.uy

IDANIA DEL RÍO


Anina Yatay Salas - Dir. Alfredo Soderguit - filme en producción

 

I

La capital uruguaya, Montevideo, alberga a la mitad de la población de ese país. Ahí pasa todo. Sin embargo, en la Universidad de la República no existe la carrera de Diseño Gráfico, sino como opción dentro la Licenciatura en Arte. Es en una institución privada donde pueden graduarse los uruguayos de dicha actividad. [1]

En cambio, abundan facultades donde se estudian los softwares para diseño/animación/web, en las que, con licencia de la mismísima Microsoft enseñan a manejar estas herramientas hasta al más pinto de la paloma. Con algunos diplomas bajo el brazo salen los hombres y mujeres a buscar “laburo” en las agencias, productoras o estudios, dependiendo de su perfil: en agencias, si el interés es la publicidad, en productoras si es publicidad audiovisual y en los estudios si puedes hacer cualquier cosa que sea utilizable para vender un producto.

En ese entorno llegué a Montevideo, con mis títulos legalizados y acuñados a buscar trabajo. Como la actividad de diseño está marcada profundamente por la publicidad, fue a las agencias donde primero me presenté, con un poco de curiosidad y bastante miedo. Miedo al tan mencionado monstruo del consumo que es el publicista, ese monstruo que te seduce con sus oficinas impecables llenas de gigantes monitores Apple y te dicta el decálogo del exitoso junior que llega a senior, a director de arte, a accionista, a dios. Con más o menos glamour pude asistir a algunas entrevistas donde me di cuenta que tengo problemas para trabajar con fotografías, que huyo despavorida del color, que me da pereza poner en palabras los conceptos que sustentan una imagen y que dios me libre de hacer algo parecido a un presupuesto. Cosas de publicidad, cosas de diseño, en mi realidad de ese momento. Al no tener suerte, pese a un curriculum lleno de lindos trabajos, miré con resignación mi posible desarrollo profesional. Empecé a trabajar en una agencia sin espléndidos monitores, de cubículos separados por un pulido PVC color “institucional” y rodeada de personas que comían una lechuga como almuerzo (el café era gratis y había mucho). Pero mi suerte iba a cambiar pronto. Un día recibo la llamada de un ilustrador que había conocido días atrás, me propone un trabajo de una semana, le digo que sí y me despido para siempre de aquel iluminado agujero.

En Palermo Estudio (www.palermoestudio.com) conozco a Alejo Squettini, Claudia Preciozo, Diego y Alfredo Soderguit. La casa donde radican es hermosa y algo descuidada. Comparten alquiler con Rain Dogs (www.raindogscine.com), una productora de cine independiente de Germán Tejeira y Julián Goyoaga. Alfredo me explica cuál es el perfil del estudio: había comenzado como una dupla de trabajo entre él y Alejo hasta que tuvieron algunos clientes y se lanzaron a crear empresa, estaban buscando fondos –ya habían ganado uno importante– para la primera película uruguaya de animación Anina Yatay Salas, libro escrito por Sergio López Suárez, que coproducían con Rain Dogs; también hacían trabajos de publicidad para productoras y tenían proyectos propios, un video clip y un video-juego sencillo. El paradigma de la superagencia había quedado atrás, aquí las computadoras son todas diferentes, las lámparas son compradas en mercados de segunda mano, el piso es de madera y debajo hay un almacén donde almuerzan todos los obreros del barrio. En mi resistente naturaleza  esto era una realidad en la que me sentía cómoda y a pesar que el diseño no era punta de lanza en Palermo Estudio, iba a poder hacer lo que siempre quise para vivir: ilustrar.

El primer trabajo que tuve fue para una productora con nombre hollywoodense que tiene la cuenta de Nestlé-Ecuador. La dinámica de realización era simple: Alfredo y Alejo se ocupan de recibir el encargo y perfilar soluciones, Claudia –que tiene una habilidad increíble para manejar cualquier software– se encarga de montar, editar, programar, animar, publicar en html… el arte que entregamos Alfredo y yo, mientras Alejo se dedica a la animación, ilustra, programa. El producto final es un anuncio que el cliente aprueba mediante la productora que contrató el trabajo inicialmente. A veces las productoras funcionan como simples intermediarios y a veces entregan guías para el desarrollo del encargo, definen plazos de entrega, etc. Nos fue muy bien con ese primer trabajo y el estudio hizo un esfuerzo para contratarme a tiempo completo. Estaba por comenzar el invierno y, como las hormigas, es importante tener suficiente alimento y resguardo para esperar la parte cruda de esa época del año, así que me sentí muy halagada y segura de mi formación para retribuir esa muestra de confianza.

II

Para ser una ciudad pequeña, Montevideo está repleta de oficinas que hacen diseño, eso puede ser reflejo del desarrollo que tuvo el país en la segunda mitad del siglo pasado y la dura competencia que ejerce el vecino de río,  Argentina. En cambio parece un poco rígido el desarrollo cultural. Buenos Aires le da la espalda al río pero proyecta una fuerza tan grande que la vida cultural montevideana está conectada desde la raíz con la porteña. Quizás por esa razón las manifestaciones más tradicionales de las artes sean un híbrido de identidades; a la vez, es muy difícil estudiar artes plásticas, música, danza, teatro, porque sólo en la capital existen academias y por supuesto hay que pagar alquiler y comida para nutrir un talento que no tiene un destino, digamos, demasiado claro. Es obvio que los médicos, maestros, ingenieros tienen el mismo problema de inserción laboral, pero mientras las escuelas, los hospitales y las fábricas siguen funcionando,  las galerías son muy pocas, los teatros son dos, las salas de cine están cerrando por la impronta hegemónica de cines Hoyts… y así hasta el infinito. Parecería que Uruguay es tango, comida buena, neblina y nostalgia. Lo que ha sido hace cuarenta años.

La arista que han encontrado los artistas visuales es la relacionada con la tecnología. Entonces, si se mira bien, se percibe un mundo totalmente diferente. Arte conceptual en código binario. De cierto modo es más amigo del mercado porque tiene aplicaciones directas en la red, pero también en puestas en escena, creando juegos de imágenes y luces que ahora hacen la vanguardia; en la música, especialmente electrónica; en montaje de espectáculos mixtos, conciertos, festivales como el Creamfield, etc. Las piezas que marcan la modernidad visual montevideana son realizadas en equipo con Djs, ingenieros de software, artistas visuales, bloggers que, junto a los programas de gobierno como el plan CEIBAL –una computadora para cada niño uruguayo– o la creación del LATU –Laboratorio Tecnológico, (www.latu.org.uy)– hacen del Uruguay una mezcla muy interesante entre férrea tradición y pujante modernidad en pantallas de colores.

El artista visual que más llamó mi atención es Francisco Cunha (Fran). [2] La figura del ilustrador-Vj es la que surge en esta mezcla lúdica de mundos reales y virtuales. El estilo de sus caracteres no es lo más importante en mi opinión, me interesa la manera que encuentra para insertar su trabajo en ámbitos generalmente vedados a las artes visuales. Se hace notable en eventos, presentaciones y pubs. Una pantalla, un datashow, música mezclada, y Fran construye un entorno de luces, personajes, loops… completamente atrayente y, en el sentido más simple de la palabra, vanguardista. Es cierto que la creciente demanda de estímulos de todo tipo es una consecuencia más negativa que positiva del llamado desarrollo de la humanidad, pero entonces habría que colgar los lápices y laptops mientras esperamos que los filósofos y sociólogos determinen cuál va a ser el fin de esta carrera de galgos. En Montevideo los artistas visuales como Fran apuestan al trabajo constante, la diversión, y toman lo que sea de la informática aplicada al entertainment para mostrar la identidad de ese grupo social que,  a pesar de las barreras, crece y se impone: los jóvenes.

Parecería que el reciente interés de los estudios uruguayos por la animación y la alta demanda continental por los servicios en este ramo es cosa de los tiempos que corren. Puede ser, pero creo que mientras más preparados se encuentran para aprehender los avances tecnológicos en el área del diseño, cine de animación y multimedia, más coordinados resultan los esfuerzos por mostrar un trabajo creciente y de muy alta calidad estética. Una experiencia interesante de organización es Proánima, “un cluster que integra empresas de producción de animación y desarrollo de videojuegos, academias, artistas independientes, proveedores de servicios conexos, promotores e industrias afines” coordinado por Pepy Gonçalves. La columna vertebral es la animación, donde se conectan ramas como la de video-juegos, multimedia para la web, ilustración, etc. Y se enriquecen mutuamente, como el caso de Limbo (video-juego en proceso) un proyecto entre Ludo Contenidos (multimedia, www.ludo.com.uy) y Palermo Estudio (ilustración/animación) que devino juego interactivo en la red para aprender portugués. Hay actualmente varios guiones de largos de animación, gracias a la experiencia conjunta donde cada colega mira lo que sucede al lado, y la reciente iniciativa de Walter Tournier, un gran animador stop motion uruguayo, de llevar a 35 mm su serie de cortos Los tatitos.

Quizás ese impulso colectivo y los nuevos fondos que el estado otorga a la casi inexistente producción audiovisual uruguaya sean la semilla para varios proyectos como Anina… En palabras de Alfredo Soderguit: “Es un gran desafío desarrollar una película de animación en un país que está apostando a desarrollar esta industria. Esto representa, además de una responsabilidad especial, una motivación adicional para todo el equipo de realización.” El hecho de que un estudio independiente se involucre en semejante proyecto es realmente encomiable. En Cuba, que contamos con profesionales capacitados y algunos recursos, sólo el ICAIC puede asumir una producción de este tipo. Y es que también en Uruguay las cosas se hacen a bomba: pasando noches sin dormir, reservando horas de trabajo, apostando todo a las propias manos de los realizadores, con escasos fondos, haciendo cuentas y cuentas.

Al momento de mi regreso a la isla estábamos en la etapa de desarrollo de Anina… y realizamos un teaser para presentarlo en varios concursos. Hace unos días hablé con Alfredo y me comentó que la cosa andaba muy bien. Para el 2010 estaría listo un primer corte. Desde aquí les deseo toda la suerte y espero encontrármela en la cartelera del próximo Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.



[1] Universidad ORT de Montevideo (www.ort.edu.uy )

 


Francisco Cunha - Sin título - Ilustración   Francisco Cunha - ilustraciones - 2004
     
Francisco Cunha - ilustración - s.f   Eduardo Mateo - plano de Hype Yulele- Dir. Alfredo Soderguit
     
Eduardo Mateo - plano de Hype Yulele- Dir. Alfredo Soderguit   Eduardo Mateo - Hype Yulele - Dir. Alfredo Soderguit
  Anina Yatay Salas - Dir. Alfredo Soderguit - filme en producción