Raúl Martínez - Ché, América

 

 

 


Raúl Martínez en Nueva York
Desde el 22 de Julio hasta el 13 de Agosto  de 2010

Raúl Martínez: el arte Pop de la Revolución Cubana, llegó finalmente a Nueva York. Más de cuarenta piezas del artista cubano Raúl Martínez (Ciego de Ávila 1927-La Habana 1995) fueron expuestas en el espacio Magnan Metz.  

La muestra de fotografías, óleos, dibujos, collages procedentes de la colección del dramaturgo Abelardo Estorino, su compañero de vida, presentaron ante el público norteamericano la creatividad de uno de los artistas más importantes del arte cubano del siglo XX. La muestra contó con apoyo de la Fundación Rubin, y fue organizada por Corina Matamoros, curadora del Museo de Bellas Artes, quien realizó en dicho museo la retrospectiva de Martínez en 1988 y ahora escribe un libro sobre su creación. 

Desde inicios de los años 50, junto a creadores como Guido Llinás y Tomás Oliva, Raúl integró el grupo denominado Los Once, que asumió el Expresionismo Abstracto de la Escuela de Nueva York en el contexto cubano. Cuando el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Martínez trabajaba exitosamente como diseñador publicitario, oficio que le permitió asumir la dirección de arte de la revista Lunes de Revolución.  

La creación de grandes lienzos abstractos continuó hasta 1963. Con la serie Homenajes (1964) Martínez se apartó de la ortodoxia abstracta para convertir la pintura en un campo expandido. En ella integró dos elementos: fragmentos de objetos “reales”, muebles, portadas de revistas, fotos de familia, que fueron fundidos a la estética espontánea del graffiti callejero: las consignas político-revolucionarias que los cubanos escribían con entusiasmo en las paredes de las ciudades. Contemporáneo del norteamericano Rauschenberg, las pinturas de  Martínez se convirtieron en la crónica no oficial de un país en cambio.

Su creatividad se extendió más allá de la pintura. Impartió clases de Diseño en la Facultad de Arquitectura y desde su casa, que compartía en el barrio del Vedado junto al dramaturgo Abelardo Estorino, ejerció el magisterio no oficial hacia los nuevos artistas cubanos. Fue uno de los diseñadores del Instituto Cubano del Libro que reprodujo sus portadas en tiradas millonarias para toda la población, así como también de otras instituciones como Casa de las Américas. Dejó huella en el diseño de carteles, como Lucía, de 1968, reproducido en el libro The Art of The Revolution (1970), publicado en USA con prólogo de Susan Sontag, en la reivindicación de la fotografía (Exposición Foto-Mentira, 1965, junto a Mario García Joya), en el diseño de murales (Bienal de Venecia, 1984).  

En el lienzo mural Isla 70 (1970, sala permanente Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba) reflejó  los rostros jóvenes de la isla junto a sus líderes y, a partir de 1978, con La Gran Familia, integró la fotografía aplicada dentro de sus lienzos.