CiudadMultipleCity. Arte Panamá 2003

Gerardo Mosquera: Crítico de arte y curador


La Curaduría o lo que detrás del arte yace (ilustración digital)

 

Ante todo quiero agradecer a Magaly Espinosa y al Centro Cultural de España -que dirigido por mi coterránea gallega Ana Tomé se ha convertido en un verdadero foco de cultura en esta ciudad-- por la oportunidad de reunirnos esta tarde. Quiero también pedir disculpas por no haber podido participar en la fecha en que se impartió el seminario debido a encontrarme fuera del país. Agradezco por lo tanto doblemente a las organizadoras por haberme permitido participar fuera de fecha. Quiero también agradecer la presencia en la sala -hasta donde alcanzo a ver-, de dos personalidades de la cultura cubana, Desiderio Navarro y Sacha.

Esta charla forma parte de un seminario de curaduría, y me pareció que era interesante referirme a un proyecto concreto, hablar desde la experiencia práctica de un trabajo más que de un enfoque más teórico o general. Quería abordar además una de las prácticas más controvertidas y difíciles de la curaduría: el llamado arte urbano. Intentaré discutir algunas ideas alrededor de esto y presentarles un proyecto del que me ocupo en este momento, con todas sus complejidades, contradicciones y resultados posibles, pero hacerlo desde la práctica misma de este proyecto.

El arte urbano es objeto de debate. Se cuestiona sobre todo el papel agresivo de los curadores y los artistas al intervenir en espacios públicos planteándole a la gente algo que quizás no es de su interés o hasta los agrede. Otra cuestión es que a veces se hace arte en un ámbito abierto o para una ciudad, pero las obras sólo puede apreciarlas una élite, como si se sacase la galería a la calle. Se proclama que se ha hecho un arte social, un arte de alcance ciudadano, un arte público, cuando en realidad es público porque está puesto ahí fuera, pero en realidad pocos lo entienden o les interesa, o hasta se burlan de él. Es decir, no se logra una comunicación pública.

A veces se convoca a artistas a trabajar con una ciudad. Ellos van, tienen una experiencia con esa ciudad, se relacionan con ella, pero hacen obras de carácter introspectivo, cuyo destino final suele ser una galería o un museo. Estos trabajos responden a una reacción personal de los artistas ante la ciudad. Pueden producirse piezas excelentes, como en el caso paradigmático de Francis Alÿs, cuya obra ha consistido fundamentalmente en caminatas por distintas ciudades en que él lleva a cabo una experiencia, y después imprime unas postales que manda por correo. Son obras que, podríamos decir, abrazan la ciudad, pero se manifiestan en una práctica más personal, más introspectiva.

La idea de hacer un proyecto internacional de arte urbano en Panamá surgió como respuesta a la invitación que me hizo la Fundación Arpa. Visité Panamá por primera vez como jurado de la Bienal de Panamá 2000 y quedé fascinado por el carácter único del lugar. Allí conocí a un grupo de jóvenes artistas, críticos, arquitectos y escritores panameños que están transformando la situación conservadora y de vacío cultural prevaleciente. Ocurre además que esta nueva intelectualidad está mirando a la Ciudad de Panamá, redescubriéndola. Todo esto, y mi propio deseo de hacer un proyecto de arte urbano, me llevó a cometer el error de proponer CiudadMúltiple. Me parecía que un proyecto así encajaba con la orientación de la cultura actual en Panamá. Se trata de una cuestión básica para el trabajo de curaduría internacional: el curador no debe apearse de un platillo volador en una ciudad e imponer una idea que a lo mejor es interesante en abstracto, pero tiene poco que ver con los lineamientos e intereses de la cultura en ese lugar. Es a menudo el caso de las bienales internacionales, que se hacen en ciudades segundonas con vistas a atraer atención internacional, turismo, etcétera, pero suelen carecer de imbricación con las urbes de las cuales sede y cuyos nombres portan. En esta perspectiva, me parecía que era plausible un proyecto que formara parte del esfuerzo local por acercarse a esa compleja ciudad que es Panamá.

Ahora bien, decía que cometí un error al proponer CiudadMúltiple, y fue el resultado de quebrar una regla de oro: todo proyecto de curaduría debe adscribirse a las posibilidades de la situación concreta en que se hace. Ocurrió que había quedado muy impresionado con el grupo de jóvenes intelectuales que me habían recibido en Panamá, que son gente avanzada, inspiradora, sofisticada, pero constituyen una élite muy pequeña en el país. En Panamá no hay tradición de arte contemporáneo, ni de colaboración del estado o la empresa privada con la cultura. Un proyecto con las complejidades de CiudadMúltiple hubiera sido difícil de hacer hasta en Rotterdam. Hemos tenido que hacer un extraordinario esfuerzo de explicación, de acercamiento a políticos, a empresas privadas, a instituciones... Ha sido como romper la selva. Eso sí, ha habido la voluntad de escucharnos, y hemos sido recibidos hasta por la Presidenta de la República, y tenemos un franco apoyo del canciller. Pero estamos llevando adelante una ruptura, abriendo nuevos caminos, y esto es siempre muy difícil. También resulta fascinante, pues sí estamos seguros de avanzar en una dirección necesaria para el país.

Panamá es un lugar donde se mueve el dinero, Tiene solamente un 37% de su población en niveles de pobreza, lo cual podemos comparar con Brasil, que tiene el 52%. Brasil es una de las grandes economías del mundo y tiene más de la mitad de su población en nivel de pobreza. Recuerdo aquella frase de un antropólogo brasileño que decía: "la mitad de la población del Brasil pasa hambre, y la otra mitad hace dieta". En Panamá no hay este contraste tan fuerte. Se evidencia en el hecho de que los panameños no emigran, como el resto de los latinoamericanos. Panamá es, por el contrario, un lugar de recepción de inmigrantes de Asia, Europa y América Latina.
En el país existe un circuito de galerías, se vende arte, pero este circuito es muy comercial, conservador, y constituye un peso muerto que dificulta el desarrollo del arte contemporáneo. Existe también una bienal nacional que ha tenido seis ediciones patrocinadas por una cervecería, pero ha sido una gran lucha que la Bienal se haya ido abriendo finalmente, a partir del 2000, a prácticas de arte contemporáneo. Les decía a mis colegas panameños que extrañaba a los burócratas cubanos de los años '80, con los que teníamos tantas discusiones, pero por lo menos había un nivel de diálogo porque sabían qué era un performance o una instalación.

Otro problema es la debilidad de la infraestructura educacional en Panamá. Nosotros queremos que el proyecto no sólo tenga un impacto sobre la ciudad y sus gentes, sino que actúe como una experiencia educativa por vía de la participación de los artistas visitantes. Queremos que cada visita previa de los artistas para concebir sus obras constituya una suerte de taller informal que involucre a estudiantes, artistas, diseñadores y arquitectos jóvenes, quienes ayudarán a los artistas visitantes a hacer sus obras. De este modo resolvíamos el problema de la ayuda práctica a los artistas participantes, pero a la vez éstos se convertían en una especie de instructores de los jóvenes, quienes tenían la oportunidad de trabajar con grandes figuras.
Queremos que la ciudad sea la protagonista de CiudadMúltiple, como un proyecto en el cual las obras tengan complejidad y significado artísticos, y a la vez puedan ser decodificadas por la gente de la calle. En algunos casos buscamos que involucren participativamente a la población, o que digan algo a comunidades específicas en la ciudad. Trabajamos con artistas internacionales que poseen experiencia en esta dirección, a los cuales convocamos; y en algunos casos hemos usado proyectos ya existentes,
La creciente pedantería de los curadores resulta detestable. Es cuando menos ridículo que un curador se encarge él solo de organizar una bienal o un gran evento en un país o en una región, adscribiéndose la facultad de decidir sobre todo. No hubiese aceptado hacer CiudadMúltiple si no fuera contando con la participación de un colega panameño al mismo nivel. He tenido la suerte de trabajar con una crítico, curadora y editora panameña, Adrienne Samos, que es una persona extraordinariamente cultas y sensible. Realmente soy yo quien está aprendiendo de ella, y tenemos una relación de trabajo excelente, y así como con el resto del equipo.

Podemos ver la estructura organizativa que diseñamos aquí en la pizarra. Dos co-curadores con dos asistentes de curaduría (Ramón Zafrani, de Panamá, y la española Mónica Portillo, quien trabaja en el Museo de Luxemburgo y nos ayuda sobre todo con los artistas europeos y en la búsqueda de patrocinio). Después una secretaria (Ana Elena Valdés), un coordinador general (Eduardo Araújo), y aquí se abre el organigrama en trece encargados del proyecto de cada uno de los trece artistas participantes. Ellos son artistas, arquitectos o profesores jóvenes panameños, quienes trabajan directamente con cada uno de los artistas. Ellos organizan a su vez un equipo de estudiantes, profesores y artistas con el que trabajan la obra en sí.

Esta estructura descentralizada nos permite abordar un proyecto de la complejidad de CiudadMúltiple, y, a la vez, funciona como un sistema de talleres informales, según decía. Esta estructura permite además que este trabajo se haga gratuitamente. Cada artista invitado efectúa una visita previa a Panamá para conocer la ciudad, concebir su proyecto y presentar su trabajo previo mediante una charla pública, como parte de la agenda educativa del proyecto. La estructura descentralizada ha facilitado mucho que los artistas visitantes se adentren en la ciudad viva y sus ambientes, de la mano de sus colegas panameños. Casi siempre terminan yéndose a las cantinas y fumando marihuana, lo que me parece bien porque la cultura no solamente se hace en los museos y en las bibliotecas, sino también en la calle, los bares y la cama... La relación entre los artistas visitantes y sus jóvenes colegas locales ha sido en mi opinión lo que mejor ha funcionado del proyecto. Se han tejido relaciones muy importantes para los panameños, que se encuentran bastante aislados. Una estructura centralizada en los curadores no hubiera posibilitado en sí misma el establecimiento de un contacto tan profundo con la ciudad real y sus gentes.

Veamos la presentación de Power Point. CiudadMúltiple es auspiciado por la Fundación Arpa, una entidad sin fines de lucro creada recientemente en Panamá. Busca promover las artes visuales, el teatro, y la literatura contemporáneos, la protección del patrimonio, etcétera. Es un ejemplo de respuestas que pueden dar los intelectuales en un país donde se carece de estructuras: simplemente apartarse de la cultura de la queja y crear sus propias estructuras. En América Central existen ejemplos muy estimulantes de agrupaciones de jóvenes intelectuales que están produciendo la cultura viva en la región, fuera de los marcos institucionales. CiudadMúltiple es el primer proyecto mayor que organiza Arpa.

Voy a hablarles algo de Panamá, para que se den cuenta de algunas de las cuestiones que atañen al proyecto. Panamá es un pequeño país que no llega a los cuatro millones de habitantes. Toda su historia ha estado determinada por su configuración geográfica: una muy estrecha franja de tierra que une el Pacífico con el Atlántico; son sólo 50 millas entre un mar y el otro. Desde el siglo XVI, Panamá ha sido un ámbito de conexión entre mundos. Antes de que se construyera el Canal el tránsito interoceánico se hacía a través del río Chagres y a lomo de mulo. El istmo era un corredor global mucho antes de la globalización.
Una "contradicción" regional de Panamá es ser un país caribeño, que tiene poco que ver con el ámbito de la América Central en términos económicos, históricos y culturales. Incluso la Mesoamérica prehispánica terminaba en Costa Rica. Después el país estuvo siempre vinculado con la dinámica regional caribeña, a cuyo ámbito responde. Así, Panamá es una ciudad caribeña en el Pacífico.

Este mapa nos muestra algo único en el mundo: el Canal de Panamá y la antigua Zona del Canal, que hasta época muy reciente fue un país dentro de otro país. Era un territorio bajo el gobierno de Estados Unidos, con una extensión de cinco millas a cada lado del Canal. Tal situación obligó a la Ciudad de Panamá a crecer apretada entre el océano y la Zona del Canal. Esto hace que sea una de las ciudades más altas de América Latina. Según el último censo, la urbe tiene 700 ocho mil 438 habitantes. Es una ciudad muy pequeña, una aldea con rascacielos.

La Ciudad de Panamá la Vieja fue fundada en 1519 en la costa del Pacífico. Se trata de una de las más antiguas villas erigidas por los europeos en la Tierra Firme, pues correspondía con la dinámica histórica temprana en el Caribe. La ciudad fue destruida por Henry Morgan en 1671. En 1673 se fundó la actual Panamá, un poco más hacia el oeste de las ruinas de la primera ciudad.

Aquí ven el casco histórico de la ciudad "nueva", llamado San Felipe, declarado Patrimonio de la Humanidad. Salvo Antigua, en Guatemala, no hay nada en América Central que se asemeje a este desarrollo urbano temprano. El área no ha sido muy afectada por el turismo, que tiene una incidencia todavía incipiente en Panamá. El país se había ido salvando hasta hace poco del destino turístico del Caribe debido a que tenía otras fuentes económicas: el Canal, el comercio, la actividad bancaria y de seguros, los negocios sucios, el lavado de dólares, el tráfico de drogas... Había otras maneras de buscarse la vida allí sin tener que lanzarse a algo tan terrible como el turismo. El casco histórico de Panamá todavía es un barrio vivo, popular, habitado, no una Disneylandia como está ocurriendo con otro casco histórico de cuyo nombre no quiero acordarme.
En esta imagen ven una típica fortificación caribeña del siglo XVI-XVII, sólo que está en el Pacífico. Observen esta otra de la parte vieja de la ciudad desde el Pacífico, con sus edificios también típicamente caribeños. Aquí ven el contraste entre el casco histórico y el Panamá moderno, uno mirando al otro a través de la bahía en forma de C, parecida al litoral habanero. En esta foto se aprecia el enorme reservorio ecológico que es la Zona del Canal. Allí hay medio millón de hectáreas de bosques impolutos; se producen diariamente 12 mil millones de metros cúbicos de agua pura, y hay 850 variedades de animales silvestres, todo esto a quince minutos del centro histórico. Es fascinante: la selva está ahí mismo, la ciudad ha sido excavada en la selva, que resurge en cada maceta y en cada jardín. En Panamá, como en Caracas, uno puede morir mordido por una serpiente venenosa en su propio patio. Hay más variedad de aves en Panamá que en toda la América del Norte, incluido México.

En esta vista aérea se aprecia el contraste entre la selva y la ciudad moderna, con su delirio de rascacielos. Vean aquí la arquitectura canalera, que ha sido estudiada por el profesor panameño Eduardo Tejeira Davis. Es un ejemplo maravilloso de adecuación a una situación climática y ecológica, un modelo de una arquitectura preparada para responder a las necesidades del trópico. Otra cuestión fascinante es cómo todo este patrimonio fue revertido al país de golpe. No conozco ningún otro caso donde partes de la ciudad fueran bases militares de un país extranjero, y que de pronto se revirtiera todo ese terreno y toda esa arquitectura a la ciudad. Panamá se encuentra en el proceso de asimilar toda esa área. Todavía existen fronteras sicológicas: a los panameños les parece lejísimo ir, por ejemplo, a la antigua base de Albrook, que en realidad está muy cerca del centro. Pero los panameños ya han comprado estas casas y la ciudad va entrando en las antiguas bases militares. Por supuesto, a los panameños les parece muy aburrida esta arquitectura funcional, y han construido escaleras barrocas, frontones griegos y todo tipo de aditamentos de prestigio.

Panamá es una urbe eminentemente comercial, llena de signos y anuncios. Hay ciento cincuenta y dos bancos, establecidos allí para disfrutar las facilidades financieras que se brindan. Es también una ciudad llena de lo que Rem Koolhass llama "espacios-basura", esas formaciones teratológicas traídas por la modernidad a las ciudades contemporáneas. Vean aquí la fuerte presencia de las instalaciones de aire acondicionado, Panamá es llamada "la ciudad más fría del trópico", porque hace un calor espantoso todo el año, pero uno se congela tan pronto entra en un auto, en una casa o en una tienda; hay que ponerse un abrigo para resistir el aire acondicionado tan fuerte.

Este es el Puente de las Américas, en la entrada o salida del Canal de Panamá en el Pacífico, junto a la ciudad. Este puente es un lugar extraordinario, el único punto que une los dos segmentos del continente cortados por el Canal. Aquí tienen Punta Paitilla, donde viven los aristócratas panameños, los llamados rabiblancos, la gente más rica de Panamá, quienes viven aglomerados en esta especie de favela de millonarios, en donde siguen brotando los rascacielos.
La diversidad cultural y étnica de Panamá es impresionante, parece una pequeña Londres. Hay una gran cantidad de población originaria de la India, de Pakistán, de Grecia, de Europa Central, de China, de Corea, de todos lados, gentes que conservan sus costumbres, visten sus trajes típicos, incluso la gente joven: O sea, se mantienen en una cierta cultura de ghetto, pero por otro lado interactúan con el resto de la ciudad.

Este es el templo Bahai: sólo hay siete en el mundo, esta religión los funda sólo en lugares de gran contacto mundial. Existe también un templo hinduísta, el único que conozco en América Latina -salvo algunos muy modestos en las islas pequeñas del Caribe-, hecho Panama style, en grande.

Existen cuatro grupos indígenas en el país, que conservan sus costumbres y sus comunidades, y a la vez participan en la vida urbana. El barrio chino es muy viejo, pobre y marginal; queda en el área histórica. No quiere decir que no haya una comunidad china muy próspera en Panamá, la cual está establecida en otras áreas.

A pesar de todo esto que hemos ido viendo, Panamá es una ciudad sin mito. Un objetivos de nuestro proyecto es tratar de descubrir y mitificar la ciudad para sus propios habitantes y para el resto del mundo. Queremos que la ciudad sea la protagonista principal, no un escenario.

Los artistas que participan en CiudadMúltiple son Brooke Alfaro (Panamá), Francis Alÿs/Rafael Ortega (Bélgica/México), Ghada Amer (Egipto/E.U:), Gustavo Araújo (Panamá), Gustavo Artigas (Mëxico), artway of thinking (Italia), Yoan Capote (Cuba), Cildo Meireles (Brasil), Juan Andrés Milanés (Cuba), Jesús Palomino (España), Humberto Vélez (Panamá), y Gu Xiong (China/Canadá). Fueron seleccionados por el tipo de trabajo que hacen, y en algunos casos por proyectos que ya conocíamos, que les hemos pedido volver a hacer o readaptar.

Alfaro tiene una relación muy estrecha con la gente de los barrios marginales. Es prácticamente un antropólogo, un observador participante de la marginalidad panameña, y esto lo ha plasmado en varios videos artísticos. Aquí vemos los edificios multifamiliares de Barraza, el barrio más peligroso de la ciudad, sobre todo a causa de pandillas juveniles que se matan entre sí. Alfaro ha ido relacionándose poco a poco con los pandilleros. Su idea es filmar separadamente a dos grupos rivales cantando una misma canción del Roockie, un ídolo de la juventud marginal y expandillero, que canta un tipo de música llamada plena, un híbrido de reggae con hip hop y otros aires. Después Alfaro planea proyectar el video doble en la fachada de uno de los edificios de Barraza, como diciendo: "bueno, ustedes se matan, pero ustedes son lo mismo, piensen un poco en eso". A la proyección iría gente de toda la ciudad y del mundo del arte internacional, lo que viene a ser otro performance, pues en Barraza nadie se atreve a entrar habitualmente. Vamos a ver ahora un video, que es sólo una grabación de prueba de tres pandilleros cantando. De ellos hay uno que tiene seis balazos en el cuerpo, el otro está preso y el otro desaparecido. Éste es un problema que tiene Alfaro para hacer su obra: establece una relación con los pandilleros y después los matan o meten presos antes de poder terminar su pieza.

Francis Alÿs es conocido precisamente por el tipo de trabajo urbano que no queremos en para CiudadMúltiple. Sin embargo, recientemente ha emprendido obras que sí tienen que ver con este proyecto, como la que realizó para la última Bienal de Lima, titulada "La fe mueve montañas". Aparte de nuestros objetivos, no podemos hacer un evento público en Panamá que solamente pueda ser recibido por el mundo artístico, que es muy reducido.

Aquí ven una obra de Ghada Amer en las Ramblas de Barcelona. Ella usó cajas de arena --de ésas que se usan en los parques infantiles-para formar la inscripción: "Hoy el 70% de los pobres en el mundo son mujeres". Éste es el tipo de obra de ella que nos interesa, al igual que esta otra hecha en un parque en Estados Unidos, donde colocó asientos frente a pequeñas vallas con textos que a veces se contradecían. Este ejemplo dice: "El feminismo americano tiene un problema masculino". Ella ya visitó Panamá y concibió su obra. Panamá está lleno de este tipo de imaginería publicitaria que ven aquí, hecha en un estilo local por ilustradores vernáculos. Están también los famosos "diablos rojos", que son los autobuses panameños, profusamente decoradas. Ella va a pedir a varios de estos artistas que pinten una valla de mediano tamaño a partir de un proverbio chino antiguo que ella les dará. Estas vallas se situarán en lugares expresivos de las contradicciones de la ciudad, donde las frases tomarán un sentido crítico.

Aquí tienen un ejemplo de la obra de Gustavo Araújo. Es una intervención en un anuncio enorme en la Avenida Balboa de un mall en construcción, con figuras recortadas mayores que la escala humana. Él proyecta adicionar esta figura en blanco y negro de un niño pidiendo limosna. En Panamá hay una frase equivalente al "no es fácil" que decimos en Cuba: "la cosa está dura". La ciudad está llena de vallas publicitarias, pero, como la cosa está dura, ahora se encuentran bastantes vallas vacías porque no hay tanta plata para anunciar. El artista va a invadirlas y poner un letrero muy sencillo, negro sobre blanco, con la frase "la cosa está dura". Por cierto, ¡sería interesante poner en Cuba alguna con "no es fácil"!

artway of thinking es el nombre artístico de Stefania Mantovani y Federica Thiene, dos italianas que trabajan a cuatro manos. Su obra es muy social, se dedica a organizar eventos sociales y culturales. Para CiudadMúltiple quieren trabajar con el puerto de Panamá, estableciendo un vínculo Venecia-Panamá. Ya tienen algunas ideas, como hacer un encuentro en la bahía mirando hacia la urbe, porque Panamá es una ciudad de espaldas al mar, a pesar de que siempre ha vivido de los océanos.

Gustavo Artigas hizo el evento que ven aquí en InSite, en la frontera Tijuana-San Diego. Consistió en convocar a dos equipos de secundaria norteamericanos a que jugaran basketball, y a dos equipos de secundaria mexicanos a que jugaran fútbol, todos en la misma cancha, en una obra que hablaba de la situación fronteriza. Él todavía no sabe lo que va a hacer en Panamá.

Vi esta obra de Yoan Capote en la extraordinaria exposición De un pensar abstraído, de Galería DUPP, en la Galería Habana. Es un contenedor de basura perfumado y forrado en terciopelo, concebido como una pieza de galería. Le propuse darle un giro a la obra y hacerla en la realidad con los contenedores de basura que hay en la parte vieja de Panamá, que son iguales a los de La Habana. Así, aspiramos a vestir una docena de basureros en la calle y dejarlos que continúen en uso, a ver qué pasa. Mis colegas panameños dicen que doce familias del barrio van a vestir con ellos sus juegos de sala, lo cual no sería un mal resultado para una obra de arte. Pero, ¿quién sabe?

Aquí ven la obra que hizo Cildo Meireles en la última Documenta, que es el tipo de trabajo urbano que nos interesa de Cildo. Eran simplemente unos carritos de helado que vendían paletas de agua. Según uno iba chupando la paleta aparecía la inscripción "disappearing element" ("elemento en desaparición"), y, al terminar, en la paleta podía leerse: "disappeared element" ("elemento desaparecido"). Es una obra muy sencilla, lúdica, que habla de los problemas del agua en este planeta que se nos está volviendo inhabitable.

Juan Andrés Milanés hizo esta obra en Nueva Gerona. Consistía en esquiar en el trópico: hizo una pista con piedras de hielo y convocó a la gente a esquiar. En el evento participó también el artista Esviel Jeffers Durruthy, quien confeccionó esquís y patines de bricollage. Queremos que ellos hagan esto en grande en Panamá. La obra será un evento participativo popular y un comentario irónico, por un lado, a la americanización del país, y por otro al deseo utopista de lo que no se tiene. El conocimiento de este artista y su obra se lo debo a Erena Hernández.

Jesús Palomino hace esta suerte de favelas con materiales prístinos. Él aplica las técnicas muy creativas de bricollage que emplea la gente para construir en condiciones precarias, pero lo hace con un sentido abstracto. Son estructuras en las que se puede entrar, pero el artista no quiere reproducir favelas de modo realísta, sino más bien recrear su estética, sus elementos de inventiva formal. Estas piezas casi siempre han sido concebidas para la galería o el museo, pero nosotros le hemos propuesto hacerlas fuera, en contraste con edificios del Panamá moderno.
Aquí ven algunas obras de Humberto Velez. Él va a trabajar con una de las bandas que desfilan en ocasión de la fecha patria de Panamá. Son bandas con metales, percusión y batutas, tipo militar, una influencia norteamericana hibridada con un fuerte acento caribeño. La Banda del Hogar es la más famosa, y la más heterodoxa en este sentido, como podrán ver en el video. El artista se propone hacerla desfilar fuera de tiempo y espacio. La Banda aparecerá así en lugares insólitos de la ciudad, fuera del marco de las celebraciones para las que únicamente desfila. Se trata de desplazar una tradición de la ciudad hacia contextos que la proveerán de otros sentidos.

Gu Xiong es un artista chino que salió huyendo después de los sucesos de Tiananmen y se refugió en Vancouver. Vi una obra suya en el barrio chino de Monrreal que me impresionó mucho. Tomó fotos de gente que vive en ese barrio o de sus antepasados, y sobre cada una de ellas imprimió una frase que resumía la vida de cada persona, o declaraba lo que la enorgullecía, según la interpretación del artista. Por ejemplo, "Yo construí el ferrocarril", escrito en inglés, en francés (porque es en el Canadá francófono) y en chino. Las fotos en gran formato eran desplegadas de un lado al otro de una avenida del barrio chino, del mismo modo que en las decoraciones que se hacen para ciertas festividades. La obra presentaba una síntesis de la historia del barrio a través de sus gentes, y era también una manera de legitimar el papel de esta comunidad en la ciudad. La instalación se titutla "Soy quien soy", frase que aparece en una de las fotos superponiendo las frases en los tres idiomas, en un argumento acerca de la identidad del emigrante en el nuevo medio. Hemos pedido al artista que repita esta obra en Panamá. Es sorprendente conocer que el 6% de la población panameña es china pura, y se dice que el 45% tiene sangre china. Se trata de una presencia muy fuerte y antigua en Panamá, pero carente del reconocimiento social que merece. Con la obra de Gu queremos hacer ganar conciencia acerca de esta comunidad. Hasta aquí los artistas.

Más que un catálogo del evento, queremos publicar un libro profusamente ilustrado sobre la Ciudad de Panamá, que trate de reproducir la imaginería de la ciudad. Será también un libro sobre la ciudad latinoamericana en épocas de globalización, ya que Panamá es un ejemplo de una pequeña ciudad global antes de la globalización. Vamos a pedir contribuciones a destacados ensayistas, arquitectos y urbanistas de distintos países. Desde ahora el videoasta Rich Potter está realizando un documental sobre el evento, pues lo concebimos como un proceso vivo, tan importante como el resultado final.

El presupuesto de CiudadMúltiple se monta en un poco más de 300 mil dólares, incluido el catálogo. Un proyecto muy caro, pero barato para su escala. Nos hemos ocupado en una labor fuerte de búsqueda de patrocinio con fundaciones en Europa y Estados Unidos, con la empresa privada en Panamá, con el gobierno español y otras instancias. Es muy difícil conseguir patrocinio fuerte en esta época díficil para la economía, y sobre todo después del 11 de Septiembre. También para un país como Panamá, al que sólo se relaciona con los negocios.

El proyecto fue aceptado como una de las actividades de la celebración del centenario de la República de Panamá, que tendrá lugar en noviembre del año próximo. Esto nos ayuda como respaldo oficial, además de que nos han asignado 50 mil dólares, de los cuales todavía no tenemos ni un centavo en el bolsillo. La American Center Foundation de Nueva York nos aprobó otros 50 mil, y Hivos, de Holanda, posiblemente nos financiará el libro-catálogo. Estamos en gestiones muy avanzadas con BBVA, Sony y Philip Morris. Tenemos el auspicio de MEDCOM, la más importante cadena de televisión y radio en Panamá, y de La Prensa, el diario de mayor circulación, que nos van a dar espacio de publicidad. Esto puede ayudarnos a conseguir plata con la empresa privada, porque saben que van a tener imagen en la televisión y la prensa.


Conferencia que se impartió en el Centro Cultural de España en La Habana bajo el título "Curar es un placer" entre el 18 y el 26 de noviembre del 2002.