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| Sin Título - 2007 |
La majestuosa cadena de la imagen fija en dos dimensiones
va de Lascaux a los abstractos… en el porvenir, nos
aguarda la satisfacción dentro de la nueva belleza plástica
móvil y emotiva.
[1] Hacia fines de 1958 se produjo un nuevo arribo de
artistas latinoamericanos a Francia.
[2]
El ambiente de posguerra había provocado
el descrédito de las vanguardias utópicas cuya mejor
herencia fue el “escepticismo que entró en juego” y
la militancia respecto del lenguaje de un arte que reclamaba
cambios radicales de la sensibilidad estética y las
formas producción. La cuarta dimensión en el arte fue
el tiempo, y el
desafío para los artistas fue de qué manera se podía
representar el tiempo, y no ya a la manera cubista,
sino que superando lo estático de la imagen en el plano.
El Arte Óptico y Cinético fue cultivado con mucha
vehemencia y no exento de riesgos, a partir de los años
50. La confluencia de intereses económicos, culturales
y políticos en En abril de 1955 se lanzó el Manifiesto Amarillo, firmado entre otros
por Agam, Bury, Calder, Duchamp, Jacobsen, Soto, Tinguely
y Vasarely, bajo la consigna de un “arte nuevo” que
se constituyó tal vez en uno de los primeros movimientos
de carácter internacional, tras el movimiento internacional
promovido en la arquitectura durante los años 20 y 30.
Tanto en Asia y Japón, como Europa y América los artistas
simultáneamente integraron la plástica bidimensional
con la gravedad, la inercia y el tiempo provocando una
metamorfosis de la mirada que alternaba lo retiniano,
perceptual y poético. Los talleres automotrices, maestranzas
y fábricas de lámparas y acrílico fueron las nuevas
alianzas entre metiers y artistas, configurando una obra
sin “autor” exclusivo, sino que como obra colectiva.
Esta dimensión desprejuiciada de la visión fascinó rápidamente
a los nuevos espectadores ávidos de superar la monotonía
y frialdad de la ciudad. Espectadora y protagonista Me interesa un arte que refleje una época como la
nuestra, con posibilidades de recreación,de multiplicación
y de expansión…, el movimiento forma parte de nuestro
diario vivir.
[3]
En 1960 Matilde Pérez llegó becada por el gobierno francés a Paris con el
fuerte deseo de encontrar algo diferente que respondiera
a sus inquietudes estéticas. Se encontró en medio de
este ambiente con Marta Cólvin
[4]
que a su vez la conectó con dos escenas
muy dispares donde Matilde tuvo que elegir: por una
parte, la abstracción informal y expresionista que privilegiaba la “sensibilidad
del artista”
[5]
y su
proyección sensible en la obra de arte, versus
una escena de artistas que cuestionaba el exceso
de contenido y emoción subjetiva en favor de proposiciones
formalistas y espaciales de formatos irregulares, expandidos,
universalistas y por ende, públicos. Fue para mí muy impresionante obtener esa beca en Francia. Buscaba desesperadamente
encontrar un nuevo camino en mi pintura. Ya estaba abandonando
la realidad definitivamente y me adentraba en la geometría,
pero necesitaba saber si mi nuevo camino me conduciría
a algún punto interesante que me compensara el abandono
que me resultaba bien, que tenía éxito. Era un cambio
por una posibilidad incierta.
[6]
Se unió al taller
colectivo GRAV (Groupe
de Recherche d’Art Visuel)
[7]
donde la artista participó desde el mismo
año de su fundación. Bajo el legado vanguardista cada
exposición fue convertida en una plataforma de difusión
del nuevo arte, esto explica la aparición de una serie
de manifiestos y principios rectores e incluso el léxico
asociado al emergente arte cinético.
[8]
Un arte que también inauguró un nuevo espectador,
en la medida que significó extender un efecto perceptual
a todos por igual, como resultado de una pulsión instintiva
de seguir atentamente aquello que se desplaza en el
campo visual. A su regreso a Chile en 1962 recibió gestos de incomprensión
y rechazo entre sus pares
[9]
y la
crítica oficial
[10]
ante la “buena nueva” de la artista: “experimentar
nuevas posibilidades, siempre dentro de la geometría,
hasta lograr el camino hacia lo cinético”.
[11]
Matilde Pérez realizó varios motivos que
se convirtieron en grabado, troquelado de papel o acrílico
y que más tarde se convirtieron en el motivo para concebir
collages de madera y acrílico; no obstante la necesidad
de expandirlos fue más radical; concibió hacia fines
del año 1969 una pieza interactiva, tal vez la más compleja realizada hasta ese momento
[12]
: un túnel cinético activado por el paso
de las personas para la exposición colectiva Arte
Cinético en Chile de 1970 en el Instituto Chileno
Norteamericano. No alcanzó a terminar el año cuando
el 5 de diciembre se embarcó a Francia nuevamente, esta
vez en compañía de su esposo e hijo.
A pesar de que el GRAV ya no existía, aun estaban
los artistas en París y pudo retomar a través de Jean
Pierre Yvaral el contacto con su padre, Víctor Vasarely.
Este momento es señalado como uno de los más productivos.
Sin duda fue el efecto del segundo viaje a Francia (1970-72)
el que provocó una actualización de sus postulados.
“La vuelta a París era para mí muy importante. En mi
primer viaje no alcancé a completar mis estudios y me
vi con la obligación, yo sola, de enfrentar mi desarrollo.
Gracias a algunos documentos y libros que me regaló
Vasarely pude continua”.
[13]
Vasarely la invitó a pasar unos días a su
Fundación ubicada en Gordes,
[14]
donde pudo apreciar la colección más completa
de su obra. En medio de esta “inspiración” y contingencia
fue invitada en cuatro oportunidades al Salón
et des jeunes D’ Aujourd'ui (1971,1973, 1974 y 1982)
que se efectuó en el Grand Palais y en el salón Des Realistés Nouvelles
en Paris de 1972. La poética del círculo al interior del cuadrado en
variaciones lila, naranja y verde surge en este momento.
Si bien el boceto de dicha composición corresponde a
1971, la edición serigráfica del motivo la vemos en
el año 1973.
[15]
Al año siguiente, como afecto de una nueva
Reforma Curricular,
[16]
Matilde Pérez, que era profesora de Cátedra
desde 1957 de El año 1984 fue invitada por Durante muchos años Matilde Pérez ha sido casi en exclusiva, espectadora
y público de su propia obra sin que esto haya conseguido
rebajar la intensidad intelectual de su trabajo, su
obra ha sido excluida repetidamente de todas las grandes
exposiciones que se han hecho en torno al cinetismo,
durante y después del movimiento, tanto en Europa como
fuera de ella.
[20]
Matilde Pérez ha sido espectadora y protagonista de
una historia, antes que la propia historia la reconociera,
pero ha sido paciente y tenaz como nadie, la invitación
a inaugurar el ciclo expositivo Arte Cinético Latinoamericano
de Casa de las Américas de * Curador de Arte Contemporáneo, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago de Chile.
[1]
Victor
Vasarely: Manifiesto
Amarillo, Galería Denise René, abril 1955, Paris,
s/p. [2] Desde fines del siglo XIX es visible cómo arriban, en distintos momentos, artistas provenientes de Argentina, Brasil, Colombia, España, Venezuela, Cuba y Chile que básicamente buscan superar el criollismo y el aislamiento artístico. También nos encontramos a los españoles en esta misma escena, el caso más conocido es el de Chillida. De estos desplazamientos geográficos habrá efectos en cada país, tal vez el que dio más frutos en el espacio público fue el caso de Venezuela.
[3]
Matilde
Pérez, Catálogo de la muestra Ojo
Móvil, MNBA, 1999, p.19.
[4]
Marta
Cólvin, un año menor que Matilde, durante esos años
había consolidado su investigación en torno al
mundo precolombino y la estética “americanista”.
La serie Aku-Aku de 1960 dedicada a la cultura Pascuense lo confirma. En tal
sentido, Cólvin, a pesar de estar en la abstracción
está en una opción radicalmente opuesta a
[5]
Matilde Pérez comenta como al llegar a Paris asistió
a
[6]
Visiones Geométricas, Santiago de Chile, 2004, p. 95.
[7]
El
GRAV hizo su lanzamiento parisino en
[8]
Julio
Le Parc recuerda: “Nuestro propósito: aumentar al
máximo la distancia entre el artista y la obra eliminando
al máximo, no solamente los rastros de realización
manual sino también los rastros de composición subjetiva,
los cuales eran evidentes en la obra de los constructivistas
pues la composición tenía como base una elección de
forma dispuestas libremente en la superficie”, Catálogo
Experiencias, Retrospectiva, Centro de
Extensión Universidad Católica, Santiago, octubre,
1989, p. 5.
[9]
El
abandono del “pigmento” y la investigación cinética
provocó la crisis del Grupo Rectángulo, la inevitable renuncia
de Matilde y el surgimiento del Grupo
Forma y Espacio, del que la artista no formó parte
[10]
Antonio
Romera en el Mercurio del mismo año señaló irónicamente:
son este tipo de obras las que permiten a las personas
reírse del arte contemporáneo”, El Mercurio, Octubre,
1962.
[11]
Matilde
Pérez, Visiones
Geométricas, Santiago, 2004, p. 104.
[12]
Matilde
Pérez, entrevista de Carmen Merino “Matilde Pérez
expone cuadros en los que no usa pinceles ni pinturas”,
El Mercurio,
1985, passim:
“En el fondo es siempre el mismo motivo del arte pictórico,
en los collages hay composición, planos y color. Tal
vez lo único que queda fuera es el tema, pero he tratado
de darle vida abstracta a mis obras. A base de elementos
estáticos, figuras geométricas, creo haber conseguido
una sensación de movimiento”.
[13]
Matilde
Pérez, Visiones
Geométricas, Op. Cit., p. 107.
[14]
Inicialmente
los trabajos de Vasarely fueron reunidos en Gordes
(cerca de París) donde se organizó un museo didáctico
Vasarely Museum (1970-1975). Posteriormente, en 1976
se creó
[15]
Este
motivo iniciado en
París en 1971 (como indica el boceto preparatorio)
ha sido una de los más difundidos de la artista al
punto que uno de ellos se encuentra en el Museo a Cielo Abierto en Valparaíso el año 1992, y el mismo motivo,
pero en su versión verde, ha sido propuesto para algún
muro público de
[16]
Desde
el año 1968 se comenzaron a suceder con mucha velocidad
reformas en el currículum de
[17]
Si
hay algo que caracteriza su investigación visual es
su ilimitada capacidad para provocar cambios o “variantes” en sus series
de obras. Nunca encontraremos un motivo, collage o
troquelado igual que el otro.
[18]
Junto
al reconocimiento por parte de la crítica y de los
jóvenes artistas, tanto en Chile como en el extranjero,
debemos sumar el inusitado interés que han provocado
sus obras a nivel de coleccionismo privado. El año
2007 fue rematada por primera vez en Sotheby’s una
obra suya en una cantidad cercana a los US$ 40.000.
[19]
Osbel
Suarez revisó la historia
de la abstracción, la geometría y el movimiento,
real o aparente, a través de la historia moderna,
contemporánea y actual. Matilde Pérez, fue representada
con un óleo sobre tela del Museo Nacional de Bellas
Artes, titulada Vertical
II del año 1978.
[20]
Osbel
Suarez: Lo (s)
Cinético (s), Museo Nacional Reina Sofía, Madrid,
2007, p. 20.
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