Museos de Arte de la Universidad Nacional Autónoma de México: ¿museos o centros culturales?


GABRIELA CASTILLO DOMÍNGUEZ
Master en Museología
Antiguo Colegio de San Ildefonso


Antiguo Colegio de San Ildefonso (fragmento)

 

Una de las funciones vitales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), máxima casa de estudios de la nación mexicana, es extender con la mayor amplitud posible los beneficios de la cultura. A lo largo de su historia, se ha encargado de esta labor no sólo recopilando y resguardando el patrimonio artístico, científico e histórico, sino también de su difusión, una de sus funciones sustantivas al igual que la docencia y la investigación.

La  Torre de Babel del Patrimonio Universitario 

Las colecciones que la UNAM resguarda son heterogéneas y extensas, ya que abarcan desde las ciencias exactas hasta el patrimonio artístico y arquitectónico. Así, podemos imaginar su gran diversidad: gabinetes de historia natural y curiosidades; pinturas murales de los grandes maestros del muralismo mexicano; colecciones de biología, medicina y geología; obras artísticas, acervos bibliográficos y edificios de valor histórico. 

El punto más fuerte de este cúmulo de colecciones diversas es que representan la riqueza e importancia de la Universidad Nacional Autónoma de México como  alma máter del saber. [1] En contraste, su punto débil se centra en que muchas de estas grandes colecciones no son parte del plan museológico de sus museos, es decir, que en su mayoría se encuentran almacenadas y olvidadas, esperando ver nuevamente la luz y cumplir con su función esencial: ser objeto de estudio, exhibición e interpretación. 

Otra de sus grandes problemáticas es su diversidad. En algunos museos se resguardan colecciones de contenidos completamente distantes que, en ocasiones, no tienen relación alguna con la misión del museo. Un ejemplo claro es el del Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA) ubicado en la Facultad de Arquitectura de la Ciudad Universitaria.  

El MUCA fue creado en 1959 bajo los siguientes lineamientos: ser un museo de ciencias, artes y humanidades vinculado en general a todas las disciplinas relacionadas  con el quehacer universitario y ser un espacio dinámico que no incluya colecciones. 

A pesar de este plan estratégico del museo, su historia ha sido diferente: ha recibido donaciones de colecciones de artes populares, arqueológicas y contemporáneas que se encuentran en el olvido pues uno de los principales intereses del museo es acercar a la comunidad universitaria a las nuevas propuestas artísticas. 

El Museo Universitario del Chopo (MUCH) también se sumó a esta gran contradicción: el edificio que actualmente alberga al museo fue el antiguo Museo Nacional de Historia Natural hasta 1964 en el que, tras su desaparición y traslado de gran parte de sus colecciones al patrimonio universitario, una fracción de este legado se conservó en el MUCH.  

El Museo Universitario del Chopo se fundó en 1975 con la misión de crear un espacio audaz abierto a las expresiones del arte actual, por lo cual y, a lo largo de su trayectoria, recibió donaciones de manifestaciones artísticas. De esta forma, la pequeña colección que conformó el museo, hasta antes del 2002, [2] fue una mezcla incorpórea entre un gabinete de historia natural y una galería de arte contemporáneo. 

En contraste con estas dos instituciones, tenemos otra visión diferente con espacios como la Casa del Lago y el Antiguo Colegio de San Ildefonso, [3] que no cuentan con colecciones permanentes y son más funcionales como salas de exhibición. 

El panorama del patrimonio de la Universidad Nacional Autónoma de México es contrastante: por una parte, tiene grandes acervos, pero por otra, su estructura orgánica y museística le impide conformar planes estratégicos que consideren a las colecciones como el eje principal de la vida de sus museos. Es, en este sentido, que sus colecciones son su caballo de Troya y, a su vez, su gran fuerza y su mayor flaqueza. 

¿Museos o centros culturales? 

El órgano rector de la vida cultural de la UNAM es la Coordinación de Difusión Cultural, de quien dependen los museos de arte de la Universidad: Museo Universitario del Chopo (MUCH), Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA, en sus dos ubicaciones: Ciudad Universitaria y Colonia Roma), Casa del Lago, El Eco, el Antiguo Colegio de San Ildefonso (cuyo mandato comparte con el Gobierno del Distrito Federal y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) y, en un futuro próximo, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC). 

El caso de espacios como el Museo Universitario de Ciencias y Artes ubicado en la colonia Roma, El Eco y el Antiguo Colegio de San Ildefonso, no cuentan con colección permanente alguna, es decir que, a excepción de El Eco cuyo espacio arquitectónico concebido por Mathías Goeritz es en sí mismo la obra de arte, fungen como meros espacios de exhibición.  

A raíz de estas reflexiones surge la pregunta ¿en qué medida podemos considerar a estos espacios como museos cuando no tienen en su columna vertebral una de las funciones sustanciales de la misión museística que es coleccionar? 

El nuevo proyecto emprendido por la Coordinación de Difusión Cultural es la construcción del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, que se prevé inaugurar en noviembre de 2007 y pretende renovar esta visión puesto que planea conformar y aumentar la colección de arte contemporáneo que la Universidad ha incrementado a lo largo de los últimos años. Los programas y herramientas de este nuevo museo estarán orientados a generar conocimiento, facilitar la educación, estimular las experiencias significativas y permitir el goce estético.  

Queda la pregunta en el aire de si los proyectos museológicos de la Universidad siguen contagiados por la falta de un plan estratégico concreto que les ayude a definir su papel en la escena universitaria o, en su defecto, continuar con viejas prácticas sumadas a nuevas propuestas. 

El Museo Universitario del Chopo 

Como se ha mencionado, el Museo Universitario del Chopo nació en 1975 por iniciativa de la Universidad Nacional Autónoma de México como un espacio universitario alternativo para la difusión de las tendencias más novedosas de las artes. A la par de su creación, el museo también destacó por su carácter comunitario, ya que estableció vínculos estrechos con la comunidad y con grupos marginales. 

Desde el 2004 se inició el proyecto nuevo Chopo, en el que se contempla la creación de una mediateca, galerías flotantes, un foro, así como cafetería y tienda. El proyecto arquitectónico está a cargo de Enrique Norten, [4] quien se encargará de crear un envase llamativo dentro del edificio histórico, dejando de lado la preocupación sobre qué poner dentro, o cómo comunicar lo que se va a exhibir. Así surge la inquietud: ¿A través de los estudios de público y de oferta cultural universitaria y de la ciudad de México, está iniciativa responde a los intereses y necesidades de sus visitantes? 

El principal punto de apoyo para esta iniciativa fue modernizar la infraestructura del museo para continuar con su perfil comunitario, alternativo, marginal y a bajos costos pero con una calidad adecuada y con tecnología de punta. ¿Será acaso que con estas modernizaciones se cumplirán las expectativas y necesidades de sus públicos?. Quizá se debió plantear, en primer lugar, solución a las problemáticas más inmediatas como definir de manera clara y concisa la misión del museo pero, sobre todo, realizar estudios de público que arrojaran sus verdaderas necesidades y expectativas. 

El museo no se ha preocupado por desarrollar proyectos y políticas acordes con su misión y que respondan a satisfacer las necesidades de sus visitantes.

Quizá el más vivo ejemplo de esto sea el actual proceso de renovación que sufre su inmueble, ya que tomando como referencia los postulados del museo actual de Néstor García Canclini, su mayor creatividad es arquitectónica, no museográfica ni mucho menos museológica y gracias a la falta de estas nuevas ideas acerca de la función del museo, se ha tratado de resolver al museo en centro cultural. 

Hacia nuevas propuestas 

A pesar de las problemáticas antes mencionadas, la Universidad Nacional Autónoma de México tiene en sus manos el potencial para hacer de sus museos, instituciones con un perfil claro y definido; debe aprovechar su posición como máxima casa de estudios mexicana y desarrollar estrategias que ayuden a sus museos de arte a estar a la vanguardia no sólo arquitectónicamente, sino también a nivel estructural. En lo que a sus colecciones se refiere debe explotarlas como directriz de sus museos ya que: 

…un auténtico coleccionista prefiere no adquirir en cantidad (como los cazadores no quieren que la presa, simplemente, desfile ante ellos)…el mero hecho de adquirir y acumular no es coleccionar. [5]  

Los museos de arte de la UNAM están faltos de normas mínimas sobre organización y  conservación de sus colecciones, a pesar de que cuentan con un organismo como la Dirección General del Patrimonio Universitario, instancia encargada de la conservación, organización y control de los bienes culturales de la Universidad. Esta Dirección, centra su eje de acción en los procesos administrativos de los bienes patrimoniales más que en brindar las pautas necesarias para la adecuada gestión de las colecciones en el contexto de un plan museológico bien definido. [6]  

Después de superar las carencias en lo referido a sus colecciones, los museos de arte de la Universidad  también se enfrentan a otro gran reto: sus públicos.  

Haría falta realizar estudios de público de manera permanente para detectar aciertos y áreas de oportunidad, para así tener referencia de las necesidades de los visitantes asiduos y también para poder captar al público cautivo. 

Este tipo de ejercicios ya se han llevado a cabo anteriormente con éxito y ha arrojado información útil, tal fue el caso de los estudios que se realizaron en las exposiciones temporales Morir de amor y Soldado Rojo de Noticias. Li Zhensheng, celebradas en el Museo Universitario de Ciencias y Artes del campus universitario. 

En lo que se refiere a la estructura de sus museos, se debe dejar de lado el auge contagiado de otras latitudes por los proyectos arquitectónicos de grandes firmas, como la construcción del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, obra de Teodoro González de León, uno de los pilares de la arquitectura contemporánea mexicana y la renovación del Museo Universitario del Chopo a manos de Enrique Norten.  

Respecto a esto, Kevin Power menciona:  

La creación de una institución es una cosa; la formación de una colección o el establecimiento de un programa museístico coherente y profesional es otra bien distinta. Todo lleva tiempo y no hay atajos. [7]  

La estructura que necesitan desarrollar los museos de arte de la Universidad no sólo se limita a lo espacial, sino que deben comenzar sus cimientos desde su forma orgánica, elaborando planes museológicos certeros que ayuden a definir su misión no sólo en el panorama universitario, sino que también en la escena museística nacional. 

La Universidad Nacional Autónoma de México puede tomar las riendas y llevar a sus museos de arte a la vanguardia de la museística mexicana echando mano de sus múltiples recursos y desenvolviéndose como una institución enfocada a la difusión cultural como un organismo con cimientos museológicos bien definidos.


[1] El ejemplo más claro se ilustró con la exposición Maravillas y curiosidades. Mundos inéditos de la Universidad, celebrada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso en la ciudad de México en octubre de 2002 a mayo de 2003, en la que se exhibió gran parte de las colecciones universitarias.

[2] En 2002, la colección de historia natural del Museo Universitario del Chopo se cedió para su custodia permanente al Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

[3] Cabe señalar que la única colección con que cuenta el Antiguo Colegio de San Ildefonso son los murales de Diego Rivera, José Clemente Orozco, Fernando Leal, Ramón Alva de la Canal, Fermín Revueltas  y Jean Charlot distribuidos a lo largo de sus tres plantas arquitectónicas.

[4] Enrique Norten, arquitecto mexicano, ha realizado grandes proyectos arquitectónicos como la Biblioteca para las Artes Visuales y Escénicas de Brooklyn, Nueva York; la Biblioteca de Filadelfia, Philadelphia, Pennsylvania y el futuro Museo Guggenheim, Guadalajara, México. También ha desarrollado proyectos museográficos como el de la exposición El imperio azteca  en los museos Guggenheim de Nueva York y Bilbao.

[5] Susan Sontag, El amante del volcán, Madrid, Alfaguara, 1995, p. 35.

[6] Véase Procedimientos para el Control  de Bienes Muebles Patrimoniales y Manual para el control y movimiento del Patrimonio Artístico y Cultural de la UNAM en el sitio electrónico de la Dirección General del Patrimonio Universitario: http://www.patrimonio.unam.mx/manuales_patrimonio.html

[7] Kevin Power, “Empujando siempre hacia delante” en, Museo de Museos. 25 Museos de Arte contemporáneo en la España de la Constitución, Madrid, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, p. 15.


Museo Universitario de Arte Contemporáneo - MUAC   Museo Universitario Del Chopo
     
Proyecto arquitectónico del nuevo Chopo   Antiguo Colegio de San Ildefonso