Un punto de inflexión entre la métrica de la geometría sensible y de la geometría generativa en el campo artístico

SUSANA ROCHA


Eduardo Moisset - Figuras IV

 

En el transcurso de 1972, el Museo Emilio Caraffa organizó una exposición titulada Geométricos de Córdoba. Suceso que, históricamente, resulta ser un interesante punto de partida en dos  sentidos. Primero, para narrar algunos aspectos sobre el advenimiento de las corrientes abstractas racionales. Segundo, para hacer una posible ponderación desde cierta perspectiva y decantación histórica propia de los periplos. Hecho que, además, puede ser utilizado para definir las cadencias de los procesos del arte geométrico cordobés, articulados dentro de un contexto superior. Es decir, en pensamientos de Walter Benjamin, el “clima cultural” de un momento percibido a través de una obra y del individuo-autor de una época, pero también a ese individuo y a esa obra entendidos como expresiones complejas de su tiempo. 

De aquella época, la hemeroteca del Cabildo de la Provincia de Córdoba y la biblioteca del Museo Caraffa guardan significativos testimonios, que dan cuenta del alcance de las expresiones geométricas dentro del ámbito local. El día de la inauguración, viernes 12 de Mayo, el matutino La Voz del Interior con el encabezado Geométricos de Córdoba, anota. “Artistas de nuestro medio han elaborado obras dentro del rigor del arte purista y orientado formalmente hacia los planteos de fundamentación geométrica en sus diversas orientaciones”. En la muestra participaron un grupo de artistas locales, con perspectivas divergentes tanto en sus fundamentos teóricos como en sus orígenes. Se expusieron obras inscriptas en la Geométrica Lírica o Sensible de Víctor del Boca y de Ernesto Timoteo Soneira; afiliadas a una geometría reduccionista cercana a la Abstracción Postpictórica de posguerra de Norberto Cresta, de Manuel Ricardo Guglielmo, orientadas al arte óptico de Víctor Jacobo Bentolila y de Lilian Gómez. [1]

Esta exposición tuvo un carácter excepcional, marcó un hito en la provincia, fue la primera y única exhibición organizada en torno a la abstracción formalizadora, al menos hasta nuestros días. Después de 36 años, en el 2008, el Museo Caraffa vuelve a convocar a los artistas geométricos, [2] trasponiendo las barreras locales. Ambas muestras tuvieron un carácter inédito, quizás en la primera se debió, justamente a la dificultad que tuvieron estos artistas, inscriptos dentro de los estatutos de la modernidad anobjetual, para incorporarse al arte local. El paradigma seguía siendo el arte figurativo inherente a una determinada formación social. La crítica de los cincuenta no favorecía a estas expresiones, en los diarios se leía con frecuencia exclamaciones que argüían sobre la carencia de sensibilidad expresiva. Otro factor que gravitaba y a la vez condicionaba fue el meritorio accionar de los artistas como figuras individuales sobre la congregación.   

La primera exposición del Museo Caraffa fue durante varias décadas un acontecimiento aislado dentro del panorama artístico local, sin embargo en aquel entonces la selección fue de inusitada relevancia. De hecho, de aquellos nombres, tres son nuevamente citados a integrar la muestra titulada La geometría en el arte (Museo Caraffa, 2008). Ernesto Soneira (1908-1970), Eduardo Moisset de Espanés (1934) y Norberto Cresta (1929-2009). De los citados hemos seleccionado los dos primeros, con la creencia de que, conforme al avance, serán suficientes para poder argumentar la misma.

Ernesto Timoteo Soneira 

En la casa de la familia Soneira entre las carpetas de dibujos, bocetos, cartas y catálogos se encuentran atesorados, los que se cree fueron primeros testimonios desarrollados dentro de la geometría sensible o lírica. Estos bocetos datan de 1951, en su mayoría fueron pintados en témpera, óleo o lápiz, al dorso se lee con claridad algunos de los programas del Colegio Alejandro Carbó, donde ejerció como docente. Tres años más tarde, en 1954 presenta su nueva producción  en la Galería de Delacroix de Córdoba junto a Marcelo Bonebardi, Rolando de Juan, Raúl Pecker, Diego Cusquejo, Pedro Pont Verges, Mario Heredia, Luis Waisman y Roberto Viola. El diario Los Principios publicó un artículo con el siguiente encabezado: Salones de Arte. Exposición del Grupo Creación.

Ernesto Soneira: Este artista de larga trayectoria y que ha conquistado merecidos lauros, ha dejado de lado sus concepciones anteriores y movido por su propia evolución da el paso a lo abstracto. Su producción actual francamente colocada en las manifestaciones de avanzada, se organiza en composiciones ortogonales, cuyos planos se separan rectamente, borrando casi lo emocional, por lo que su pintura se podría ubicar en la llamada tendencia concreta.

Jueves, 24 de agosto de 1954.

Había quedado encerrado entre algunas líneas de la historia del arte cordobés; la incógnita que giraba en rededor a este asunto era el porqué y cómo. Con frecuencia y en distintos periodos había escuchado de mis maestros, sus  colegas, la misma historia. Respaldada por aquellas voces trataba de pensar qué sucedió para que en su pintura se cometiera una suerte de ausencia de transición entre una etapa de corte fauvista y otra inscripta en los lenguajes geométricos; digresión además, acaecida de forma abrupta. Lo que resultaba inusual de ese proceso no era decididamente el cambio de tendencia, sino que debía atenderse la presencia de una ruptura sin detritus. Habidas cuentas, me animaría a decir que nunca encontré algo sin signos del pasado. Pensé qué factibilidad de contrastación crítica, sea histórica, social o cultural aproximaría a abordar este atisbo de silencio.  

Desde su regreso de Europa en el vapor Massilia había trascurrido 12 años, fue en ocasión de una beca otorgada por el Gobierno de la Provincia de Córdoba [3] con un alcance de tres años (1936- 1939); repatriado junto a su compatriota Casas Ocampo, unos meses antes de finalizarla a causa del conflicto bélico. En aquel periodo, y como es de esperar, bajo la influencia de las fuentes europeas, en las creaciones de Ernesto Soneira se evidencia un notable cambio. Sin prejuicios y sin dudar transitó por lenguajes novísimos para nuestra provincia “La Docta”. Ello quedo evidenciado el 20 de Octubre de 1940, cuando  expone la producción realizada durante su estadía en París en el Salón Blanco del Ministerio de Obras Públicas. El ministro Dr. Bobone clausuró la muestra por considerar inmoral uno de los cuadros expuestos. En aquel entonces Soneira declaró para la revista Forma que el ministro de obras públicas “se refería a un cuadro titulado «bañista». Empezó su crítica con un razonamiento basado muy aparte de nuestra forma de ver las obras de arte (…) -hablando con franqueza- que el hombre ya había consumado un acto con la mujer acostada y se dirigía luego a la otra (…)”. [4] Este Suceso quedo patentizado en todos los diarios de la época. Los artistas plásticos en apoyo a Soneira rechazaron por infundado e inconsulto el decreto ministerial con una protesta, dirigida por Deodoro Roca junto con Luis Barragan y otros. “En una noche vistieron a las desnudas esculturas de las plazas y los parques de Córdoba para escarnio y befa de la ridícula mojigatería ministerial.” [5] Otro diario titula Hoy amanecieron cubiertas con ropa “interior” las estatuas de la ciudad. [6]  

Nada podía justificar semejante atropello, pensar que en otrora había obtenido la beca mediante concurso por oposición en mérito a su óleo Desnudo. Según las crónicas del momento “Con este cuadro, prueba final de las oposiciones para obtener la beca de figuristas, Ernesto Soneira ha dirimido una pugna empeñada desde hacía [seis] días en el concurso dispuesto por la ley de becas de la provincia”. [7] Poco después viaja a Europa, tras ser galardonado por su obra Figura –otro desnudo– presentada en el Salón de Otoño de la Cámara de Diputados, organizado por el diario Los Principios.  

Más allá del imaginario de ese empleado público, casos y anécdotas como la citada se encuentran presentes continuamente en la historia del arte. En Buenos Aires podemos ejemplificar con los sucesos en torno a un óleo de Sívori, que fue pintado en el taller de Laurens, en París: un eximio desnudo femenino titulado Le lever de la bonne (El despertar de la criada, MNBA). Ese mismo año (1887) lo ofreció en donación a la Sociedad de Estímulo de Bellas Artes, y aunque fue aceptado, su exhibición fue restringida. López Anaya citando a Schiaffino acotó al respecto “Como la pedrada de un adolescente en los vidrios de la Academia”. Según las normas vigentes dictadas desde Europa era admitido el desnudo siempre que fuese exótico, alegórico o mitológico, de ningún modo contemporáneo. No menos turbador resultó el óleo Le Déjeuner sur l´herbe (El almuerzo campestre) autoría de Édouard Manet, presentado el mismo año de su ejecución, en 1863 en el Salon des Réfusés, rechazado por encontrase apartado de los principios canónicos determinados por el género y por los modos de representación. 

Seguramente, este óleo en cuestión –la Bañistase aproximaba a  un proceso de movilización canónica inédito en nuestra provincia,  influenciado por las experiencias del viejo mundo. Durante el periodo de entre guerras Europa auspiciaba una suerte de pluralismo estético, que operó dentro de un espacio denso, inextricable y pendular, objetivado en tendencias orientadas al arte figurativo y al arte anobejtual. [8] Marchán Fiz considera que ya antes de finalizar la primera guerra mundial, durante la crisis de la vanguardia, los resabios de la modernidad se mantienen vigentes; aunque se visualiza una suerte de deslizamiento hacia la tradición de orden clásico instituido en la claridad y la razón, contrapuesto al “misticismo exaltado de barbarie germánica”. [9]  

Los paradigmas de Soneira dentro del escenario del Art Vivant se localizaban en torno a las figuras de André Lhote y Henry Matisse, consiguientemente en los modelos del academicismo, en la problemática del color y en el naturalismo constructivo postulado por Paul Cèzanne. Es en este territorio donde se ubica la simiente de la abstracción, presente en sus primeros estudios realizados a partir de la obra de Cèzanne: se trata de la serie de las bañistas, realizadas aproximadamente entre 1938 y 1940. En efecto, en la obra de Cèzanne, en la serie de Las bañistas (1898-1905) habían sido puestos en valor los problemas del formalismo. Situado en la teoría llamada de “arte por el arte” (Théofile Gautier) se interesó por la solidaridad de las formas, ritmos, intervalos y armonías cromáticas. Ello se patentiza en la disminución de la copia fidedigna de la realidad con el fin de adecuarla a una configuración estética del objeto.  

Es inevitable que al hablar de las bañistas, se establezca un paralelo con Matisse, Vlaminck, Derain, Gauguin, Heckel, Pechstein, Schmidt-Rottluff, Kirchner, Muller y obras que supuestamente sintonizan en paridad de escenas con Soneira. Al igual que ellos, cuando se interesaba por las representaciones del desnudo femenino y, en ocasiones también masculino, ligadas a ambientes naturales, se identificaba con los mismos ideales que la modernidad y la vanguardia patrocinaban. Un conjunto amplio de intereses y planteamientos tanto culturales como estéticos basados en prácticas sociales y artísticas más auténticas, relacionado a menudo con el naturalismo. 

En la Córdoba clerical, donde el paisaje de orientación pos-impresionista y metafísico era el género dominante, la obra de Soneira, ejecutada en Europa, no tenía cabida. La correspondencia mantenida con sus amigos por aquel entonces atestigua el pesar del artista, quien al parecer había sectorizado su actividad artística al ámbito académico e íntimo.

(...) Es Ud. un pintor, es Ud. un artista. Ello equivale a decir que por no ser Ud. un hombre vulgar le alcanza obligaciones y deberes de los que están excluidos los demás hombres. Vivir es expresarse - cuando se es un artista- ¿Cómo puede Ud. ahogar esa necesidad impostergable e insobornable de su ser, callando? No importa que lo nieguen a Ud., no importa que hagan en su entorno el silencio, no importa que su obra no halle un solo eco. No importa nada las reacciones del mundo, Soneira. Lo único que importa es Ud. Frente a Ud. Mismo. 'Ser un sabio y un santo para sí mismo: he ahí lo único importante' decía el desgarrado y solitario Baudelaire. (…). 

Pinte Ud. de nuevo. Sabe Ud. bien que soy incapaz de un elogio injusto, de un halago subalterno (…). Con fe en Ud., lo abrazo.

Olivero de Allende
Córdoba, 30 de Junio de 1942.

 

Amigo Olivero: Como dice al final de su carta, volveré a pintar, pero siempre como aficionado. No quisiera usted me coloque en un lugar que quizás me sea imposible llegar. No hay que hacerse ilusión con la palabra artista, el camino es bastante difícil y el tiempo corto.

Para decirle la verdad a excepción de un reducido grupo del ambiente artístico, que aquí es pésimo, todos se atacan entre ellos (…) allá era otra cosa….

Ernesto Soneira

Aquellos desnudos junto a sus significados literales y simbólicos eclipsaron en manos de una sociedad pacata. Aún despojado de la figuración, lo que desarrollaría posteriormente no sería un salto al abismo. Lo haría a partir de la concepción cromática independiente de la referencialidad aprehendida de las lecciones fauvistas, de la revalorización de las estructuras sintáctico-formales de Cézanne, tamizado por las enseñanzas de André Lhote  en la Academia de Filippo Colarossi (1937) y mediante el estudio de la obra de Piet Mondrian. Es decir, con todo ello, estaba en posesión de los instrumentos teóricos y técnicos para abordar y elaborar un lenguaje que además de inaugural sería un antecedente para nuestra comunidad: las tendencias geométricas.

Eduardo Moisset Espanés 

En la década de los setenta cursé con Moisset “Lenguaje Geométrico Plástico I y II” [10]  en la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba. Siempre había estado interesada por su proceso de investigación y por sus logros en términos estéticos; es más, en algún momento adhirió al grupo de alumnos investigadores que él dirigía. En las conversaciones Moisset recuerda con certeza el día 16 de Abril de 1959, fue casi a la edad de veintisiete años, cuando decidió dedicarse de pleno a la investigación visual  en el campo de la geometría generativa. Se dio cuenta de que el procedimiento que utilizaba era equivalente al método de organización de la música atonal, expresamente en la técnica de composición dodecafonista. Señala su interés por los escritos del compositor Juan Carlos Paz, quien introdujo en América Latina (1934) el dodecafonismo y posteriormente (1950) los procedimientos seriales. En Latinoamérica de forma simétrica y sin mediar contacto, un contemporáneo de Moisset, el venezolano Jesús Rafael Soto (1957), representante de las corrientes ópticas y cinéticas, declara que desde el momento en que comprendió el funcionamiento de la música serial, resolvió aplicar esa noción a un elemento esencialmente pictórico: el color. [11]  

Desde aquella época Moisset ha trabajado de forma incesante en docencia, en investigación y en producción. Sus indagaciones visuales están basadas en procedimientos matemáticos orientadas  primero a la Geometría Generativa y hacia 1988 a las leyes de Generación del Color. En 1959 la génesis de su proceso inicia con Puntos Generadores”. En estos primeros ensayos, el método de investigación exploratorio se basa en el dibujo de dos puntos próximos entre sí de forma libre y sensible a los que le otorga un valor numérico y una orientación: “La idea fundamental fue crear leyes de crecimiento o desarrollo que determinaban como se ‘mueve’ los puntos y las líneas que dicho ‘movimiento’ generaba, y a su vez también leyes que transformaban los números naturales ( 1, 2, 3, 4, 5, 6…) en figuras geométricas, sus dimensiones, su ubicación en el plano o en el espacio”. [12] El resultado de estas leyes elementales y procesuales favorecen, por su ordenación, a la figuras de apariencia orgánica y sígnica. Visualmente revaloriza ciertos estudios sobre el movimiento secuencial iniciados en el campo de la fotografía a finales del siglo XIX (Etienne Jules Marey. Un golpe de martillo, c.a 1890); profundiza distintas posibilidades en función de la representación del movimiento que fuera experimentada por los futuristas italianos en líneas-fuerza, derivado de la teoría del electromagnetismo de Maxwell (Materia y movimiento, 1866).  

En una segunda etapa aplica series numéricas, “Con ellas se deforman las tramas, se permite la ruptura de los ángulos para dar paso a las curvas y de cada ley inicial surge un cuadro nuevo” al color,  en las variables de temperatura y no de luminosidad. La investigación de Moisset avanza utilizando la línea sobre una trama, diseño sobre papel cuadriculado. Es en ese momento cuando adopta la composición reticular. Este concepto composicional es planteado por Rosalind Krauss (1996) definiendo a la retícula como el “emblema de los anhelos modernos en el ámbito de las artes visuales”. Dicha estructura infiere un aspecto espacial y otro temporal. El primero se identifica con la forma antinatural, antimimética y antirreal. La dimensión temporal se refiere a la anulación de la temporalización consecuente con “su hostilidad a la literatura, a la narración, al discurso”.  

Evade la retícula rigurosa aplicando una ley de enriquecimiento en la trama, a partir de la cual se deforma el módulo primitivo creando la sensación de movimiento. O sea que la aplicación de una ley de transformación de forma, de proporción o de orientación en la sucesión de figuras inmóviles, produce una sensación de movimiento por fatiga de la retina que origina un desplazamiento constante del campo visual. En las artes visuales esta sensación se define como movimiento estroboscópico. Al aplicar leyes de crecimiento sobre una retícula crea situaciones ajenas al concepto reticular tomado de Krauss. Es decir devuelve un orden jerárquico relacional en la temporalidad y espacialidad, de esta manera queda modificada la retícula en su dimensión sintáctica, semántica y pragmática. 

De las derivaciones de la composición organizada sobre la trama, Moisset investiga la matriz numérica que, con ciertos atributos, se denomina cuadrado mágico. Esto quiere decir que la disposición tiene base en una serie de números enteros que deben estar colocados en las celdas de una tabla de tal modo que la suma de todas y cada una de las columnas, filas o diagonales sea igual a un valor constante. Moisset parte de leyes a las que llama elementalísimas modificadas en su transcurso con la inclusión de leyes de enriquecimiento. Logra mediante este proceso metódico, consecuente y sistemático, múltiples resultados que fluctúan, siguiendo los conceptos de Dieter Junker, en una estructura multimedial  donde el espectador no se encuentra en presencia de una obra legible, sino sobre todo ante un problema fisiológico-sensitivo. Pero esta vacilación deviene, también, en la creación de formas no representacionales, y de formas ilusionistas construidas a partir de la superficie y el color en tanto luz y sombra.

La inflexión 

En 1972, cuando se llevó a cabo la primera exposición que aglutinaba un número muy acotado de artistas geométricos, para la familia de Soneira era muy importante su inclusión. Significaba reconocerlo, al menos después de su fallecimiento como precedente de las corrientes abstractas racionales de Córdoba. Su trayectoria estaba secundada por la soledad y el aislamiento, ocasionado por  el infortunio  de la primera exposición de 1940. Tras la vuelta de Europa y reiterado con el ingreso a las líneas de la Geometría, permanecería con ese lenguaje hasta su deceso. Algunas biografías dicen que fue en el año de 1959 cuando se retira de la pintura. Esto no fue así, siguió pintando como dijera en alguna carta en auto-reclusión, pero con la creencia firme de su camino. El diario Los Principios, en 1954, había catalogado sus pinturas, erróneamente dentro del Arte Concreto. Como suele suceder, el uso inexacto del apelativo de Arte Concreto revela la dificultad de analizar los hechos artísticos sin distancia histórica. Por el contrario, Soneira indagaba en una estructura compositiva reticular que guardaba cierta semejanza con el Neoplasticismo de Piet Mondrian. Digo, sólo por la apariencia visual, nada de la búsqueda de lo absoluto había en él.  La Geometría Sensible que planteaba se entendía como una búsqueda personal y se fundaba en las relaciones formales dentro de un sistema compositivo relacional y armónico. La organización coplanaria de las figuras geométricas sumadas a los atributos cromáticos, aprehendidos de las lecciones fauvistas, eran el fruto de una nueva tentativa cuidadosamente ensayada donde priorizó la construcción intuitiva. Los planos cromáticos custodiaban la herencia francesa mientras se alejaban de la configuración no relacional de Mondrian. Si la línea en Soneira se acercaba a un modelado cromático, en Mondrian actuaba como aislante del contraste. En el arte de Soniera se había reducido el orden figurativo de la composición, sólo quedaban los nexos sintácticos formales, pero con ellos no abordaría un arte programado, calculado, sistematizado, ni deductivo. En cambio, volviendo nuevamente al artículo del diario Los Principios, me parece atinada la denominación de casi emocional, pues señala el intersticio que lo separa –formal e ideológicamente– de los expresionistas, asimismo de los concretos. Y finalmente, si se quiere, en el desviamiento de ciertos aspectos presentes en las convenciones formalistas, es decir en el distanciamiento de un arte impersonal y tecnológico. 

Por su parte Moisset demanda un cambio de paradigma, reconoce como antecesor el Arte Concreto de Max Bill. Se trata de la relación con la matemática y la geometría lo cual le permite desarrollar un tema con una sucesión de operaciones. Dentro de su planteo artístico no todo esta subsumido en operaciones lógicas, sino que permiten la intervención del azar (operaciones aleatorias).  

Ambos están unidos en la lógica de la retícula, en Soneira se manifiesta como principio de excentricidad y de la pérdida de inmanencia. En Moisset el problema es harto más complejo, con 48 años de investigación consecutiva, permanente y exhaustiva, son muchas las facetas que indaga de la retícula, de las estructuras modulares y de los fractales. Algunos resultados acuden a las vistas aéreas como la aeropintura futurista, retoman aspectos compositivos del all over del expresionismo abstracto, o tienen implicancias ópticas y cinéticas. Al presente la obra de Moisset representa nuestro paradigma de la Geometría Generativa, no solamente por la severidad de su investigación, la profusibidad de su producción, sino por haber logrado realizar su obra desde nuestro contexto.


[1] En el diario La Voz del Interior, miércoles 17 de mayo de 1972 bajo el título de Exposición de Geométrico, Lilian Gómez expone algunos conceptos sobre la estética de la geometría actual y el arte óptico. “En el arte clásico la geometría desempeñaba un papel de una ciencia de la naturaleza a pesar de la abstracción que pudiera realizar. Relacionada con la perspectiva y teniendo en cuenta las proporciones. Una ilusión óptica  era representada décadas atrás pintando sobre un lienzo, ahora en cambio se presenta un juego de líneas, las cuales con el desplazamiento del espectador producen un efecto visual óptico”.

[2] En septiembre-octubre de 2008 el Museo Caraffa conjuntamente con la Fundación Rosalía Soneira, en el marco del  IV Congreso Iberoamericano de Geometría dinámica IberoCabri 2008 –coordinado por la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, organizaron una muestra titulada La geometría en el arte.  Integrada por obras de: Álvarez, Arden Quin, Blasko, Bolívar, Cáceres, Cresta, Freda, Lozza, Martorel, Mazzoni, Moisset de Espanés, Monferran, López Ozornio, Pereira, Sirabo, Soniera y Tomasello. 

[3] Ángel T. Lo Celso en su texto 50 años de Arte Plástico en Córdoba, 1973. De acuerdo con un proyecto realizado por los Dres. Deodoro Roca y Carlos Astrada se crean becas de perfeccionamiento para estudiar en el extranjero. En 1923 como resultado de un concurso, obtiene el galardón F. Vidal, A. Pedone y H. Valazza, siendo distinguidos en 1927 E. Lescano Ceballos, J. Malanca y R. Musso. En los años posteriores obtuvieron igual honor entre otros, José Aguilera, Enrique Borla, Ernesto Soneira, Roberto Viola, Santiago Velazco, Horacio Juárez, Vicente Puig, Emilio Casas Ocampo y Aurelio Cortinovis.

[4] Sobre una obra considerada inmoral”, Forma, órgano de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, No 19, noviembre-diciembre, 1940, Buenos Aires.

[5] Diario La voz del Interior, 1963.

[6] Diario Córdoba, 25 de Octubre de 1940.

[7] “Tres muchachos de Córdoba se perfeccionarán con las becas que acaban de ganar”, Diario Córdoba, martes 14 de Mayo de 1936, p. S/N. El texto transcripto pertenece al epílogo que se encuentra debajo de la foto del óleo de Soneira.  

[8] La utilización del término anobjetual y figurativo responde al marco teórico utilizado por Dieter Junker. Se refiere en el primer caso a un arte que se aleja de la referencialidad de la realidad, por el contrario la figuración responde a un arte de mímesis.

[9] Simón Marchán Fiz: La vanguardia histórica y sus sombras (1917-1930), Summa artis- Espasa-Calpe S. A,  1996, p.315.

[10] En 1962 reformula las Cátedras de Geometría Plana y del Espacio y funda en 1968 las Cátedras Lenguaje Plástico Geométrico I y II. Escuela de Artes, Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.  

[11] Revista Escáner Cultural, No 7. Extraído del catálogo de la exposición Soto, la poética de la Energía, Sala de Arte Telefónica, Santiago de Chile, 1999. Entrevista a Jesús Soto, vídeo. http://www.artelatino.com/articulos/Soto.asp

[12] Catálogo de exposición Galería de Arte SASHA D. Espacio de Arte, Córdoba, 2008.

 


Eduardo Moisset -  Figuras II   Eduardo Moisset - Barras verticales, 2005
     
Eduardo Moisset - Construcción sobre cuadrado mágico, 2001   Eduardo Moisset - Cubitos, 1999
     
Eduardo Moisset - Figuras IV   Eduardo Moisset - Figuras VII
Eduardo Moisset -Diagonalizacion compleja, 2005 Ernesto Soneira - Desnudo Acostado - 1951
Ernesto Soneira - Fragmento complementario 1,2,3 - 1959 Ernesto Soneira - Orquestación en amarillo - 1954
Ernesto Soneira - Sin Titulo - 1959 Ernesto Soneira - Orquestación en rojo - 1958