Soto (Chile) y Daniel Fernando López (Colombia)

http://net_art.zoomblog.com: Yto Aranda (Chile) y Veronique Simar (Francia/Guatemala)

www.manual-de-usos-multiples.blogspot.com: Noelia Estarellez (España/Chile) y Enrique Zednelem (México)

www.fusionesamericanas.blogspot.com: Karin Vásquez (Chile) Rosemary Golcher (Costa Rica) 

* Entre paréntesis país de origen / residencia actual de los artistas.


Rosemary Golcher - Fuente de Vida- Fusiones Americanas- blog - 2006   Chilombia - fragmento de blog - 2006
     
Chilombia - fragmento de blog - 2006   Estrategias de Mediación en Red- Pontificia Universidad Católica - junio -2006
     
Mauricio Riquelmes y Clemente Padín -Estética a la  Calle-2006   Karin Vásquez - Niña de mis ojos con trenzas y setas - Fusiones  Americanas -blog -  2006