Traduxion. Una Experiencia de Análisis y Crítica a la Recepción Audiovisual.

CÉSAR BARRERO RENDÓN *

¿Cómo explicar Traduxion? ¿Cómo describir un proceso cuyo desarrollo
 ha estado en gran parte determinado por la experiencia de lo vivido,
y en esta medida supeditado  al movimiento de la memoria,
a sus envíos y recepciones, a la precariedad del registro
y a la imposibilidad de recordarlo todo? 

A Propósito de La Frontera, un motivo 

El “encuentro de dos mundos” genera siempre una asimetría entre las culturas participantes de la frontera de la integración cultural, en tanto cada parte, cada territorio, construye mecanismos de apropiación y propagación distintos. En el caso particular, los productos culturales norteamericanos dominan la escena massmediática latinoamericana; la televisión y el cine han penetrado y generado patrones de identidad en nuestra localidad.  

Cabe decir que surge la necesidad de volver la mirada hacia la frontera [1] como uno de los lugares (o mejor no-lugares) más interesantes para evidenciar las transformaciones culturales y resaltar la influencia que dichos cambios perpetran en la formación de la conciencia crítica y la percepción, por consiguiente este escrito surge de una inquietud de orden generacional, dado que ha sido la introducción masiva de productos audiovisuales al país en los años 70s y 80s, la que ha imprimado definitivamente los modos de ver lo que en aquel momento era la franja representativa de la producción audiovisual de distribución masiva o de fácil acceso y lectura. Por supuesto el cine precede la televisión, pero es el monitor catódico el que penetra de manera definitiva en los espacios cotidianos. 

Traduxion [léase tra-duk-shon] alude Traducción. No se traducen lenguas sino textos, y se considera la traducción un acto comunicativo que tiene lugar en un contexto social determinado que, a menudo, condiciona el resultado de la traducción. Este acto lo lleva a cabo un sujeto mediante un proceso en el cual un texto en una lengua de partida es re-expresado con los medios lingüísticos de la lengua de llegada, teniendo en cuenta que: los textos están inmersos en un sistema de valores de una cultura determinada (contexto semiótico); que entre el emisor y el receptor de estos textos ha de existir una cooperación (contexto pragmático); y que los textos presentan una variación relacionada con el uso (registros) y con el usuario (idiolectos). Hoy en día, sin embargo, entran en juego otros tipos de códigos, como el musical o el visual, que dan lugar a la aparición de otros tipos de texto que combinan diferentes tipos de códigos y que son, por tanto, más complejos. 

Traduxion es un idiolecto y por lo tanto intraducible; tiene que ver con las maneras personales de usar el lenguaje: expresiones preferidas, pronunciaciones diferentes de determinadas palabras, tendencia a emplear en exceso algunas estructuras sintácticas. Lo idiolectal recoge rasgos de todos los aspectos de variación lingüística: temporal, geográfica, social, cultural, etc., y es en este sentido que Traduxion funciona como traducción al ocuparse de los sentidos subyacentes ocluidos en los paquetes audiovisuales que son trasportados a través de la frontera intercultural.  

Sin embargo, hay que reconocer que se presentan intercambios o transacciones que hacen borrosos o difuminan los roles de dominancia y subordinación. “Ni los grupos hegemónicos se dedican exclusivamente a dominar y destruir, ni los oprimidos a resistir y enfrentar”. [2] Reproducimos deliberada y coaccionadamente las estrategias de penetración, propagación, recepción y percepción audiovisuales.           

La cultura como lugar en donde la frontera se extiende no está exenta de impuestos. Heredamos entonces una versión maltrecha y borrosa de la idea del sueño americano y la ganancia agregada del poder adquisitivo. Tenemos acceso a las colecciones de temporada, después de la temporada de los outlets (puntos de venta a precio de fábrica de la producción sobrante), después de los saldos y luego el Made in China. [3]  

Esta elipsis, para indicar que los productos audiovisuales no son indiferentes a estas fluctuaciones económicas y políticas. Aquí en Colombia, los enlatados se llamaron así porque funcionaban como las conservas producidas hoy para ser consumidas años después, reflejando una producción propia de la mentalidad de la previsión de la guerra, en este caso un efecto indirecto de lo que podría llamarse una consecuencia de orden estético de la segunda posguerra mundial y de la subsiguiente Guerra Fría. Sería interesante preguntarse de qué modo la importación de las grandiosas vanguardias artísticas del siglo XX (de primera y segunda posguerra) ha influido en la forma representativa del arte latinoamericano que no ha vivido de manera directa y aguda la guerra, sino de manera crónica la llamada Violencia, por ejemplo en un país como Colombia.  

Cualquiera podría argumentar en contra de lo anterior, que la presencia actual de las compañías de cable y televisión prepagada, funcionan con la tecnología satelital de las trasmisiones en vivo (microondas, fibra óptica) y nada más actualizado que el “en vivo”; sin embargo, las pautas comerciales reflejan ese mundo distante del consumidor con la versión “original” del poder adquisitivo: hoteles de superlujo en Dubai o Panamá, automóviles deportivos cuasifuturistas, teléfonos celulares con ordenadores e internet incorporados, arquitecturas minimalistas en mansiones y el estilo de vida de millonarios y famosos.  

Todo esto incrusta el monitor en la memoria del telespectador como una ventana posible a un mundo imposible, pero deseado. La manipulación de los acontecimientos como retransmisión de la realidad registrada en la medida en que se valide como un evento o un corte de la infinita secuencia del presente “real”. El acontecimiento quedará supeditado a una temática de orden ideológico, político, histórico, económico, cultural, religioso o cualquiera que sea el criterio, relegando de esta manera los microrelatos que efectivamente coordinan y gobiernan la realidad cotidiana de los individuos. Una consecuencia de ello es la sujeción del individuo a los avatares de la distancia mediática o massmediatizada. La velocidad de las trasmisiones proveerá de la ilusión necesaria para generar la idea de interactividad. 

Las fronteras no necesitan compartir un territorio inmediato para ser el lugar de los acontecimientos, lugar hasta el que se desplazan las políticas culturales transoceánicas, cuando el alambrado posiblemente termine de cubrir las líneas de tierra compartida. Las negativas mayoritarias ante las solicitudes de visas para EE.UU. que reciben diariamente los colombianos en una embajada emplazada en su propio territorio, no son menos que los jirones de piel enredados en la cerca cortante y controlada por los francotiradores de U.S. Border Patrol (Patrulla Fronteriza de EE.UU.). Recordemos el “Hueco”. [4]  

Por lo tanto este texto apunta al espacio y al movimiento de la memoria como depositario de las descargas de los envíos empaquetados a través del cableado y del satélite orbital, que en últimas reconstruyen la solidez de una frontera de flujos desiguales establecida más acá del reconocimiento y activa en niveles de operación aún por conocerse. 

Comentario al Flashback  (Operaciones desde la Frágil Memoria)

 

"...no entendemos nada de lo que ocurre, nada de lo que ocurre...
-Entiendo todo, soy una máquiina paerfecta de la más alta tecnología
 de la punta más nórdica peninsular, programada para resolver,
 identificar y reconocer. Preguntad y contestaré, despejaré cualquier duda.
-OK! contesta esto bastard  metálica... ¿Qué es aquello que has olvidado?
La máquina calla para siempre.”

La memoria digital (simulada) es impresionantemente precisa, tanto para recordar como para olvidar, puesto que su lógica binaria es la del uno y el cero (I/O). Está/No_Está. 

La memoria orgánica, la nuestra, funciona a otro tiempo y velocidad, es caprichosa y selectiva, llena de agujeros y lapsos negros, además no descansa solamente en el cerebro sino que se apoya en la interacción del afuera. Con seguridad un humano podría contestar la pregunta que interroga por lo olvidado, y así mismo encontrar una gran confusión al interrogársele por lo recordado. Esta maravillosa imprecisión es entre otras instancias, el soporte de la percepción de los acontecimientos, [5] del paisaje, del propio cuerpo, del sí mismo, del Otro. 

La experiencia del mundo es siempre indefinible e inconmensurable, pero sobre todo inabarcable en tanto lo cognoscible es inteligible o no, imaginable o no. Lo imaginable será lo posible como imagen construida, perceptible y/o transmisible (fotograma impreso o mental). 

Las imágenes que pueblan nuestra memoria almacenan cantidades enormes de “información”, no siempre recuperables a voluntad y no siempre desplegables de la misma manera. Un evento, el mismo evento inalterable en el pasado es actualizado en el presente de formas cada vez nuevas, formas que se alimentan de las experiencias continuas a las que nos exponemos. Dentro de este discurrir temporal interesa un fenómeno especial, el de la picnolepsia. [6]  

Traduxion ya estaba ahí, sin ser nombrada como tal, porque el intento de nombrarla implica una definición imposible. Traduxion es flashback, es una práctica cotidiana que “aparece” sin ser detectada por completo, es un sistema de apropiación de imágenes que funciona recogiendo y reconstruyendo material circundante del contexto, del afuera y lo toma como material de exploración y de expresión. Aparece como el déjà-vu. 

Funciona retroactivamente poniendo de relieve el darse cuenta de que la memoria nunca nos ha pertenecido, de que no es controlable a voluntad y que es constantemente activada y desactivada por un obturador externo, el de la experiencia audiovisual, el vaciado o downloading audiovisual. Las terminales conectadas de manera permanente a la señal satelital, al cableado o a la fibra óptica, constantemente generan una continua descarga de información que se extiende más allá del momento del encendido del monitor. El usuario es absorbido por este torrente y el procesamiento permanece aún después de que se ha desconectado. 

Traduxion no es una invención, por el contrario lo novedoso se le reserva al presente por demás inevitable y recurrente en cada instante del que somos presa de la picnolepsia. Traduxion opera con lo que está depositado en cada uno de nosotros, es el camino que recorre la memoria para entender las mismas imágenes una y otra vez. 

La transmisión de los paquetes interfronterizos como textos están más allá de la palabra escrita; el libro aunque altamente reproducible y transportable se opone hoy día al texto-cinemático, en su difusión masiva y su alta conectividad con el medio televisivo, así mismo la traducción del uno y del otro difieren en la medida en que la traducción del texto escrito no evidencia la imposibilidad de la traducción de la imagen visual como componente adicional al subtítulo y/o al doblaje (tal vez la censura).  

La picnolepsia es la ausencia natural producida recurrentemente ante el evento “real” por el individuo durante el día, durante el estado de vigilia. Este momento es usurpado por la señal del downloading, evitando la posibilidad del instante de consciencia durante la conexión al monitor que entrega millones de imágenes en cada acceso a la red satelital. El poro picnoléptico es la brecha que tiende a desaparecer en tanto la velocidad de las trasmisiones se incrementa casi a la velocidad de la luz.  

Traduxion está en la memoria sin existir realmente, pues sólo se presenta en su acto real, en el inicio del nombramiento de las cosas que designan otras y que encadenan fuertemente el olor, la imagen, el sonido y en realidad todo lo que colabora ante tal acto del nombrar, espacio del creador. Aquella distancia que pareciera ser una profunda estepa interaccionada, no es más que el lugar donde se deben encontrar los indicios más próximos a la representación de lo que se piensa (no solo traerlos en palabras a nosotros desde nosotros mismos), en el fenómeno de la inevitable traducción, no queda más que entregarse al desenfrenado frío polar de la comunicación supersónica. En la velocidad del tiempo radica la dimensión del espacio. 

Traduxion enuncia la construcción del antimedio por parte del artista, la actividad artística es la de informar sobre la naturaleza del fondo al explorar las formas de sensibilidad que cada nuevo fondo o modo de cultura ponen disponibles, mucho antes de que el contemporáneo corriente sospeche  que algo ha cambiado. 

El vaciado audiovisual estaría más que representado en el acto del couch potato, [7] frase del inglés que describe una práctica común en la sociedad norteamericana como de la persona que dedica una parte significativa de su tiempo a ver televisión. 

Los registros multiplican los acontecimientos, retardando su asimilación a un tiempo diferido, el de la lectura de los registros. El tiempo real es inalcanzable salvo en la esfera de lo imaginable: un asiduo usuario de la señal televisiva, puede conectar la señal de cable de su televisión a su ordenador, mediante una tarjeta especial que le facilita la re-emisión instantánea de hasta treinta minutos de señal. Así recibe siempre en diferido un par de segundos la señal, sacrificando la simultaneidad de todos los aparatos receptores por la posibilidad de la repetición infinita de aquellos dos segundos. 

Otro componente del desplazamiento que sufre la recepción de la imagen diferida, es el de la imagen robada por el actor cliché, personaje indestructible que atraviesa todas las ficciones y diluye la realidad de la representación. Así vemos a alguien como Clint Eastwood, cowboy, sicario-matón, héroe negro, vengador anónimo, interpretando eternamente un mismo papel. Clint ya no es más Clint el actor versátil sino que se solidifica en una identidad única, intraducible (el nombre propio como marca registrada). 

La imagen duplicada, la toma y los planos secuencias son clichés repetidos hasta el infinito generando también parte del vaciado audiovisual. Producen una conexión alargada con la maquina emisora evitando la picnolepsia natural.      

El tiempo diferido del motor cinematográfico disuelve las apariencias del mundo presente, la ubicuidad hace olvidar su miseria a millones de espectadores que frecuentan las salas consagradas a la película como los trenes al viaje. [8]  

La velocidad incrementada a la de la luz recorta el intervalo de picnolepsia posible que le permite al usuario de los nodos ser individuo, el tiempo de downloading. Descarga de información que ocupa la mayor parte del tiempo, no alcanza a estar picnoléptico-extrasistema, antes de que el próximo nodo maquina le alcance y lo reconecte.  

Los nodos de abastecimiento son cada uno de los puntos de apertura lumínica, catódica o plasmática (monitor público o privado, pantalla proyectada) a través de los cuales la señal del vaciado audiovisual tiene lugar durante el recorrido o la permanencia cotidiana. 

La Iluminación de los Lugares 

Una pequeña luz cada vez más grande y radiante conquista poco a poco y de manera paulatina cada uno de los rincones más apartados de las civilizaciones, una caja de luz con rayos catódicos, un emisario que comunica y desenlaza otros tipos de realidades, anudándolas a millones de nuevos sucesos, las noticias y las instantáneas cápsulas de información alimentan rápidamente nuestro sediento sistema de signos, aquellos que de alguna forma nos comunican y conectan con esta forma de vivir, el nodo de conexión anticipado, la iluminación de los lugares y la cita impuesta desde hace mucho... el encuentro con la luz celeste y profunda de la senda irreal... Una caja profunda de luz radiante, una luz que ilumina los espacios y los lugares, y no solo muestra y dispone su realidad en aquel interior. Ya no solo contamos con aquella puerta de transportación avanzada como único medio de transporte y escape, el antiguo amigo inocente de nuestras infancias es cada vez más considerado como el amigo verdugo, el monstruo del pánico, claro está que todo tiende a tener que ver con “lo real”.  

La caja, aquella que corta la cabeza y dispone el cuerpo al letargo profundo de una “sala nuche” –calientita y maternal. El albergue a manera de bunker donde la TV conecta y reconecta sus antenas y señales sin dejar saltos significativos en el sistema, bueno, al menos eso hemos creído falsamente. Hemos sido asaltados.  

Es imposible desconectarse del sistema así este se entrecorte, los ojos están clavados en los puntos verdes, rojos y azules, pareciera que el encanto de aquella caja consistiera en evitarnos de antemano cualquier tipo de movimiento, embelesamiento retiniano, luces de espectáculos multicolores, polifonías y realidades virtuales, hologramas de sensación, historias que nos recuerdan siempre quienes somos y lo lejano de nuestras expectativas, la subcultura siempre será subestimada.  

Intermitencias visuales que colapsan sistemas nerviosos, producen pánico escénico, interactivos conocimientos forzados por la cáscara blanca de un ordenador o la negra de una pantalla de TV satelital. Cualquiera que sea el desplazamiento debe realizarse telementalmente. 

Poco a poco el cuerpo humano y las alteraciones que este sufre gracias a las largas jornadas de letargo físico desaparecerán, pues todo tiende siempre al retorno y al despegue, la moda está tatuada en los huesos de los seres humanos de este mundo actual. Conectando y reconectando cientos de veces su mente a la red global, se manifiestan síntomas  cada vez más indeterminados, ahora las alteraciones ya no son tragedia, ¿es imposible más tragedia? Ya nada es extraño, ahora los grandes periodos de "hibernación" en el fondo de un sofá o en los orificios de un colchón son parte normal de las jornadas de vida en millones de lugares, todos iluminados y poblados (se considera ahora como parte de la población a todo aquello que recorra, visite, trabaje o habite en cualquiera de todas sus formas: tele transportación atómica, visitas virtuales, presencias por medio del monitor anti-soledad en los quicios de los edificios o en las salas de espera, cámaras de vigilancia que pueblan los lugares menos recorridos o más prohibidos, cámaras que construyen redes de espacios privados y restringidos, elaboración de lugares provistos de vida sin estar concretamente habitados, usados, en continuo uso, en deterioro imparable. Un lugar cualquiera, hasta uno de aquellos denominados “no lugares”, espacios de recorridos fluctuantes imposibles de represar y condensar. 

La velocidad es el arma letal más seductora, irresistibles ventajas al habitante de las enredadas calles cableadas, las ventanas virtuales del conocimiento están abiertas como las compuertas de un avión.  

Todo lo que a ellas se acerca sale despedido como un cohete sin dirección, caída libre al vacío, miles de kilómetros fuera de orbita de una tierra a gran distancia que ya no atrae  la gravedad, no es algo tan grave cuando el único indicio de su existencia es un gran hoyo en el cojín de un sofá, la horma del pesado comensal televidente. Viaje trasatlántico entre la velocidad de captura y la velocidad de emisión.  

Pareciera que el “pago” que la TV da al espectador como parte de su relación enfermiza y fiel con esta es la “compañía”, ineludible, supersónica (veloz e infaltable) y superhéroe (reconectora y actualizadora de movimientos, tendencias y transformaciones, todas simultaneas y registrables, brújula de todas las actuales civilizaciones, figura enamoradora del ser ausente) que deja de lado en casi todos los instantes de continua conexión las angustias del día a día, las tenebrosas razones por las que se debe trabajar, consumir, replicar y despreciar. 

Las fuerzas “reales” se hacen débiles ante el poder del simulacro perfectamente logrado, el lenguaje cinematográfico y el televisivo se distancian en el mismo plano, en algún punto del cartesiano se libera la velocidad, fuerza virtual que altera los espacios físicos, la geografía del chip se reconstruye y repostula nuevos lugares de encuentros, salas de Chat, salones de conferencias múltiples simultaneas, redes mundiales de transmisión global de sensaciones, sentimientos, palabras y deseos. La amnesia topográfica aumenta y es producida eficazmente por la velocidad actual de los desplazamientos, ahora es sencillo encontrarse y perderse al mismo tiempo y en el mismo lugar, ya no solo el tiempo y el espacio hacen parte de la constitución tradicional de la “dimensión” reconocible, ahora el tiempo, el espacio y el medio de alcance utilizado (i.e. teletransportación, telepatía, televisión) conforman una triada a favor de la transformación topográfica de nuestra mente, una forma más sujeta a los cambios impuestos por las nuevas y viejas potencias y su gran afán renovado y arcaico de continuar e intensificar la conquista y la reconquista de todos los territorios, hasta los mentales e indeterminados como sólidos suelos de batalla. 

Es así como la apreciación de la velocidad presagia un futuro lleno de barcos gigantes, provistos de hangares, aeropuertos, centros de negocios opulentos y sólidos, grandes lugares para el entretenimiento y el desaparecer. Grandes barcos con naciones enteras sobre si, campos de producción animal y vegetal, todos los pisos térmicos que una ciudad flotante pueda encontrar y construir para si misma. Manufacturas y fábricas flotantes que como las actuales en mares de todo el mundo no podrán quedarse quietas en un solo lugar, ciudades móviles que no tienen localización específica, naciones enteras que flotan y se buscan entre sí navegando eternamente en el único pedazo firme de la tierra, una plataforma gigante que flota y navega dando miles de vueltas al globo, siendo americano y australiano en algunos meses del año y africano, europeo o asiático en otros tantos. 

Son los sucesos mundiales, inevitablemente acontecidos bajo el dominio de la velocidad y la reducción casi capsular de la tierra. Hemos cambiado los desórdenes mentales y sus campos de acción, hemos crecido en seudónimos y registros de identidad, nos hacemos uno solo en comunidad, con la comunidad internacional. Cada vez a mayor distancia y al contrario de la sensación que produce la velocidad, parece que donde se quiere llegar realmente nunca será posible, siquiera asomarse a la lejanía ya no es posible con velocidades supremas; la autodestrucción (conversión de la libre creatividad –creación de micro hábitats propios– en maquinaria monopólica totalizadora de realidades de toda manifestación cultural) de todo sistema es evidente y necesaria. 

El sentimiento de independencia y libertad es bien perseguido y analizado. Los medios de creación audiovisual que progresivamente fueron creciendo y convirtiéndose en buenas propuestas terminaron siendo televisoras potentes que al final olvidaron todos los ánimos que los movieron hasta allí, en el cine pasa lo mismo y aquella sensación de que es fácil y factible crear y experimentar en este medio es cada vez menos real, del reinado del estilo y la firma reconocida, están las formulas tradicionales que se producen todopoderosas con las mejores técnicas del día a día. Cualquier parecido entre la vida y lo anterior no es más que tener que aceptar aquellas formas invisibles que predominan alrededor, que somos nosotros mismos, somos el reflejo y sujeto enfrente, cuando queremos descubrir algo fuera siempre tendemos a encontrar nuestra figura, su inevitable reformación y su propia representación. Nuestra propia imagen jamás nos fue tan ajena. 

La Pantalla Azul 

La iluminación ya no proviene sólo de las lámparas sino de los monitores, ya no basta la luz amarilla o neón para que los espacios sean hábitats posibles, es necesario que el chorro catódico o plasmático nos reconecte a una visión del mundo, una visión aparentemente controlable aunque sea solo a través de los botones de contraste, sintonía o brillo. 

Un gran número de viviendas carece de espacios habitacionales en los cuales se pueden distribuir las distintas actividades e interacciones familiares, de esta manera la sabida fórmula arquitectónica para las viviendas de razón social con sala-comedor, sala de espera y pasillo, cuando es familiar, o en otros casos en que se dispone de una sola habitación en donde la cama es la sala-comedor y todo lo demás; el aparato de TV es un habitante omnisciente y permanente del espacio interior-familiar. El ojo azul fosforescente es un invitado más a la mesa, un contertuliano más en la sala y el refrigerante perfecto del ménage-á-trois de las alcobas. La TV es el único entretenimiento asequible para muchas familias.  

Conexión efectiva de la estación receptora irrompible (Telepod [9] ). Lo telemediático posee la capacidad de la activación de la catarsis del espectáculo, que engulle y reapropia todo lo que trasmite a través suyo. Así la ficción se toma por realidad en tanto dicha catarsis opera y la realidad se torna ficción al compartir el lugar de iluminación del medio de la ficción. Una vez digitalizada la imagen, una vez cada uno de los puntos de la ventana al paisaje azul ha sido codificado, serán susceptibles al arbitrio del emisor.  

La noción de PIP o Picture in Picture (cuadro en cuadro) describe perfectamente la nueva perspectiva del observador. El paisaje natural es absorbido, codificado y retransmitido en la señal de la red de nodos de abastecimiento, apareciendo pixelado y con las nuevas secuencias de estática y ruido agregadas. Ya no será necesario el verde fotosintético sino el azul fotosintetizado para contemplar la completa gama de acontecimientos “reales”. El paisaje en el que habitamos será “real” en tanto sea posible contemplarlo en los monitores. 

Además la edición y la presentación diferida que descontextualiza no ayuda precisamente a conseguir un acercamiento al acontecimiento en tiempo real o en secuencia real, de hecho los llamados realities  acentúan con su enmascaramiento de cinéma vérité los cortes y las ediciones del montaje del medio como industria de entretenimiento. 

(…) Cada medio es llevado al pináculo de la fuerza voraginosa, con el poder de hipnotizarnos. Cuando los medios actúan juntos pueden cambiar tanto nuestra consciencia como para crear nuevos universos de significado psíquico. [10]  

Es importante observar la picnolepsia, sobre todo en la población infantil, dado que los niños son los más asiduos televidentes y a la vez los más vulnerables, no solamente porque están en plena etapa de formación de criterios y apenas están adquiriendo las herramientas cognitivas que harán parte de su desarrollo, sino porque es durante la infancia donde la picnolepsia o ausencia frecuente se presenta mayormente. 

El flujo mediático televisible funciona con los niveles básicos de propagación y recepción masivos: la memoria colectiva. Por ejemplo el caso del ataque masivo de epilepsia desencadenado durante una emisión del conocido programa de televisión animada cuyo protagonista era una especie de pollo cuadrúpedo bonachón que al ser arrojado e invocado, permitía al usuario dentro del programa, enfrentarse a otro tipo de mostrencos electrónicos. [11]  

Las fases de una formación de ataque de Pikachu: de los propios ojos de Pikachu, luces rojas y azules en intermitencias de 12 veces por segundo, generan la mayor crisis colectiva de epilepsia fotosensible en la historia (Hasta ese momento no se habían reportado más de 100 casos en todo el mundo).   

El Lenguaje del Cine - El Lenguaje de TV 

La escritura se apoya en una relación directa con el pensar, el arte cinematográfico se funda en el drama y su dramaturgia, dramaturgia de espacios, de luces, de pieles, de sonidos, de silencios, dramaturgia de letras producidas en máquinas, como la cinematografía que sin película, sin rodar de cinta, sin imagen, no existe, no hay dramaturgia alguna. 

La retroalimentación de los procesos sociales y culturales con el lenguaje cinematográfico funda entre sí una necesidad casi primaria de orientación mutua. ¿Qué hacer en caso de ataques nucleares? Pues bien, mire alguna cinta que remita su mirada a los bunkers, ataques terroristas, Norteamérica u Oliver Stone y allí podrá encontrar soluciones o al menos sugerencias sutiles de cómo debería comportarse o de sus resultados, claro, en caso de resultar con vida. 

Es posible que este intercambio de significados y este préstamo de lugares, sucesos, nombres, fechas y sentimientos que hace la vida real al cine, siga creciendo y se convierta en algo realmente potente, ¿Acaso no recordamos las dos torres? ¿No?, Peter Jackson jamás lo hubiera podido hacer mejor. 

Si este realismo mágico del que se habla actualmente se apoderara más de lo que hasta ahora ha hecho, el poder sería incalculable.  

¿Y el cine del futuro también será futurista? ¿Y Brazil... todavía es futurista? ¿Entonces... qué es lo arcaico? ¿Cuál es la idea actual del futuro en el cine? ¿En la TV? 

La televisión gracias a su capacidad de "multipresencia" se ha regado ramificando todos los sentidos comunicativos actuales de los seres humanos. A nivel global es el espectáculo que más personas reúne en torno a un dispositivo de entretenimiento. La efectividad de los mensajes supera cualquiera de las lecturas anteriores y la forma de leerlas. El cine y la TV son tan parecidos que lo único que los distancia es su estatus mental, estatus efectivo en gremios provistos de grandes ganancias y celosos de sus conexiones mercantiles.  

Sr. Méliès, nuestro invento no es para venderlo. Puede ser explotado algún tiempo como una curiosidad científica, pero no tiene ningún interés comercial. [12]  

Los presupuestos entre ambos son diferentes y por consiguiente sus formas de encontrarse en el mercado de los productos para “ver” denotan alguna distancia. Suele la gente pensar en la “realidad del cine” en detrimento de una falsedad imposible de ocultar de la TV, ¿cómo explicarle a los anticuados directores, productores y trabajadores de la fuerza canónica del cine industrial y pobre también, que la tele está cautivando gente con efectos que ellos llevaron al cine?  ¿Qué el cine es costoso y hasta ridículamente aparatoso? ¿Cómo explicarle a todos ellos que el desprecio al aparato televisivo como medio de creación vital es un acto tonto e inocente, contando con tiempos paralelos de acción a la distancia? el “en vivo” provoca algo en el televidente que es imposible que cause el cine, el televidente es además partícipe y su voz telefónica une cientos de lugares bajo un solo sonido.  

La experiencia producida por el cine se siente mucho más fuerte cuando los ojos ya se han despegado de la imagen proyectada y la catarsis aparece como si llegara tarde, aquella distancia entre el momento de la experiencia retiniana y la sintonización del mensaje a nivel interno del “vidente” es el espacio necesario para que aquellos mensajes y coordenadas apreciadas y capturadas en el filme proyectado se incorporen en la experiencia viva y propia de los acontecimientos diarios, de la vida en realidad, a manera de catarsis diferida y constantemente entrecortada en tiempos de aparición.  

Si Godard decía que “no hay que utilizar nunca el zoom, si lo que se quiere es hacer una buena película”, tal vez lo que Godard quería era simular con la mayor veracidad a través de la “mirada” de la máquina, el movimiento percibido a través de la mirada humana; esto será siempre una ilusión fallida en lo cinematoscópico, puesto que es la máquina la que “mira” y nosotros a través suyo.  

El cine comienza con experimentaciones que apuntan hacia esos mismos lugares que apunta la televisión, los cineastas se dieron cuenta de que la memoria más intensa se relaciona con las imágenes o las sensaciones corporales y no tanto con las palabras y las frases, en algunos años tendremos la oportunidad de interactuar con los actores, ser nosotros mismos parte del juego y allí todo habrá terminado, pues la vida sería eso y el lindero entre cada uno de los lados sería borrado para siempre o al menos durante el tiempo experimentado de downloading y el restante de conexión a la película o proyección visualizada.  

El actor, personaje omnipresente a lo largo de la historia de las artes audiovisuales, se encuentra experimentando constantes momentos de catarsis producidos por su propio personaje: aquella distancia cada vez más difícil de mantener entre el actor de carne y hueso que siente temores y angustias y el personaje inevitablemente establecido como doble de su personalidad, aquel nombre suplantado en los platós que trae junto a él y su sonoridad toda una horda de nuevos y prósperos beneficios en la mayoría de los casos ¿Cómo podría desprenderse Christopher Reeves de la imagen poderosa de superman? ¿Cómo evitar ver a Superman en silla de ruedas y cómo no aceptar que murió como cualquier mortal? Siempre podremos desprendernos de aquellos artificiosos vínculos mentales pero, ¿Quién ha pensado en Superman sin recordar su cara de Christopher Reeves suspendido sobre el cielo azul norteamericano?, todos sabemos que el efecto croma [13] existe y sin embargo Superman cruzaba los aires del cielo, tiraba rayos por sus ojos y en las noches se acostaba con Louise Lane. 

¿Qué tendría que hacer William Wallace para dejar de ser Wallace  o dejar de ser, en mejores términos, Mel Gibson? ¿Y cómo convertirse de nuevo en el Gibson multimillonario que camina, no por planicies ásperas y duras buscando la paz y la libertad para su pueblo, sino por los grandes salones luminosos del espectáculo hollywoodense? Él es Wallace para muchos televidentes mundiales, así como Eastwood es el Cowboy más rápido de las películas norteñas y a su vez dirige películas de drama y suspenso en las que se deja de rudezas empolvadas por desiertos, en la que su cara no se ve tan arrugada y su ceño un poco más sereno. 

En el montaje de las secuencias de cine en contraste con el montaje para televisión, se observa precisamente para el análisis Traduxion, una diferencia evidente: la construcción de los cuadros negros. El cuadro negro en televisión como lámpara de iluminación, obtura la salida de la mirada hacia la ruptura de la secuencia de imágenes que oscila entre la instancia del vaciado audiovisual (momento del couch potato) y el lugar iluminado de los acontecimientos: recepción-consumo extendido, borde_aún_iluminado, presencia ubicua del monitor (sala_de_espera, calle_vitrina, monitor_privado_vigilante), nodo_de_conexión  no_concertado, catarsis crónica incompleta (permanencia de la emisión en cable, transmisión 24.7, las series, las repeticiones). 

En la sala oscura, la catarsis se programa, se concierta la asistencia a la iluminación. Hay un tempo, una cadencia que predetermina la emisión de la representación de la ficción y su recepción. Cuenta con un tiempo límite (100 minutos en promedio) para desarrollar la completitud de una trama, un guión o un argumento. 

Algunas series “ya pasadas” como Kojak, The Lone Ranger (el llanero solitario), Bonanza, Land Of Giants (tierra de gigantes), Voyage To The Bottom Of The Sea (viaje al fondo del mar), y otras no tan viejas, como Six Million Dollar Man (el hombre de los seis millones de dólares o el hombre nuclear), The Unknown Stuntman (el doble de acción desconocido o profesión peligro), The A-Team (el equipo A o los magníficos), MacGyver, [14] presentan una clara transición hacia lo televisivo desde la sala oscura y sus medios de producción, rodaje, edición y finalmente montaje.  

Se puede rastrear fácilmente la influencia de figuras claves dentro de la concepción de lo cinematográfico en lo televisivo. (Spaghetti Western, Alfred Hitchcock, el cine negro y de segunda posguerra). Los estudios y platós del cine se convirtieron en un lugar de uso común entre las dos prácticas: Cine/TV.

En materia de fundamentos, Traduxion emplea las mismas ideas heredadas por el medio, en tanto es imposible hacer algo diferente al tomar justamente los materiales y métodos que ofrece la educación audiovisual en la cual se está inmerso, sin embargo, esta herencia no debe pasar entera, sin masticar. Hay aquí una tarea de deconstrucción interminable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herramientas conceptuales que permitan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. [15]


* Artista colombiano residente en Cali donde se licenció en Artes Visuales de la Universidad del Valle en el año 2007. Durante el 2008 fue profesor de producción audiovisual en dicha institución.

[1] “(…) la frontera produce autoconciencia; permite la reflexión que traduce sin dejar residuo alguno. Es esencial, pues circunscribe, delimita dos identidades al describir sus respectivos confines. Supone una diferencia; mantiene la diferencia de las culturas, de las identidades nacionales; permite la transgresión, un cierto trans-paso, pero no es abierta, y ordena el regreso al hogar. La frontera produce autoidentidad, la reflexión del uno en el otro, del uno como el otro, produce la identidad en la diferencia. No hay cultura ni identidad sin esta diferencia consigo misma, ni autorrelación ni relación ni identificación con uno mismo sin la cultura, pero una cultura del uno mismo en cuanto cultura del otro, una cultura del doble genitivo y de la diferencia con uno mismo”. Tomado de Scott Michaelsen y David E. Johnson (comp.), Teoría de la Frontera. Los Límites de la Política Cultural, Editorial Gedisa, S.A., Barcelona-España, traducción de Gabriela Ventureira, 2003, (título original en inglés: Border Theory. The Limits of Cultural Politics, University of Minnesota Press, 1997).

[2] Néstor García Canclini, La Globalización Imaginada, Editorial Paidos, Barcelona, 1999, p. 87.

[3] La sobreproducción de bienes de consumo de baja calidad, casi desechables y al alcance de todos los bolsillos, satisface el que todos deseemos un poco, una muestra así sea falsificada de la gran producción industrial. Made In China es hoy una marca, depositable y reutilizable, que borra el origen, la huella manual, en últimas, la posibilidad intrínseca de todos los objetos para producir memoria. Ningún objeto del “plástico” (polímero de rápida cristalización) de estas producciones se destina para resistir el desgaste necesario, para permanecer y replicar la experiencia de vida que se graba en materiales más nobles (Los juguetes también serán más y más desechables).

[4] El hueco hace alusión directa a una brecha abierta en la frontera física entre México y EE.UU., a través de la cual durante mucho tiempo inmigrantes de toda Latinoamérica han cruzado persiguiendo el sueño americano. Muchos mueren deshidratados en el desierto, asesinados y asaltados por los propios Coyotes, quienes son aun la mafia encargada de transportarlos ilegalmente  hacia los EE.UU.

[5] “Es el arte, no los medios, el que puede captar el acontecimiento: por ejemplo el cine capta el acontecimiento, con Ozu, con Antonioni. Pero, justamente el tiempo muerto no está en ellos entre dos acontecimientos, está en el acontecimiento mismo, constituye su espesura.” Gilles Deleuze. Gilles Deleuze, Libro y Exposición Documental, Edición de David Lapoujade, 2003.   

[6] Picnolepsia o crisis de ausencia típica, suele asociarse con la interrupción de la conciencia, comienza y termina con rapidez. La duración del episodio oscila habitualmente entre 5 y 15 segundos. La conciencia consiste en darse cuenta de uno mismo y del ambiente. En los episodios de ausencia se trastornan las capacidades de atención, percepción, conocimiento y movilidad voluntaria. Aunque clínicamente la picnolepsia o Petit Mal tiene unas connotaciones negativas pues está asociada al Grand Mal o epilepsia, en el ambiente Traduxion sus características se han tomado desde un punto de vista revertido, es decir, es deseable en tanto es una manifestación del tronco encefálico superior que altera el funcionamiento de la corteza cerebral que suspende el downloading de la ‘realidad’ teletrasmitida.

[7] Couch-Potato: 1. persona que dedica una gran parte –sino la mayoría– de su tiempo a la contemplación del fenómeno televisado, por lo general en un sofá. El sofá tiene en la intersección del respaldo y el asiento, un resquicio inexpugnable donde suelen albergarse toda suerte de detritos alimenticios, que escapan de la voracidad del comensal-telespectador, casi siempre papitas fritas que nunca son retiradas y permanecen allí para alcanzar su nivel final de descomposición y desaparición junto al usuario. La persona y su desecho se vuelven uno en el continuo acontecer frente a la pantalla catódica (LCD o plasma). 2. usuario asiduo absorbido completamente por el downloading o vaciado audiovisual. Presenta una sintomatología particular: vientre abultado, extremidades atrofiadas, ojos enrojecidos y es potencial para desarrollar una afasia crítica que eventualmente le impedirá operar funciones distintas a la manipulación del control remoto de la prótesis visual monitoreada. Suele vérsele ataviado con residuos de frituras y un sofá en las posaderas.

[8] Paul Virilio: Estética de la desaparición, Anagrama, Barcelona, 1988, p. 61. Traductora. Noni Benegas, Título original: Esthétique de la disparition, Editions André Balland, París, 1980.

[9] Monitor, Televisor o Pantalla instalada en un hábitat, la idea del nuche que se incuba con un gusano dentro, o la pupa-crisálida que hilvana el couch potato y le surte del calor y la nutrición necesarios para mantenerse aislado, adentro.

[10] Marshall Mcluhan y B. R. Powers: La Aldea Global, Editorial Gedisa, 1996, p. 94. (título original en inglés: The Global Village, 1989)

[11] Tokío, 16 de diciembre de 1997, 18 horas y 30 minutos. Comienza la transmisión simultánea por 35 canales de televisión del capítulo # 38 de Pókemon, serie animada, inspirada en el video juego Pocket Monsters. Al transcurrir unos 20 minutos del programa, comienzan los curiosos síntomas. Un total de 685 menores, 310 niños y 375 niñas, tuvieron que ser llevados en ambulancia al hospital, varios recobraron el sentido en el trayecto, sin embargo 150 de ellos fueron hospitalizados, dos de ellos estuvieron internados más de dos semanas... 12.900 personas faltan a clase los días subsecuentes...”.  Tomado de: Flavio Calazans, http://www.calazans.ppg.br/c_pok.htm            , Calazans Cientista.

(Fuente: http://atari.uniandes.edu.co/burbano/_pdf/subliminal.pdf.)

[12]   Antoine Lumière citado en El Cine, Arte E Industria, Biblioteca Salvat De Grandes Temas, Salvat Editores, 1974.

[13] El efecto Croma está basado en la eliminación de uno de los colores del plano-figura, de manera que en ese “vacío” se inserta una imagen que funciona como plano-fondo, generando la posibilidad de insertar  en lugares pregrabados, un personaje filmado en un set o estudio, produciendo también una extraña sensación de no lugar, puesto que siempre se nota por efectos de luz y movimiento, la falla del montaje. Son famosos los croma de las producciones televisivas norteamericanas de los 70 y 80 con elementos voladores como Wonder Woman (La Mujer Maravilla), o diferencias gigantescas de escala, por otra parte, también se utilizó con humor e ironía en una producción mexicana como la del Chapulín Colorado de Roberto Gómez Bolaños.

[14] Las traducciones de los títulos de las series y los nombres de sus personajes, son así mismo un efecto colateral de la necesidad de los importadores de los llamados “enlatados” para ofrecer al público un producto asimilable, como en el caso de Toro por Tonto que era el nombre verdadero del compañero del llanero solitario; Profesión Peligro, puesto que el trabajo de los dobles de acción es un sin-lugar idiomático de nuestra localidad al no existir una industria cinematográfica como la de Hollywood; el Hombre Nuclear hace una alusión más directa a la biónica y a la cibernética que al costo de la carrera nuclear norteamericana; y el más increíble y descarado trailer publicitario que un grupo paramilitar subversivo pudiera tener, se presentaba en Los Magníficos, dando incluso nombre a un reconocido grupo de sicarios presuntamente relacionados con el hoy extinto narcotraficante Pablo Escobar en los noventas.

Las traducciones de los títulos de las películas exhibidas en las salas de cine son aún más controvertibles.

[15] [15]   “Por eso la idea de herencia implica no solo reafirmación y doble exhortación, sino a cada instante, en un contexto diferente, un filtrado, una elección, una estrategia. Un heredero no es solamente alguien que recibe, es alguien que escoge, y que se pone a prueba decidiendo”. Jacques Derrida en entrevista con Elisabeth Roudinesco, Y mañana, qué…, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2003. (Título original en francés: De quoi demain…, Libraire Arthéme Fayard et Éditions Galilée, 2001)