Vista de la exposición

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Manos en la Obra del diseñador escénico cubano Israel Rodríguez hasta septiembre de 2009

El proyecto expositivo Manos en la Obra nace de un empeño compartido entre El Centro Cultural de Ocoyoacac (adscrito al Centro Mexiquense de Cultura de Toluca, Estado de México) y el artista plástico de origen cubano Israel Rodríguez González. 

El concepto expositivo de Manos en la Obra se estructura a partir del material de diseño escénico de obras teatrales realizadas por el autor: 

Concibo este proyecto con acento en la “fusión o evolución” de lenguajes, donde piezas instalativas no diluyen sus orígenes escénicos, más bien se insiste en un “transito con adecuación en el discurso”.

 

La ancestral naturaleza hibrida del teatro y los movedizos límites de la plástica se conjugan en el escenario de un “arte contemporáneo” plagado de interconexiones y puentes entre “casi cualquier tipo de producción intelectual. 

La Historia del Arte recoge una sostenida y amplia participación de pintores, escultores y arquitectos en las investigaciones escénicas; esta contaminación y reformulación de fronteras entre especialidades recorren todos los posibles caminos y su plasticidad termina por tener un impacto en la diversificación de los lenguajes artísticos. 

Esta realidad, más allá de cualquier “teoría”, creo habla de unos orígenes comunes, donde la “creación” se experimenta como inclusión, con amplios puntos de contacto. Sirva este principio para siempre poner Manos en la obra con el empeño de explorar caminos insospechados. 

En este proyecto cada (obra teatral-pieza de galería) reclama un espacio con autonomía de sentido y en éste se conserva algo de la esencia particular de lo que fue la representación escénica. Definir un leguaje para lo que se muestra, implica nexos con las “instalaciones” o

“intervenciones espaciales”; el transito por espacios diferentes implica diálogos con el entorno y la sistemática reinterpretación del material a instalar. Al igual que una representación escénica siempre se transforma y readapta a nuevas identidades, estas muestras renuevan su rostro, más no su esencia. 

Manos en la Obra se concibe como una muestra itinerante que girará por Casas de Cultura y Centros Culturales de Municipios del Estado de México, contribuyendo a la difusión de la cultura cubana entre los pobladores de la zona conurbana; significando una opción de enriquecimiento cultural, con conversatorios y actividades didácticas entre la comunidad próxima a las instituciones culturales. 

La primera de esta serie de de Exposiciones se inauguró el pasado 13 de Mayo del 2009 en la casa de Cultura del Municipio de Lerma. Estuvo compuesta por dos “obras o piezas”, La querida que hoy me invento, intervención espacial, de 3 x 4 x 3 metros. Sobre el proyecto de diseño de escenografía, vestuario y fotos de la puesta en escena de La querida de Enramada, texto de Gerardo Fulleda León con puesta en escena de Fernando Quiñónez.  

Esta obra se presentó con anterioridad en la galería Fayat Jamís en la Embajada de la Republica de Cuba y El regreso del monarca instalación 4 x 4 metros Sobre el proyecto de escenografía y vestuario de El rey Lear de W. Shakespeare (sin puesta en escena), Trabajo final del Curso de diseño escénico “Ruben Vigón” que impartiera Jesús Ruíz en el Teatro Nac. de Cuba con auspicio de la Fundación Ludwing de Cuba. 

Desde el 21 de agosto que se inaugura el segundo momento de Manos en la Obra en el Centro Regional de Ocoyoacac adscrito al Centro mexiquense de Cultura. La muestra estará compuesta por una reinterpretación las dos piezas que se nombran anteriormente, más la presentación de La sal de mi historia conjunto tridimensional de 2 x 2 metros con cuatro piezas. A partir de la obra “No vayas a llorar” espectáculo unipersonal, co-escrito y co-dirigido por Boris Billar y Maribel Barrios en la Ciudad de México. En Cuba se presentó la obra en el evento “Magdalena sin fronteras”, Festival de teatro de pequeño formato producido en la Ciudad de Santa Clara. La pieza teatral trata sobre el desamparo, la soledad y la nostalgia del emigrante. Esta ambientada entre el “éxodo” del verano del 94 en Cuba y las actuales violaciones del “muro-frontera” que divide a los mexicanos. México y Cuba, dos realidades dispares con el “sueno” común de una vida mejor.