La Habana, Cuba, 20 de noviembre de 2007. De landings, proyecto multinacional
dirigido por el artista Joan Duran (JD), se presentó el 16 de noviembre
una edición doble en La
Habana. landings 6 en Galería Latinoamericana
y landings 7 en la Galería Haydée Santamaría de Casa de las Américas. La organización tomó más de dos años, miles de correos
electrónicos, varios viajes a la isla e incontables horas de planeación.
landings
se configuró a partir de ZERO
new belizean art. Joan y el
emergente grupo de jóvenes artistas en Belize
liderados por Yasser Musa, crearon una
serie de estrategias para revivir e inyectarle adrenalina al arte
de su región. “En Belize no existía el concepto de cultura contemporánea y menos
de arte contemporáneo. Entonces, por decreto, se decide que a partir
del cambio de siglo cambiaríamos esa actitud”, aseguró JD en una
conferencia de prensa en Casa de las Américas,
la mañana de la inauguración del evento.
ZERO se amplió. JD se lanzó a abarcar varios territorios −“cubrir
lugares que para nosotros tengan significado”− hacia artistas
visuales de diversas latitudes. landings/1st,
en Conkal, Yucatán, marcó el inicio del
itinerario que ha recorrido Mérida, Santiago de los Caballeros en
la República Dominicana,
San José, Costa Rica, Washington DC y ahora Cuba. Después
viene Taipei, la capital de Taiwán. Luego, el propio Belize
será sede el próximo verano y, como gran final, el 16 de enero del
2009, el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo
en Badajoz, España.
landings en un proceso, una evolución, un cambio de paradigmas. JD
se rehusa a definir de forma cerrada el
proyecto. Sus obras generan experiencias insólitas.
landings 6 presenta una obra collective
en la que participaron −militante
o inconscientemente− casi medio centenar de artistas de
14 países, los que desde mayo del 2004 han formado parte del proyecto.
Entramos en un
espacio completamente oscuro. Al 100%. 13 minúsculos leds de color azul esparcidos en las paredes eran las
únicas referencias visuales. La absoluta dependencia a la red eléctrica
nos envuelve, desorienta y sorprende con idiomas nunca jamás escuchados.
Complejo y elemental a la vez, el montaje puso nuestros sentidos
en máxima alerta. Para mí fue una confusión lúdica y esquizoide.
landings 7 (Galería Haydée Santamaría), a
unos pasos del edificio principal de Casa de las Américas,
es la otra cara de la moneda. Para dar vida a la exposición y sus
obras aquí se utiliza el recurso de la luz solar captada en espectaculares
paneles que parcialmente cubren la fachada, una colaboración insólita
de la empresa cubana Ecosol Energía.
Las obras tienen
en el piso una sencilla referencia a su autoría: un número en blanco
al centro de un disco negro, cual bola de billar aplastada. El avispado
visitante puede identificar a la salida del espacio −en
una pantalla de televisión que a su vez funciona como caja de luz− estos números con el nombre correspondiente de
cada creador, 13 en total (provenientes de Puerto Rico, Cuba, Costa
Rica, El Salvador, Guatemala, Belize y
México).
Adislen Reyes (Cuba) presenta un ventilador
soplando un conjunto de 13 rehiletes hechos con planchas offset.
Paulina Velásquez (Costa Rica) muestra un par de maceteros con tubos
de acero como tallos y focos como flores que se apagan y encienden
intermitentemente; hace pensar en seres moribundos. Los hermanos
Ángel y Fernando Poyón (Guatemala) realizaron las obras que mejor sintetizan,
a mi gusto, el espíritu de eficacia estética y conceptual del proyecto.
Se trata de dos plataformas forradas impecablemente con hojas de
un libro del desaparecido escritor guatemalteco Manuel Galich.
En la primera, vemos una bolita roja que atrae al espectador por
su gratuidad y belleza. Su par es un disco de vinilo giratorio,
sobre el cual refulge una diminuta luz blanca.
landings
no tiene preferencias por algún país en específico. No hay compadrazgo
geopolítico. En el caso de su itinerario, desde un principio se
supo que debía cubrir varios continentes. “Escogemos las plazas
como un grupo de rock escoge los lugares donde quiere tocar”, argumenta
Joan.
In situ, la
palabra clave del fenómeno, implica solvencia en el montaje y la
resolución inmediata de conflictos. La cohesión, la restauración
de espacios en ruinas, el gusto por trabajar en equipo son las notas
que los unen no sólo geográficamente, sino también −como
dijo Yasser Musa−
de manera espiritual.
Casa de las Américas y el Centro de Arte
Contemporáneo Wifredo Lam
(vinculados expresamente para landings 7)
recibieron con calidez a los artistas. El 13 de noviembre hubo un
encuentro para plantear ideas. Todos tuvieron sus 15 minutos de
gloria frente a un grupo de estudiantes y público diverso, entre
ellos un señor que haciendo gala de sus dardos críticos, preguntó
que si después de resolver el dónde de las obras, se estaba
en capacidad de definir el qué y el cómo de las mismas.
La pregunta mareó a los expositores. Quizá el anciano no midió las
consecuencias de su acierto. Porque, en el fondo, la gran interrogante
planteada era conceptual.
Tomado de http://www.unasletras.com