Para elaborar
sus reproducciones se inspira en las piezas que se exhiben en los
museos, así como en fotografías de revistas especializadas en arqueología.
Manda traer el barro y las tierras del pueblo de Comala. Utiliza
también pigmentos rojos de tierra (engobes) y pinturas comerciales;
moldes de yeso y barro cocido, brochas, pulidores de piedra, cuchillos,
navajas, espátulas y losas de cemento pequeñas.
Prepara su material
moliendo el barro hasta convertirlo en un polvo muy fino; lo cuela,
le agrega agua y lo envuelve con un plástico. Utiliza dos técnicas:
el moldeado y el modelado. La primera consiste en revestir el interior
de sus moldes con una capa uniforme de barro, cuidando que todas
las paredes tengan el mismo grosor. El modelado, por su parte, lo
utiliza principalmente para la elaboración de las pequeñas máscaras
que se colocan frente a la cara de algunos perritos cebados y en
la creación de figuras humanas.
En el proceso
para afinar la pieza, el artista borra las huellas del molde o de
sus propios dedos con un cuchillo u otro instrumento de metal. Después
de orearla, le aplica pintura roja con una brocha, cuidando de retocar
todos los detalles, y la pule con una piedra lisa que humedece constantemente.
Esta técnica se llama bruñido al fresco.
Las piezas se
dejan secar durante tres o cuatro días y a continuación se les quema
en un horno de tabiques durante tres horas y media. Finalmente,
ya cocidas, se aplica la pintura: si llevan las clásicas manchitas
negras de los perritos cebados tan característicos de la cerámica
colimense, les aplica pintura negra que difumina con un pulidor.
A estas manchas les llama hongo pátina, que en las piezas prehispánicas
auténticas se produce por efectos del tiempo.
Sus reproducciones
son ampliamente solicitadas por coleccionistas particulares nacionales
y extranjeros. La perfección de su trabajo ha sido reconocida en
importantes exposiciones y ferias desde 1966.
Ha recibido múltiples diplomas y premios por
su larga trayectoria y por la excelencia de su trabajo; ha organizado
cursos sobre la elaboración de piezas arqueológicas, labor que le
valió la mención especial por su trabajo de capacitación con personas
de la tercera edad. También participó en el Congreso Nacional de
Artesanos y Micro-industrias, donde obtuvo el premio “Lala” que
entregan a la mejor pieza artesanal.
Ha sido reconocido
por la Universidad de Colima con una de
sus más importantes becas establecidas para estimular la creación
artesanal, y actualmente trabaja en el Museo Universitario de Arte
Popular Teresa Pomar, en esa misma ciudad.