Actualmente, existe un consenso
mundial de que para desarrollar sociedades sanas y
economías estables se necesita reducir la pobreza buscando
también la manera de prevenir la degradación ambiental. Muchos problemas
del medio ambiente que afectan a nuestro planeta son resultado de
nuestra indiferencia para defender las necesidades de la sociedad,
de sus recursos naturales que estamos fallando en salvaguardarlos,
y diríamos también, los culturales. Existe un consenso universal
que el crecimiento económico tiene que verse con una nueva óptica
de justicia, equidad, y oportunidad para las grandes mayorías y
no solamente para algunos grupos privilegiados.
Es así que como seguimiento de un nuevo concepto de desarrollo, lanzado por
el PNUD en los 90 y titulado “Desarrollo humano”, se estableció
en el 2000 (por los propios Jefes de Estado en la Asamblea de la
ONU), la Agenda Milenaria de Objetivos de Desarrollo. Más que nunca,
aspectos de pobreza, protección ambiental, creación de trabajo,
género, educación y salud, tendrán que ser temas que a nivel nacional
y local, gobiernos y la sociedad civil tienen que afrontar en el
nuevo milenio.
La protección o la salvaguarda de ciudades históricas no tendrán sentido,
si los trabajos realizados para la conservación y desarrollo de
esos centros no se relacionan con visiones a largo plazo de desarrollo
urbano y de rehabilitación física y social de estos centros urbanos
para que respondan en una forma a los objetivos del Milenio. Tendríamos
que reconciliar la conservación con el desarrollo sostenible y humano.
Los centros históricos son por excelencia, asentamientos donde se
pueden encaminar programas de desarrollo humano a nivel local.
La conservación como tal, no es sostenible, tendría que ser uno de los elementos
de una política de desarrollo urbano integral a nivel local. La
conservación no podría resolver las causas del deterioro del patrimonio
construido. El conjunto complejo de causas tendría que resolverse
con una visión integral de conservación. Esta, tendría que ser una
tarea pluridisciplinaria con planes y programas de esta índole.
Esto requiere una visión y acción gerencial adecuada a
las realidades nacionales y locales, y la sociedad civil, buscando
asociaciones entre el sector público y privado y una consulta permanente
con las poblaciones que habitan en los centros.
A lo largo de 40 años mi trayectoria profesional ha definido una línea de
trabajo con y para el desarrollo humano, tema con
el que me comprometí a principios de los años sesenta.
2. Características comunes en los centros
históricos de América Latina y el Caribe. Retrospectiva
Los distritos situados en los centros urbanos son, por lo general, el núcleo
de la ciudad. Todos ellos comparten una serie de características
independientemente del clima, la cultura en que se inscriben, el
medio ambiente o su antigüedad.
a) Suelen albergar el grueso de la actividad financiera y bancaria, así como
los negocios, actividades económicas y centros de comunicaciones.
b) Suelen estar densamente edificados y poblados. Los centros históricos son
utilizados tanto por sus habitantes como por un gran número de habitantes
del área metropolitana, en la que se incluyen en muchos casos, las
barriadas situadas en la periferia de la ciudad.
c) En ellos suelen estar también ubicadas las instituciones religiosas seculares,
los municipios, universidades, parlamentos, en fin, todos los poderes.
d) La mayoría de las instituciones culturales tienden a situarse en el centro
de la ciudad. Es el caso de los teatros y museos. Últimamente se
ha producido una tendencia negativa consistente en desplazar dichos
centros a los barrios residenciales donde habita la clase media-alta
y las clases acomodadas. La mayoría de los centros históricos, sin
embargo, retienen sus tesoros arquitectónicos y su utilización para
fines culturales, lo que propicia el establecimiento de lazos positivos
con el resto de la ciudad. Existe un incipiente re-uso de esos edificios
para propósitos sociales y/o económicos.
e) Una buena parte de su población vive en condiciones de pobreza urbana.
f) Por último, y en razón de su riqueza cultural
y variedad de actividades tradicionales, los centros históricos
suelen recibir el grueso de la afluencia turística interior y exterior.
Por otro lado, debido a su distinto
recorrido histórico, todos los centros urbanos reflejan su
idiosincrasia, a través de una serie de características propias,
a saber:
a) Un trazado físico intrincado y complejo, con discontinuidades verticales
y horizontales debido a peripecias y cataclismos diversos, como
terremotos (México DF., Quito, Cuzco, León), huracanes e inundaciones
(La Habana, San Juan, diversas poblaciones de Honduras), etc.
b) El coste del suelo es alto y no necesariamente distribuido de forma uniforme.
c) La estructura de la propiedad construida y del suelo es muy compleja y
diversa, por lo que resulta difícil establecer criterios claros
del uso del suelo.
d) Se plantea una paradoja desde el punto de vista de las infraestructuras.
Estas suelen estar completadas (pavimentos, aceras, plazas, alcantarillado,
sistemas de distribución y canalización del agua, iluminación, recogida
de basura, etc.) pero con el tiempo, han ido recibiendo un mantenimiento
deficiente, debido a la mala, insuficiente e inadecuada gestión municipal y los fenómenos, cada vez más importantes, de la
congestión y la polución, la alta densidad de la población y la
pobreza urbana. Como consecuencia, una
gran parte de la infraestructura, si no su totalidad, resulta obsoleta,
no se utiliza, no se adapta a las necesidades, no siendo ya funcional.
Al mismo tiempo, han surgido nuevas necesidades en materia de infraestructura
urbana, como estacionamientos, espacios abiertos, zonas verdes,
etc., que no existen. Aquí hay un gran reto para planes y programas
de rehabilitación integral.
e) Son tres las obsolescencias del tejido urbano que conllevan la problemática
de conservación en áreas céntricas urbanas y que causan en gran
parte el deterioro de edificios, las plazas públicas que las rodean
y el tejido urbano como tal: La obsolescencia funcional, la obsolescencia
física y la obsolescencia económica.
f) Los servicios municipales de todo tipo –desde los sanitarios a los de policía,
pasando por los servicios de bomberos, la recogida de basuras, la
seguridad, los servicios educativos, medioambientales y de salud-
presentan una organización compleja. Los edificios se utilizan sin
que se realice una adaptación a sus usos sucesivos (por ejemplo,
alquileres bajos para escuelas nocturnas, almacenaje de vendedores
ambulantes).
g) En Europa, se mejoraron los sistemas de trasporte, tanto urbano como interurbano,
después de la Segunda Guerra Mundial. Los sistemas siguen intactos
y en funcionamiento y han sido modernizados. En algunas ciudades
históricas de América Latina se han introducido innovaciones en
materia de transporte, a lo largo del tiempo. Sin embargo, el sistema
ha sido destruido en gran parte y no se ha sustituido por una red
adecuada, eficaz, y respetuosa del medio ambiente. En la ciudad
brasileña de Curitiba merece la pena destacar un ejemplo de innovación
que ha sido objeto de reconocimiento internacional por su aportación
desde el punto de vista medioambiental para el desarrollo urbano
con una sostenibilidad bien planeada.
h) Debido a la ausencia del propietario, y presencia de arrendatarios de bajos
ingresos, el estado físico de muchos edificios antiguos, sobre todo
si son propiedad privada, e incluso los que son de propiedad pública
o de empresas privadas, es bastante deficiente (estructura inestable,
riesgo de incendios, no están preparados para los desastres naturales
en las zonas propensas a ellos, servicios sanitarios inadecuados,
iluminación y ventilación deficientes). Esta situación es particularmente
grave en los edificios destinados a la vivienda. Todo esto es resultado
de las obsolescencias.
i) Lo más importante, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, es que
se ha podido constatar, en casi todos los países del Tercer Mundo,
y en particular en América Latina, el fracaso de la ciudad moderna
como espacio abierto para toda la población. En su lugar, la ciudad
se ha convertido en una estructura propicia únicamente para determinadas
clases sociales. Las otras clases, al llegar a la ciudad, no pueden
entrar en ella y se organizan en sus márgenes, en forma de asentamientos
irregulares -barriadas, favelas- que crecen a mayor velocidad que
los regulares. Se trata de las masas mayoritarias en grandes metrópolis.
La marginalidad de estas inmensas poblaciones fue ampliamente estudiada
en los años 60 y 70 en América Latina.
j) Desde comienzos de la década de los cincuenta se observa que, junto a los
asentamientos irregulares, los centros tradicionales históricos
también sufrieron el impacto de la urbanización y modernización.
Se experimentó así un proceso de degradación, al ser ocupados por
una población precaria. Con esta tendencia, la ciudad antigua y
las barriadas pierden todas sus diferencias y resulta, por tanto,
insostenible la política de restauración de monumentos y de conservación
de conjuntos por zonas.
Ante las dimensiones del crecimiento de las áreas metropolitanas de la región,
América Latina y el Caribe toman conciencia de su propia problemática
y vuelve su atención hacia los nuevos movimientos que se desarrollaron
en Europa, especialmente en Italia, España y Francia, donde se establecieron
gradualmente actuaciones de rehabilitación integral con equipamiento
urbano, vivienda, programas sociales, de salud y educación, zonas
verdes, plazas públicas, etc.
En la presentación verbal se hará un resumen de las tendencias, alcances,
planes y programas que se han desarrollado a lo largo del tiempo,
en distintos países y ciudades de Europa desde Varsovia, post-guerra,
ciudades históricas en Italia, (por ejemplo, Bolonia), ciudades
de Francia, condiciones en la España franquista y post-franquista.
De hecho, estas políticas se adaptaron a las realidades de América
Latina, y por el proceso de descentralización, democratización y
nuevos planteamientos de la economía de mercado y otras innovaciones,
se están modificando en forma pragmática y funcional para una rehabilitación
con bases sólidas para el bienestar de los habitantes y el propio
desarrollo económico social del centro histórico y en relación con
el resto de la metrópolis.
De hecho, en Francia, así como recientemente en España (Barcelona), los ejemplos
de rehabilitaciones llevadas a cabo en los centros de las ciudades,
presentan un interés especial, sobre todo por su impacto sobre los
habitantes, por estar enfocada a la mejora de las condiciones de
la vivienda y el bienestar social, económico y cultural de los habitantes.
Se espera que algunos de esos planteamientos se traduzcan a la realidad
latinoamericana al iniciarse este nuevo milenio.
3. Alcances, planes y programas en los Centros y Ciudades Históricas de América
Latina y el Caribe. Una retrospectiva hasta 2002
En los últimos cuarenta años, se pueden distinguir diferentes periodos en
la evolución del enfoque aplicado a las actuaciones en materia de
conservación del patrimonio, en especial, el patrimonio edificado
en centros urbanos. Así, se pueden distinguir los siguientes períodos.
3.1. Períodos
iniciales
Durante la década de los cincuenta y sesenta se adoptó un enfoque centrado
en la restauración de monumentos en las zonas urbanas con una connotación
política conservadora, y hasta cierto punto, nacionalista, que respondía
a la preocupación de una elite cultural o de una poderosa clase
dirigente, y que no tenía en cuenta el proceso histórico del desarrollo
de la ciudad. Así, por ejemplo en Santo Domingo, se llevaron a cabo
algunas reconstrucciones, restauraciones y mejoras de dudosa factura
en los monumentos nacionales. La expulsión de los habitantes, como
parte de estas actuaciones, acarreó problemas sociales. Fue un período
de restauraciones y reconstrucciones cuasi no-auténticas, agravadas
por las respuestas de urgencia ante los desastres naturales, que
afectaron tanto los monumentos como sus entornos. Las consecuencias
de este período son palpables en otros puntos, como Panamá y la
Región Andina en los años 60-70. Además, se puso de manifiesto,
la falta de personal con suficientes conocimientos de las técnicas
de restauración, de los trabajos de conservación y del uso de materiales
adecuados. Es así que el PNUD-UNESCO comenzó un programa masivo
de formación de personal en las décadas de los 60 y 70 por toda
la región.
En Brasil, la institución pionera en la protección del patrimonio histórico
y artístico fue la Secretaria do Patrimonio Histórico e Artístico
Nacional de Brasil (SPHAN) - hoy Instituto IPHAN - fundada en
1937 en el seno del Ministerio de Educación, que en sus comienzos,
clasificó más de 500 000 edificios de valor histórico.
Un acontecimiento significativo de los primeros años de este período fue el
terremoto de Cuzco, en 1950, que acarreó la pérdida de numerosas
vidas humanas y la destrucción de monumentos de diferentes etapas
de su historia. Este terremoto sacó a la luz, y puso en entredicho,
las tendencias que marcaron los cincuenta años posteriores: nostalgia,
historia, monumentalismo, progreso, rehabilitación...La misión de
la UNESCO, dirigida por el profesor Kubler, a mediados de 1951,
se encontró con tres alternativas propuestas por diferentes grupos
políticos y desarrollistas de la capital, Lima. Se dio poca importancia
a la opinión de autoridades y grupos de ciudadanos locales.
De repente, Cuzco, como resultado de la reconstrucción y la restauración de
la ciudad, se encontró con varias alternativas para sus planes y
programas de la protección de su casco histórico. Desde Cuzco se
planteó la necesidad de establecer políticas y programas coherentes
en la salvaguarda y desarrollo de esta ciudad. Así se planteó el
cuestionamiento fundamental de restauración, renovación y rehabilitación.
Los cincuenta y sesenta se caracterizaron también por el concepto de realce,
procedente de Europa y de las campañas de la UNESCO en Venecia,
Indonesia y Egipto, que consideraban el realce o puesta en valor
(del francés mise en valeur) de los monumentos para
convertirlos en una fuente de ingresos a través del turismo.
Movidos por esta tendencia elitista y parcial de incentivos económicos y a
la vista del deterioro del tejido urbano en los centros históricos,
los gobiernos centrales, apoyados por los antiguos habitantes que
hoy habitan zonas residenciales, pasaron casi deliberadamente a
promover la destrucción directa o indirecta del “entorno urbano”,
sustituyéndolo por edificios comerciales, de consumo, de tiendas,
supermercados, ambulantes. Esta destrucción del tejido urbano tradicional
perdura hasta los 70-80. La Habana es una excepción, donde se construyeron
aparcamientos subterráneos bajo las plazas de mayor valor histórico
(Plaza Vieja), abriendo así la vía a la modernización y a nuevos
asentamientos comerciales, hasta 1959, en que la Revolución detuvo
este proceso.
Por su parte, México inició un programa de gran envergadura para la restauración
de sus plazas y monumentos, con una visión muy clara del reparto
de responsabilidades de cada institución en el trabajo con la arquitectura
precolombina, colonial y republicana. Dentro del mismo, se insertaba
el primer programa de la región para la formación de arquitectos,
químicos, historiadores y arqueólogos en materia de preservación
de bienes culturales, tanto muebles como inmuebles.
3.2. Hacia
nuevos enfoques: Consolidación del entorno urbano en las Ciudades
Históricas
En un segundo período que corresponde a los años setenta y buena parte de
los ochenta, puede considerarse como un período de apertura en el
que se asentaron unas sólidas bases para el patrimonio, al incorporar
conceptos como el proceso histórico, la rehabilitación y el desarrollo
urbano. La región se abre a nuevos puntos de vista y a nuevas tecnologías
aplicadas en Europa, buscando vínculos entre patrimonio
y desarrollo.
El proyecto conjunto entre el PNUD y la UNESCO hizo un llamamiento a la colaboración
de los Gobiernos y estableció un ambicioso programa para el conjunto
de la región, con varios programas de asistencia técnica en formación
personal, coloquios, proyectos pilotos, etc. Se crearon así dieciséis
Centros de Conservación, que contaban con profesionales de toda
la región. Al cabo de quince años sucesivos, casi 3500 graduados
en arquitectura e ingeniería habían recibido formación específica
sobre técnicas de conservación del patrimonio a través de cursos
de entre 6 y 9 meses de duración, celebrados en Cuzco entre 1975
y 1981. Otros seminarios regionales organizados en Quito, México,
y La Habana generaron a su vez cursos de formación y proyectos de
“barrios”. Cursos similares tuvieron lugar en Córdoba, Belo Horizonte,
Bahía, México, Bogotá y Tucumán y se extendieron gradualmente a
La Habana y el Caribe, entre 1980 y 2000.
Estos fueron consolidándose con la Universidad Federal de Bahía y recientemente,
con el nuevo programa de entrenamiento sobre conservación en desarrollo
urbano integral, en Pernambuco. A todo ello se agregaron numerosos
coloquios que reunieron arquitectos, expertos en planificación urbanística,
economistas y legisladores que favorecieron el intercambio de ideas
y la elaboración de directrices sólidas para las ciudades históricas
en materia de patrimonio y desarrollo urbano. Los primeros resultados
de la integración se plasmaron en un estudio monográfico encargado
por el Programa Regional PNUD/ UNESCO con base en Lima a un grupo
de profesores de la región, coordinados por el profesor Jorge E.
Hardoy sobre el “impacto de la urbanización en las ciudades históricas”
y en el que se analizaban nueve ejemplos de ciudades o centros representativos
de diversas tipologías. Por primera vez se aborda la cuestión del
medio ambiente urbano y se llama la atención de la comunidad académica,
profesionales y políticos al respecto.
También en este período la UNESCO elaboró la Convención Mundial sobre el Patrimonio
Cultural y Natural. Prácticamente la totalidad de los estados miembros
de la organización fueron ratificando gradualmente la Convención,
lo cual exigía a los Estados la elaboración de listas de sus sitios
patrimoniales más importantes, lo que incluía también las ciudades
y una descripción de la gestión de las mismas. Estas listas indicativas
se someten posteriormente a la Sede de la UNESCO en París y ésta
inscribe dichos sitios en la Lista del Patrimonio Mundial. Actualmente
en el 2003, hay 34 Ciudades inscritas en la Lista (ver cuadro página
siguiente).
Quito fue la primera ciudad inscrita en calidad de ciudad histórica - junto
con Cracovia, Polonia -, en 1978, hace 25 años. Se trata de una
fecha histórica, a la que sigue la inscripción de otras ciudades,
durante las décadas de los ochenta y los noventa. Este hito supone
el inicio de una nueva manera de abordar la conservación de los
monumentos, integrándolos en el desarrollo de las ciudades históricas.
Las condiciones creadas en Brasil por el IPHAN y la participación cada vez
mayor de los gobiernos regionales en su propio desarrollo, tuvieron
consecuencias muy positivas para el programa para el patrimonio.
El primer programa sobre ciudades históricas se puso en marcha en
Brasil a fines de los setenta y supuso una verdadera innovación,
al contar con la participación de la agencia gubernamental de planificación
para el desarrollo del país, el propio IPHAN, los gobiernos locales
y las autoridades municipales, así como EMBRATUR (turismo), SUDENE
(agencia para el desarrollo del noroeste) y una considerable inversión
pública. En total, se llevaron a cabo 93 proyectos, 16 de ellos
en ciudades históricas y 49 en áreas urbanas. Con el fin de coordinar
este nuevo enfoque de la conservación urbana, se creó una fundación
especial, llamada PROMEMORIA. Esta es la primera institución gubernamental
a nivel nacional de América Latina que
fue sostenida con fondos públicos y privados.
Ciudades-Centros Históricos en Latinoamérica
y Caribe inscritos en la lista de Patrimonio Mundial de laUNESCO
| Ciudad/País
|
Año Inscripción
|
|
Bolivia
|
|
|
Ciudad
de Potosí
|
1987
|
|
Ciudad
histórica de Sucre
|
1991
|
|
|
|
|
Brasil
|
|
|
Ciudad
histórica de Ouro Preto
|
1980
|
|
Centro
histórico de la Ciudad de Olinda
|
1982
|
|
Centro
histórico de Salvador de Bahía
|
1985
|
|
Brasilia
|
1987
|
|
Centro
histórico de São Luis
|
1997
|
|
Centro
histórico de Diamantina
|
1999
|
|
Centro
histórico de la ciudad de Goiás
|
2001
|
|
|
|
|
Chile
|
|
|
Valparaíso
|
2003
|
|
|
|
|
Colombia
|
|
|
Puerto,
Fortalezas y conjunto monumental de Cartagena de Indias
|
1984
|
|
Centro
histórico de Santa Cruz de Mompox
|
1995
|
|
|
|
|
Cuba
|
|
|
Ciudad
vieja de La Habana y su sistema de Fortificaciones
|
1982
|
|
Trinidad
y el Valle de los Ingenios
|
1988
|
|
|
|
|
Ecuador
|
|
|
Ciudad
de Quito
|
1978
|
|
Centro
histórico de Santa Ana de los Ríos de Cuenca
|
1999
|
|
|
|
|
Guatemala
|
|
|
Antigua
Guatemala
|
1979
|
|
|
|
|
México
|
|
|
Centro
histórico de Oaxaca y zona arqueológica de Monte Albán
|
1987
|
|
Centro
histórico de México y Xochimilco
|
1987
|
|
Centro
histórico de Puebla
|
1987
|
|
Centro
histórico de Guanajuato y sus minas adyacentes
|
1988
|
|
Centro
histórico de Morelia
|
1991
|
|
Centro
histórico de Zacatecas
|
1993
|
|
Zona
de monumentos históricos de Querétaro
|
1996
|
|
Zona
de monumentos históricos de Tlacotalpán
|
1998
|
|
Ciudad
histórica fortificada de Campeche
|
1999
|
|
|
|
|
Panamá
|
|
|
Distrito
histórico de la ciudad de Panamá con el Salón Bolívar(¿)
|
1997
|
|
|
|
|
Perú
|
|
|
Ciudad
de Cuzco
|
1983
|
|
Centro
histórico de Lima
|
1988
|
|
Centro
histórico de la ciudad de Arequipa
|
2000
|
|
|
|
|
República Dominicana
|
|
|
Ciudad
colonial de Santo Domingo
|
1990
|
|
|
|
|
Uruguay
|
|
|
Barrio
histórico de la Ciudad de Colonia del Sacramento
|
1995
|
|
|
|
|
Venezuela
|
|
|
Coro
y su puerto
|
1993
|
|
|
|
Caribe
|
|
|
San
Juan de Puerto Rico
|
1983
|
|
Willemstad,
Curacao
|
1997
|
|
|
|
3.3. Hacia
la conservación, desarrollo y gestión de Ciudades Históricas
Los años 80 y 90 estuvieron marcados por la recesión económica y pueden considerarse
como “años perdidos”. Los Ministerios de Cultura disponían de pocos
o ningunos recursos y se detuvieron muchos proyectos. Aun así, siguieron
oyéndose las voces de los grupos de presión formados por profesionales,
docentes, universidades, la presión de la comunidad internacional
y la voluntad política de numerosas ONG y de la propia población,
que reclamaban el compromiso entre riqueza
cultural, bienestar social y crecimiento económico. Desgraciadamente,
los terremotos no entienden de reivindicaciones. Antigua, México
y Quito, afectadas por terremotos, supieron sacar partido a las
lecciones aprendidas en Cuzco y pusieron en marcha de manera inmediata
una serie de proyectos destinados a restaurar los monumentos afectados
en los que también se tenía en cuenta el tejido urbano, los usos apropiados para los
edificios, el problema de la vivienda, las infraestructuras y el
desarrollo. Antigua, en Guatemala adopto una visión conservacionista
para la recuperación de sus monumentos reducidos a ruinas (se conservaron
como ruinas y reliquias). En Colombia, las obras de modernización
de Popayán borraron prácticamente la ciudad antigua. Aquí también
se vio que los terremotos han sido instrumentales para nuevos enfoques
o planteamientos regresivos de la conservación.
En Cuzco, la década de los setenta había comenzado con un ambicioso proyecto
de turismo cultural
auspiciado por el BID. Se trataba, básicamente, de un
proyecto turístico con un componente patrimonial que dio sus resultados,
si bien no alcanzaron los objetivos económicos previstos, debido
a la falta de turistas y a la ausencia de un enfoque integral que
implicara a la ciudadanía. Desde este punto de vista, a pesar de
ser el primer proyecto de BID, y tener éxito en su tiempo, no ha
logrado abrir nuevos horizontes. Desde el punto de vista de restauración,
el trabajo ha sido exitoso y su sostenibilidad dependería de la
puesta en marcha de Planes Maestros y en una eficiente gerencia
a nivel de municipios y/o unidades especializadas.
Sin embargo, durante la década de los 80 el turismo sigue siendo la principal fuerza de atracción para la inversión
nacional y extranjera y de los propios Ministerios de Turismo, que
llevaron a cabo proyectos relativos al patrimonio (Panamá, Cuzco,
Cartagena). La colaboración con los Ministerios de Cultura, a veces
fue inadecuada por las condiciones financieras y la falta de recursos
humanos cualificados en los mismos. Poco a poco, se fue entendiendo
que ningún proyecto era viable si no tenía en cuenta el factor de
desarrollo urbano. La mayoría de estos proyectos no llegaron a término,
sostenible y feliz, debido a los problemas ocasionados por la especulación
inmobiliaria y el desalojo de los habitantes.
Durante las dos últimas décadas del siglo, asistimos a importantes avances,
sobre todo a partir de finales de los ochenta y durante la década
de los noventa. La región se encontraba en plena fase de democratización y descentralización y los gobiernos locales
mostraban un gran interés por participar en el desarrollo de las
ciudades históricas.
Las celebraciones del 500 aniversario del Encuentro en 1992 pusieron en marcha
muchos proyectos. El gobierno español colaboró con las ciudades
y gobiernos regionales en la elaboración de Planes Maestros y en la organización y establecimiento de
Escuelas-Taller. Esta colaboración fue
clave para introducir un nuevo enfoque sobre las ciudades históricas,
y refleja las tendencias y programas adoptados en la España democrática,
en la que se destaca la Escuela de Barcelona para la Revitalización
y la Modernización y otros Ayuntamientos. Es así que muchas ciudades
españolas comenzaron a establecer programas conjuntos con centros
históricos en América Latina, en la rehabilitación de barrios determinados
y en la restauración de edificios monumentales.
Sería útil analizar y evaluar la aplicación de Planes Maestros en diferentes ciudades. Eso ha dependido fundamentalmente
de decisiones políticas, condiciones financieras, y una gestión
adecuada de las ciudades en la región.
3.4. Algunas
anotaciones sobre proyectos específicos
3.4.1.
Proyectos apoyados por el BID
¿Por qué el BID?
Históricamente, el BID relacionó el Patrimonio con el turismo. Es así que
se inició en 1974 el proyecto de Patrimonio y Turismo en Cuzco y
sus alrededores (plan COPESCO). Desde los 90, se establecieron proyectos
que responden a unos criterios económicos-urbanos. De hecho, el
BID es un Banco de desarrollo económico y social. En muchos países
de América Latina hace préstamos en temas relacionados con la lucha
contra la pobreza urbana y la promoción del concepto “inclusión
social”. En materia de revitalización de centros históricos, se
establecieron algunos criterios para su intervención, desarrollando
algunas pautas que corresponderían a las necesidades de centros
históricos y los propios propósitos del Banco. De hecho, se trata
de tres estrategias.
Primera. Promover reformas institucionales
y operacionales en los países y a nivel de Ayuntamientos para asignar
de forma eficiente fondos públicos con una revitalización sostenible,
preconizando un cambio fundamental, a saber, de pasar de protección
de edificios aislados, totalmente financiado por los sectores públicos,
a una rehabilitación de sectores históricos, con la participación
del sector privado. Esto presenta dos ventajas: en primer
lugar, la revitalización permite rehabilitar monumentos y espacios
públicos dando paso a la participación del sector privado en la
formulación de prioridades, la definición de proyectos, la rehabilitación,
financiamiento y ejecución de los mismos, convirtiéndose en una
garantía para la continuidad de los esfuerzos. Es así que el sector
privado, continúa haciendo inversiones, disminuyendo en gran parte
la carga pública de la conservación, que de esta manera, se anima.
Segunda. Como segunda estrategia
se destaca la necesidad de la participación de varios actores en
los trabajos de preservación de centros históricos: no solamente,
los poderes públicos, pero también los organismos comunitarios,
asociaciones, fundaciones, ONG, inversores inmobiliarios y los usuarios
en su conjunto. Esta estrategia demanda incentivos fiscales, así
como cambios en las reglamentaciones.
Tercera. Otra estrategia subraya
el papel de la rehabilitación de centros históricos que conllevan
el desarrollo urbano. La rehabilitación del patrimonio se convierte
en catalizador de la recualificación urbana, que aumenta su impacto.
3.4.1.1.
PRODETUR: Brasil. BID
Los gobiernos regionales del Nordeste de Brasil pusieron en marcha, con la
ayuda del BID, un proyecto presupuestado en 800 millones de dólares
a fines de los ochenta, para la mejora de las infraestructuras turísticas
y los servicios municipales.
En dicho proyecto se incluyó también algunas ciudades históricas, que representaban
el 8 % del presupuesto. Pero muy pocos gobiernos locales elaboraron
proyectos y estudios al respecto, debido a las divergencias políticas
entre los gobiernos locales y regionales, y al escaso financiamiento
local. El proyecto PRODETUR no ha dado notables resultados, con
excepción de Recife. Su evaluación sería pertinente.
3.4.1.2.
Centro Histórico de Quito. BID
La Municipalidad de Quito, después de haber recibido una cooperación técnica
y financiera de UNESCO y PNUD, el Fondo de Patrimonio Mundial y
fuentes bilaterales (como España, Bélgica) y algunas fundaciones
internacionales, estableció un Fondo Especial (FONSAL), después
del terremoto. Este Fondo, con aportes del Municipio y del Gobierno
central, negoció un préstamo del BID, para iniciar un proyecto de
Rehabilitación del Centro Histórico. Se trataba de 51,3 millones
de dólares (de los que 41 procedían del BID y 10, 3 de fondos locales.
Los componentes del Proyecto son:
·
Infraestructura
urbana
· Construcción
y reutilización adaptada para estacionamientos
·
Equipamiento para el Centro Cultural
y Museo de la Ciudad (antiguo hospital)
·
Proyectos de rehabilitación con
el sector privado
·
Fortalecimiento institucional
y estudios
·
Un componente sobresaliente del
proyecto fue dirigido a vivienda de bajos ingresos
Existe amplio material sobre el funcionamiento de este proyecto, en informes
del BID y las propias autoridades locales de Quito y la agencia
semipública de ECH.
3.4.1.3.
Proyecto Monumenta de Brasil. BID
A fines de los 90 se elaboraron nuevos proyectos para las ciudades históricas
de Brasil, siempre con ayuda del BID. En este sentido, el IPHAN
ha demostrado que no tenía suficiente capacidad para ejecutar los
proyectos, por lo que tanto la UNESCO como el BID han incrementado
su asistencia, con el fin de que pueda cumplir los requisitos impuestos
por los créditos del BID.
Los objetivos de este proyecto que comenzó en nueve ciudades, contemplando
26 en todo el país. Las actividades principales de este proyecto
son:
·
Conservación y restauración de
monumentos y conjuntos clasificados
·
Educación patrimonial y promoción
·
Promoción del turismo cultural
y eventos culturales
·
Formación del personal para conservación
·
Fortalecimiento de instituciones
en campo de patrimonio
·
Fortalecimiento institucional
de IPHAN
·
Estudio de proyectos multidisciplinares
La gestión del proyecto de Monumenta es a través del Ministerio de Cultura.
La UNESCO colabora con consultorías para monitorear y evaluar los
resultados. La orientación técnica y la fiscalización de las obras,
se realiza a través de IPHAN. El proyecto está en ejecución actualmente;
una evaluación sería pertinente.
3.4.1.4.
Proyecto Estación de Montevideo. BID
Con fines de hacer algunos programas de reutilización adaptada en el centro
de Montevideo y recuperar algunos distritos antiguos, se ha considerado
la conveniencia de reciclar la antigua Estación de ferrocarriles,
así como el mejoramiento de los espacios públicos. El préstamo de
40 millones de dólares (28 del Banco, 12 de fondos locales) ha contemplado
financiar:
·
Rehabilitación y equipamiento
con el sector privado de la Estación de Ferrocarril para fines culturales
y comerciales.
·
Mejoramiento de infraestructuras
en plazas públicas.
·
Equipamiento para actividades
culturales en la estación renovada, para radio y televisión, presentaciones
culturales y establecimiento de un servicio nacional de comunicaciones
(SODRE).
·
La asistencia técnica para el
manejo cultural de la Estación y de SODRE
El sector privado participa con el sistema mixto
de concesiones y venta
3.4.1.5.
Proyecto Centro de Sao Paulo. BID
El Plan de la reconstrucción del centro de Sao Paulo se inició en 2001, con
un plan estratégico, dirigido al desarrollo urbano del centro y
del conjunto de la megapolis de Sao Paulo. Los objetivos generales
del plan son los siguientes:
·
Dar un carácter público a los
espacios públicos
·
Incrementar el parque habitacional
y garantizar la diversidad funcional del centro
·
Consolidar la identidad del centro
histórico
·
Fomentar proyectos de urbanismo,
contra la exclusión social
·
Crear mecanismos de gestión democrática
·
Luchar contra la delincuencia
Los beneficiarios serían la gente que trabaja, vive y circula por la zona.
Los ocho Programas de este Plan pueden ser resumidos: caminar, habitar, trabajar, descubrir, preservar el patrimonio, invertir,
manejar, gestionar y gobernar.
Se han establecido estos ocho Programas como
pautas. El BID participaría de acuerdo a su política en este proyecto.
Actualmente, se están preparando los pormenores del mismo. Se necesitaría
establecer la agencia ejecutora a nivel local, así como las relaciones
entre el Municipio, el gobierno central y demás organismos.
3.4.2.
Proyectos en Panamá y Cartagena
Estos son proyectos de exenciones fiscales, como el del Casco Viejo de Panamá,
que ha puesto en marcha un programa de exenciones fiscales para
aquellos propietarios que lleven a cabo trabajos de renovación y
el gobierno ha encargado a una comisión presidencial especial la
realización de un programa marco de desarrollo urbano que cuenta
con la asistencia del PNUD, con el mismo objetivo de cumplir con
los requisitos que permitan la aprobación del proyecto, su seguimiento
y su mantenimiento, especialmente en lo que se respecta a las medidas
consistentes en desalojar a los residentes y reemplazarlos por nuevos
propietarios ajenos al entorno de la ciudad histórica. En este sentido,
el Casco Viejo de Panamá tiene mucho que aprender de las experiencia
llevadas a cabo en Cartagena, San Juan y en algunas ciudades de
Brasil y del Caribe.
3.4.3.
Proyectos en Brasil financiados localmente por subvenciones estatales.
3.4.3.1. Proyectos
de Salvador de Bahía. Gobernación
En Salvador de Bahía, el gobierno regional financió un controvertido proyecto
de renovación total de Pelourinho. Se trataba de una inversión de
40 millones de dólares en forma de subvenciones de realojo. Se restauraron
iglesias y plazas y se abrieron atracciones turísticas y comercios.
Esta operación tuvo un coste político y, a pesar de que en un principio
se dirigía a turistas, hoy esta siendo recuperada por la clase media.
Los habitantes de Salvador de Bahía se han adueñado de este proyecto
turístico que merece ser analizado con detalle, como ejemplo de
que ningún proyecto es viable sin contar con los habitantes y sin
que se creen actividades económicas que reemplacen las subvenciones
cuando estas se acaben.
3.4.3.2.
Proyecto de Corredor Río
El Proyecto Corredor Cultural se inició por la Municipalidad de Río en 1979
a fin de preservar y revitalizar el centro histórico de Río.
El Programa comenzó cuando el organismo federal tenía la responsabilidad primordial
para conservar los monumentos de importancia nacional.
El Proyecto de Corredor de Río fue uno de los pioneros en Brasil, en tratar
la preservación de conjuntos arquitectónicos a través de instrumentos
de planeamiento y zonificación, con atribución municipal. A lo largo
de más de 20 años, el proyecto denominado “Corredor Cultural”, se
convirtió en una actividad de rehabilitación urbana habiendo atravesado
sus diferentes fases, desde las consultas previas con la población
en coordinación con órganos gubernamentales. Se definieron los mecanismos
legales de protección haciéndose intervenciones no solamente en
fachadas, sino también en recuperación completa arquitectónica,
combinado con la revalorización de espacios públicos. Eso se realizó
con un intenso programa con la re-urbanización de calles y plazas,
comprendiendo infraestructura, paisaje, pavimentación, señalización,
iluminación de áreas públicas y monumentos históricos, así como
modificaciones en el sistema de circulación de vehículos, ampliando
los espacios peatonales. Se logró controlar el creciente comercio
ambulante. Se unieron los recursos estatales a los privados.
Es un hecho, que el estado actual de éxitos en Río se debe a las actividades
iniciadas en el Corredor Cultural, que, con el tiempo, atrajo diferentes
actores nuevos, logrando nuevos usos funcionales y económicamente
viables, con un buen mantenimiento de los edificios patrimoniales.
3.4.4.
El caso de La Habana
El caso de La Habana merece mención aparte por haber hecho posibles desarrollos
positivos y viables. Tras la Revolución en 1959, se llevó a cabo
una restauración minuciosa y sistemática y se puso en marcha una
estrategia de conservación para los principales monumentos. La apertura
en 1981, del Centro Regional para la Conservación en cooperación
con la sede en Lima del Proyecto Regional PNUD/ UNESCO, hizo posible
la puesta en marcha de programas de formación, en colaboración con
la Universidad, dirigidos a cubanos y no cubanos. Las técnicas de
restauración empleadas en Europa del Este y Occidente, se adaptaron
a las condiciones específicas de Cuba y se elaboraron proyectos
de restauración y de rehabilitación de las principales plazas y
sus calles adyacentes. Sin embargo, ningún proyecto de carácter
global se puso en marcha hasta 1992, pues se consideraba que la
cuestión de la vivienda sólo era prioritaria fuera del centro histórico.
Así fue como La Habana Vieja y su tejido social se fue deteriorando
hasta alcanzar una situación crítica.
Con el comienzo del Período Especial, el Consejo de Estado Cubano adoptó un
decreto especial en 1993, por el que confiaba a la Oficina del Historiador
(OHC) toda la responsabilidad relativa a la restauración y reutilización
adaptada de los edificios de La Habana Vieja. Esta oficina estableció
proyectos turísticos inmobiliarios, de hostelería e, incluso, de
transportes, que contaron con la participación de inversores privados
y que generaron millones de dólares de beneficios para la OHC, los
cuales volvieron a invertirse en adaptaciones de edificios y monumentos
históricos como oficinas, hoteles y servicios turísticos, museos
o auditorios. Los beneficios también se han destinado a organizar
programas educativos en los museos así como a la creación de guarderías
y áreas de esparcimiento, centros especiales de educación física
y sicológica para menores, centros materno-infantiles, para tercera
edad, actividades económicas para artesanos y trabajadores autónomos,
y mejora de vivienda. Un programa marco dentro del Plan Maestro,
prevé la regulación de todos los aspectos de las intervenciones
que se llevan a cabo en las cinco plazas principales.
Además de las obras de infraestructura realizadas en el centro histórico y
turístico, se ha puesto en marcha un programa de recuperación y
ayuda para las zonas más vulnerables, con el fin de restaurar y
consolidar viviendas seriamente deterioradas. Se trata de una tarea
de enormes proporciones a la que hay que hacer frente en un corto
plazo de tiempo.
Lo que distingue a La Habana de otras experiencias similares es que la autoridad
central ha sabido procurarse fondos conjuntos privados y públicos
mediante actividades turísticas y sus servicios asociados. Esta
capacidad de “dolarización” de algunos servicios y la preinversión
de los ingresos en la restauración llevada a cabo por la OHC es
digna de felicitación, al igual que las experiencias de reutilización
adaptada y los proyectos de desarrollo social y económico sostenible,
llevados a cabo sin necesidad de desalojar a los habitantes (vivienda
temporal prefabricada). La relación existente con el Consejo de
Patrimonio Nacional y la municipalidad son elementos que garantizan
la continuidad y progreso en algunas áreas concretas de la ciudad
histórica. Con todo, queda aun mucho por hacer.
Actualmente, el Programa para el Desarrollo Humano del PNUD esta participando
con el proyecto APPI en el Centro Histórico, colaborando con OHC
y el municipio en proyectos sociales, con gran éxito.
3.4.5.
¿Qué pasó en Cuzco y Lima hasta 2002?
El centro histórico de Lima es una superposición de edificios antiguos y nuevos
que no guardan armonía entre sí y una sucesión de calles invadidas
por millares de vendedores ambulantes. Las autoridades locales habían
intentado en varias ocasiones realojarlos, sin éxito, hasta mediados
de los noventa. El gobierno local actual ha establecido, en cambio,
unas normas muy estrictas sobre la distribución zonal de los vendedores
ambulantes. También se han introducido limitaciones en materia de
circulación de vehículos y de diseño urbanístico. Se están restaurando
numerosos balcones gracias a la participación ciudadana y los lazos
de cooperación cultural establecidos con el área metropolitana y
una asociación ciudadana, llamada Patronato de Lima, que está promoviendo
el remozado de Lima. Sin embargo, no existen proyectos con suficiente
alcance ni existe un programa marco coherente para la zona ni un
plan urbanístico que delimite el uso del suelo.
Esto se debe sobre todo, a discrepancias políticas entre los gobiernos local
y central sobre el uso de los fondos y a la falta de entendimiento
con el Instituto Nacional de Cultura. Como veremos mas adelante,
este tipo de problemas tiene consecuencias capitales para el futuro
de muchos centros históricos. Los planteamientos con el BID han
fracasado por razones políticas internas.
Por lo que respecta a Cuzco, a pesar del gran numero de estudios, cursos de
formación, intervenciones por parte del Instituto de Cultura y a
pesar de un proyecto de desarrollo que preveía el realce de los
vestigios Incas del pasado, anunciado y puesto en práctica por gobiernos
locales anteriores, la falta de continuidad ha impedido la elaboración
de un proyecto marco coherente. Cuzco sigue contando con monumentos
bien conservados, gracias al Proyecto COPESCO del BID, llevado a
cabo durante los años setenta, a la UNESCO y al saber hacer local.
Pero estos monumentos se ven hoy amenazados por algunos aspectos
negativos del turismo y por la precarización de las viviendas y
las infraestructuras.
Cuzco presenta características comunes a muchas ciudades históricas de la
región y del mundo, debido a la situación de vacío de autoridad
y de control, más o menos continuada que se han ido repitiendo de
gobierno en gobierno.
4.
Turismo: ¿Todavía un mito?
El turismo sigue siendo un objetivo fundamental en las mentes de las autoridades
locales y que tiene su reflejo en las acciones llevadas a cabo.
Es el caso de Puebla (México), Jamaica y Curazao. Sin embargo, se
han producido ejemplos de armonía y equilibrio entre la conservación
de lugares representativos, desarrollo urbano y turismo, como Willemstad,
basado en el sistema holandés de rehabilitación municipal de zonas
de vivienda y comerciales, en el que se utilizan los incentivos
fiscales, las subvenciones, la inversión publica y privada, para
fomentar el turismo y rehabilitar barrios desfavorecidos.
Jamaica ha puesto en marcha proyectos conjuntos de patrimonio y turismo con
la ayuda del BID y la UNESCO que dejan esperar la consolidación
de su patrimonio al desarrollo urbano y turístico.
5. Asociaciones públicas y privadas.
Planificación estratégica de los Centros Históricos.
En el pasado, la participación de bancos nacionales, fundaciones y sector
privado se manifestó en forma de subvenciones para proyectos específicos
de restauración de edificios, especialmente para fines culturales,
como se hizo en Quito, Bogotá, Lima, Santiago y algunas ciudades
de Brasil. Esta todavía era una participación tímida e incipiente
del sector privado que con nuevas tendencias de economía de mercado
y con aperturas de los centros históricos como áreas de diversión,
buscaba la creación de climas favorables para el sector privado.
En los noventa, se ha registrado una tendencia hacia la participación
conjunta del sector
público y el privado en actividades a través de asociaciones público-privadas,
que van de la renovación a las reutilizaciones adaptadas, la recogida
de basuras, la mejora del transporte, la vivienda y el medio ambiente
urbano. La creación de estas asociaciones forma parte del paquete
de inversiones que se puede hacer en los centros con el sector privado.
Así, es parte de la política de planes estratégicos que preconizan
un pacto de consenso entre agentes públicos y privados y ciudadanos,
con el fin de hacer transformaciones que aprovechen el conjunto
de la sociedad, el tejido urbano y social.
Es por ello que la planificación estratégica
que podía ser adaptada y usada en centros históricos, se dirigiría a objetivos que dan a la ciudad el espíritu de competitividad y mejora
de la calidad de vida.
Y por lo tanto, estimulando la convergencia de las estrategias de agentes
locales con la capacidad financiera y humana de diferentes actores,
se puede elaborar, gestionar e implementar proyectos concretos para
el bien del centro histórico.
Es obvio que los protagonistas de este proceso son:
- Líderes políticos y económicos con el poder de decisión y de formación
de opinión.
- Instituciones que repercuten en la vida de los ciudadanos.
- Ciudadanos
6. Situación actual de los centros
Históricos.
Nuevas tendencias.
Casi todos los centros históricos de América Latina y el Caribe han experimentado
durante los últimos cincuenta años una gradual renovación idílica.
El proceso de marginalización ha sido creciente con un déficit de
calidad y cantidad en la vivienda. Se nota una mayor congestión
del tráfico y deterioro de una buena parte de los servicios. En
general existen modificaciones completas o parciales de los usos
del suelo, dando lugar a usos con fines múltiples. La localización
de esos sitios en las áreas centrales de las ciudades o cerca de
ellas, su arquitectura y espacios urbanos y en algunos casos, las
características del sitio natural donde fueron construidos continúan
proporcionándoles una configuración y hasta un atractivo peculiar.
La permanencia de alguna de las funciones administrativas y comerciales
que les dieron vida en diversas etapas de su historia, los dejan
todavía como centros vivos y aún no musealizados, con excepción
de algunos casos.
Con nuevas tendencias hacia la reutilización adaptada de algunos conjuntos
urbanos o propiamente edificios o monumentos, la mayoría de los
centros históricos están atrayendo en años recientes el gremio de
la inmobiliaria. Se nota también el interés que el sector privado
está demostrando en la búsqueda de oportunidades de inversión y
realización de obras con inversiones puramente privadas o conjuntas
con el sector público en diferentes áreas que rindan beneficios
económicos y/o sociales.
La mayoría de los centros históricos han perdido su papel de núcleos urbanos
centrales de sus respectivas áreas metropolitanas, aún cuando conserven
algunos de sus elementos básicos, (como ciertos edificios gubernamentales,
bancarios, educativos y comerciales), existe, sin embargo, una tendencia
a desplazar algunos de esos servicios hacia otros barrios o hacia
centros administrativos construidos especialmente para ubicar oficinas
de los gobiernos provinciales. Las funciones residenciales, comerciales
y turísticas se encuentran en ascenso como resultado de algunas
intervenciones hechas para el mejoramiento del tejido urbano y,
en algunos casos, la vida social y económica de los centros.
7. Marginalización y exclusión
Por el momento, en el plano social, la marginalización constituye uno de los
fenómenos más serios que generan no solamente la decadencia del
centro sino también un creciente aumento de poblaciones vulnerables
que constituyen en forma creciente los grupos de pobreza urbana.
Las causas económicas que han creado la marginalización y la mantienen,
están vinculadas con las transformaciones de las áreas centrales
de la ciudad con el reciente proceso de migración del campo y con
factores estructurales diversos que deben analizarse y resolverse,
caso por caso, a través de las autoridades municipales y los grupos
de vecinos.
En ese sentido, los programas iniciados en comunicación y participación social
en Quito y un programa de desarrollo humano urbano en áreas excesivamente
vulnerables de Habana Vieja, merecen ser estudiados y eventualmente,
utilizados como posibles ejemplos para otros asentamientos humanos
en los centros históricos.
8. Comercio callejero
El problema de vendedores ambulantes y la forma irregular por la cual se realizan
actividades informales por las calles invadiendo espacios públicos
y/o rompiendo la percepción visual de las ciudades, es preocupante.
En este sentido se han realizado últimamente programas de reubicación
y/o creado zonas especiales en centros tal como Lima, Ouro Preto,
México, Habana y Quito, entre otros. El caso de la Habana es muy
particular y excesivamente bien organizado como vendedores establecidos.
La contaminación ambiental aumenta en los centros por las mismas condiciones
físicas, tráfico y comercio callejero no ordenado. La creación de
zonas peatonales y el ordenamiento de tráfico en algunos centros
históricos es un buen augurio.
También se observa con satisfacción que se está superando la tendencia hacia
la segregación en las zonas del centro histórico y que existen perspectivas
de fortalecimiento de la base económica de los conjuntos y de sus
habitantes.
9. ¿Oportunidades de inversión u oportunismos?
El creciente prestigio de algunos centros históricos como lugares de atracción
turística y de residencia primaria o secundaria de grupos de algunos
profesionales y artistas en los últimos años llegó al extremo de
promover la “venta y compra” de un lote o de una construcción con
la posibilidad de vivir en un lugar histórico y con tradición. Los
casos de Cartagena, San Juan, Panamá y otras ciudades en el sur
de Brasil, como Parati, son palpitantes. Existen efectos indirectos
de esta tendencia que pueden tener repercusiones de especulación
así como de desalojo de los habitantes locales del centro, creando
un ambiente de vivencia en un lugar histórico y con tradición y
no necesariamente una verdadera y auténtica interacción de grupos
sociales que viven y usan el centro histórico para sus actividades
económicas, sociales, educativas, religiosas y productivas. La cuestión
es dar y encontrar “oportunidades” de inversiones en inmuebles para
un bienestar común y no caer en oportunismos y especulación.
10. Gestión y financiamiento
Se encuentran hoy en la región a escala municipal, estatal y, en algunos casos,
vecinal, planes y programas para una distribución apropiada del
uso del suelo, lo que resulta alentador de cara al futuro.
En este sentido, valdría la pena establecer pautas sobre el tema de gestión
de ciudades históricas que pueden servir para los distintos actores
del proceso a nivel local, público, privado, nacional, así como
una pluridimensionalidad de organismos que intervienen bajo el único
mando de una unidad ejecutora y diferentes empresas que responden
al quehacer del desarrollo urbano, económico, social y cultural.
Cursos de Formación tendrían que visar en aspectos de gestión y
financiamiento.
Un buen número de centros históricos por el propio desarrollo de gobiernos
locales, aptos a tener una política urbana, han diseñado, o están
en proceso de hacerlo, planes estratégicos de sus centros para un
manejo urbano adecuado de los recursos culturales, así como todos
los aspectos del quehacer urbano, de equipamiento y servicios municipales,
incluyendo aspectos del medio ambiente urbano que amenazan de forma
galopante la vida de sus habitantes y del tejido urbano y crea una
creciente falta de zonas verdes y espacios libres/ públicos.
La Declaración de México de Alcaldes de América
Latina (Abril 2000), se refiere, grosso
modo, a los siguientes puntos:
En materia de gestión:
·
Crear una entidad de coordinación
y gestión propia del Centro Histórico.
·
Elaborar un Plan Maestro, Programas
Especiales y una Cartera de Proyectos, con marcos normativos específicos,
como base para el impulso del proceso de desarrollo integral de
los Centros Históricos.
·
Impulsar e institucionalizar
la participación social y la corresponsabilidad ciudadana en los
procesos de recuperación integral de los Centros Históricos.
En materia de financiamiento:
·
Otorgar un papel rector a la
inversión pública y establecer la territorialización del gasto público,
de modo más transparente la gobernabilidad en los centros históricos.
·
En materia de política fiscal
e incentivos, aplicar instrumentos y mecanismos de subvenciones
y/o exenciones así como ayudas y estímulos a los proyectos del sector
privado y de la comunidad.
·
Involucrar e incentivar en el
proceso de recuperación de nuestros Centros Históricos al sector
privado y a la comunidad, procurando modalidades de asociación y
de concertación entre el sector público y el sector privado, para
la viabilidad de los programas y proyectos, sobre la base de un
claro liderazgo desde el ámbito municipal.
·
Promover programas y proyectos
que permitan la recuperación de las inversiones.
·
Propiciar una mayor colaboración
y coordinación entre el gobierno nacional y el gobierno de la ciudad,
erradicando cualquier forma de enfrentamiento político partidista
entre los dos niveles de gobierno, exigiendo del gobierno nacional
la voluntad política para que otorgue los avales y facilidades necesarias,
particularmente, ante los organismos multilaterales de crédito.
·
Gestionar recursos ante la cooperación
internacional para la ejecución de proyectos de envergadura que
den prioridad a la inversión social, al hábitat popular, la economía
informal, la rehabilitación de edificios patrimoniales, así como
para la realización de estudios de preinversión y proyectos.
En este Encuentro, los campos de vivienda, de reutilización adaptada de monumentos,
de rescate de espacios públicos, de atención a grupos vulnerables,
la salud, tráfico, actividades económicas locales, han sido revisados
en materia de gestión y financiamiento.
11. Inserción de la arquitectura contemporánea
en Cascos Históricos.
En los años sesenta, surge en Bogotá una interesante concepción del entorno
urbano que introduce elementos innovadores de la arquitectura moderna
en el barrio histórico de Bogotá gracias al arquitecto G. Samper,
discípulo de Le Corbusier. La Biblioteca L. Ángel Arango y el Museo
del Oro, son ejemplos de una perfecta integración de la arquitectura
contemporánea en el entorno colonial y, hasta entonces, suponen
uno de los raros ejemplos de modernidad inserta en lo antiguo. En
años posteriores, Samper continuó su trabajo en el Centro de Convenciones
de Cartagena.
Lamentablemente, su excelente ejemplo no trascendió a otras partes de la región,
que mantuvieron sus estrictas normas de “restaurar lo antiguo” para
devolverle su “antiguedad”, sin introducir ninguna innovación arquitectónica
interna o externa.
De este modo, las nuevas construcciones pocas o mal planificadas de edificios
modernos y comerciales, destrozaron centros históricos como el de
Lima, entre otros. En La Habana, las construcciones se detuvieron
en 1959.
12. El futuro de las ciudades y Centros
Históricos. Perspectivas de futuro y algunas consideraciones sobre
desarrollo y la gestión de las Ciudades/ Centros Históricos.
12.1
La conservación de muchas ciudades históricas a través del tiempo se debe
en gran parte a la casualidad. Es reciente la introducción de programas
de preservación integrada y desarrollo. En el futuro, la conservación
de estas ciudades tendría que ser el resultado de una voluntad deliberada
y una decisión político-financiera de conservarlas, especialmente
en los casos de los centros históricos de las grandes ciudades metropolitanas.
12.2
Tanto los habitantes de América Latina como sus dirigentes, están llamados
a ser dueños de sus decisiones, a todo nivel, junto con los profesionales,
para velar por el desarrollo sostenible y la conservación de sus
ciudades, en general, y de sus centros históricos en particular.
A mi modo de ver, en el futuro más inmediato, el enfoque para estas decisiones
deberá ser bastante pragmático. La rehabilitación de las ciudades
históricas permite dar al entorno urbano una dimensión más humana
y habitable, por lo que cualquier intervención en este medio no
deben limitarse a remozar en mayor o menor profundidad, sino que
deben extenderse a una mejora gradual de los aspectos humanos, económicos,
infraestructuras, incluyendo servicios municipales.
12.3.
Así pues, de ahora en adelante, la ciudad histórica ya no podrá ser considerada
como un escaparate urbano para estructuras arquitectónicas del pasado.
Las nuevas formas, la arquitectura moderna, pueden integrarse en
ellas perfectamente en forma de nuevos edificios inscritos en marcos
antiguos, del mismo modo que las renovaciones parciales a base de
nuevos elementos. Lo antiguo y lo nuevo formarán así una nueva composición
armoniosa de arquitecturas complementarias, revitalizando el patrimonio
cultural.
12.4.
Debemos evitar que el patrimonio arquitectónico existente asfixie nuestro
futuro. Desde luego, la preservación de un buen edificio es preferible
a su demolición y sustitución por otro mediocre. Dar nuevos usos
a antiguos edificios mediante la introducción de nuevas formas y
diseños arquitectónicos, y siempre y cuando esos nuevos usos se
adapten al espacio físico, puede constituir un elemento capital
para el futuro de las ciudades históricas.
La preservación de un edificio no debería hacerse al precio de reprimir la
innovación, sino que este tipo de intervenciones puede infundir
un nuevo aliento al patrimonio arquitectónico. En el futuro, no
caben las ciudades-museo.
12.5.
Del mismo modo, en adelante, se deberá adoptar por mantener a los residentes
del centro en su entorno, objetivo, este último, básico para toda
planificación social que pretenda ser sostenible a medio y largo
plazo. Esto significa que toda política de vivienda que pretenda
fomentar la elección del centro como lugar de residencia, debe estar
apoyada por medidas que mejoren la calidad del aire, la seguridad
en las calles, el acceso a la educación y la movilidad dentro de
la ciudad, junto con acciones de conservación del patrimonio edificado.
La vivienda deberá ser considerada como un factor clave en la regeneración
urbana, junto con la mejora de las condiciones de la actividad económica.
En lo que respecta a la vivienda de iniciativa pública, deberían
ser cooperativas de vivienda autogestionadas las que se encargaran
de su construcción, coordinadas por las autoridades locales, y financiadas
con capital público y privado. Es necesario igualmente implicar
a los propietarios y a los residentes en todo este proceso de incremento
en cantidad y calidad del patrimonio urbano destinado a vivienda.
13. Aspectos principales y lecciones aprendidas.
13.1. Capacitación.
En los últimos treinta años, se han desarrollado numerosos y variados programas
que abordaban todos los niveles de formación para el desarrollo
y la gestión del patrimonio. Esto ha permitido realizar estudios
sobre las técnicas de restauración y conservación para prácticamente
todos los temas. También se han creado numerosos centros de estudio
de ámbito nacional e internacional. Esta red de centros ha sido
muy positiva para el intercambio de las mejores técnicas y experiencias
en materia de gestión y financiación para la rehabilitación y regeneración
de las ciudades históricas.
De cara al futuro, uno de los principales retos es el reciclaje del capital
humano, sobre todo el especializado en los aspectos científicos
de la conservación y desarrollo de los centros urbanos y sus temas
anexos. Igualmente, se deberán identificar las nuevas necesidades
de formación de técnicos en administración urbana y gestión de ciudades
históricas.
Otro importante reto es la creación de programas de formación de especialistas
en los aspectos administrativos, legales, económicos y financieros
de proyectos relacionados con la propiedad cultural y la conservación
integral, poniendo especial énfasis en temas como la economía, la
economía urbana y de patrimonio, turismo y patrimonio, prevención
de catástrofes y diseño y gestión de programas integrados de rehabilitación
urbana de las ciudades históricas. Estos programas -de cuyo diseño
podrían encargarse los centros especializados existentes- estarían
dirigidos a profesionales de todos los ámbitos y a personal municipal
y del sector privado, así como a docentes. Así por ejemplo, en los
países anglófonos de la zona caribeña, sería interesante poner en
marcha programas de formación que alíen el turismo con el patrimonio
arquitectónico autóctono y la conservación y revalorización de los
recursos naturales y medioambientales; o en el CECRE de la Universidad
de Bahía, en Brasil, se podrían crear programas de formación para
los proyectos especiales de ciudades históricas, con el apoyo del
Banco Interamericano de Desarrollo y de otras organizaciones y autoridades
locales y nacionales. La formación regional ITUC en Recife, tendría
que ser evaluada en vista de las necesidades y los actores de gestión
y financiamiento.
Todos estos programas de aprendizaje podrían ser objeto de intercambio y hermanamiento
entre ciudades. Sería interesante favorecer que becarios de distintos
puntos de la región pudiesen trabajar en proyectos en Brasil, Quito
o La Habana. En el futuro, los centros de conservación deberán trabajar
en colaboración con las universidades
y el sector privado, si quieren garantizar su continuidad
y solvencia financiera. Incluso si en su gran mayoría, están integrados
en sus respectivos Ministerios de Cultura, deberían procurarse una
fuente de ingresos mediante sus cursos de formación -pagados por
los propios estudiantes y por las instituciones- y otros servicios
de valor añadido, como la documentación y la investigación.
13.2. Construcción
institucional.
La evolución del concepto y la práctica de patrimonio
cultural y los proyectos y obras emprendidos a todos los niveles
en sitios y ciudades de diverso tipo, ha puesto de manifiesto el
papel crucial desempeñado por los Ministerios y otras instituciones
culturales. Sin embargo, en el futuro más inmediato, los Ministerios
de Cultura deberán poder contar con el presupuesto y el personal
adecuados. En caso de aplicar fórmulas innovadoras de financiar
proyectos, será preciso llevar un control exhaustivo de los planes
de intervención en el patrimonio urbano, algo para lo que los Ministerios
de Cultura actuales no están capacitados. Por otro lado, los Ministerios
no pueden ser los únicos actores en un enfoque integral de patrimonio
y desarrollo. Hay nuevos protagonistas en escena y se hace necesario
llevar a cabo ciertas actividades de tipo operacional conjuntamente
con otros organismos públicos y con el sector privado.
Con todo, ningún proyecto será viable sin una estructura institucional sólida
que vaya mas allá de la coordinación y sea capaz de asumir la gestión
de los proyectos con ayuda de una “organización
especial” y un “personal
especializado”, con la creación de unidades ejecutivas in situ, en comunicación con las dependencias
especiales dentro de los Ministerios o instituciones competentes,
especialmente en el ámbito municipal.
13.3. Participación ciudadana.
Los tiempos cambian rápidamente. Para una ciudad antigua, hermosa y única,
resulta cada vez más complicado conservar su riqueza al tiempo que
permitir a sus habitantes seguir el ritmo de progreso del mundo
actual. En el futuro, sólo se podrá hacer frente a los problemas
hoy desconocidos que necesariamente irán surgiendo-y que podrían
dar al traste con tantos esfuerzos, si se ponen en marcha políticas
imparciales y bien planificadas como las descritas y se implica en ellas al conjunto
de la sociedad.
La mejor manera de lograrlo es contar con equipos generalistas, dirigidos
por alguien que conozca bien la variedad de aspectos en juego (históricos,
estéticos y técnicos) con la posibilidad de recurrir a representantes
de los distintos grupos de interés en juego -carreteras, tráfico,
alcantarillado, agua, electricidad, servicios, los responsables
de la gestión de monumentos históricos, los propietarios de viviendas
y los vecinos, las autoridades jurídicas, etc. Dicho personal generalista
se podría encargar de preparar los programas y recibiría el asesoramiento
constante de un centro permanente de información y documentación,
capacitado para asegurarse de que se respetan sus orientaciones.
Este tipo de autoridad central es un requisito fundamental para
el éxito de los futuros proyectos en las Ciudades Históricas, independientemente
de la forma final que adopte. Un buen ejemplo de ello es el proyecto
referente al IPHAN de Brasil, apoyado por el Banco Interamericano
de desarrollo.
13.4. Voluntad
política y el papel de las Autoridades locales.
En América Latina, las acciones llevadas a cabo a lo largo del tiempo sólo
han sido posibles gracias a la voluntad política de los gobiernos
interesados. Los períodos de inestabilidad política tienen por eso
consecuencias nefastas. El desarrollo del patrimonio requiere una
voluntad nacional fuerte, favorecida por un gobierno central sólido
apoyado por el trabajo operacional de las autoridades locales. El
proceso de descentralización y la naturaleza misma de las actuaciones
en materia de patrimonio -como los proyectos integrados de desarrollo
y patrimonio en las ciudades históricas- así como el papel de los
gobiernos locales ha pasado a ser crucial.
El patrimonio podría convertirse así en un instrumento para fortalecer los
gobiernos locales. La estabilidad financiera municipal, la gestión
municipal y la conservación integradas del patrimonio son aspectos
indisociables. En ocasiones, los conflictos de intereses, en especial
de naturaleza política, entre gobierno local y central, han desembocado
en pérdida de tiempo, dinero y en el fracaso de las expectativas.
Este tipo de problemas debería resolverse desde el primer momento
en proyectos futuros.
13.5. El
papel de la Universidad
La capacitación y la investigación interdisciplinaria sobre las ciudades históricas
requieren la participación de la universidad, fundamental para la
realización de los estudios e informes necesarios para el lanzamiento
de colaboraciones entre las autoridades locales y nacionales y/o
las empresas y la banca privada.
13.6. Establecimiento
de empresas privadas o mixtas para la elaboración de proyectos.
Los profesionales podrían sacar partido del establecimiento de “agencias de
consultoría” o “gabinetes de estudio” especializados en ciudades
históricas, como manera de completar las peritaciones realizadas
por expertos internacionales, especialmente los del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID). Dichas agencias serían sumamente útiles como
apoyo a los servicios nacionales. Las experiencias realizadas hasta
la fecha son sui generis, pero han dado resultados positivos
y deberían ser institucionalizadas. Este tipo de organizaciones
existen en Europa y EEUU y, en América Latina, hay personal capacitado
para poder trabajar en estrecha colaboración con el Municipio y
el sector privado, en quehaceres de rehabilitación urbana.
13.7. Seguimiento
El seguimiento, el control, la definición de responsabilidades y la evaluación
de los proyectos han demostrado ser de una gran utilidad para medir
los resultados de los proyectos y así determinar cuales son las
prácticas más adecuadas y poder hacer una previsión sobre la continuación
de los proyectos ya existentes y/u otros nuevos. Es por eso que
los gobiernos deberían llevar a cabo un seguimiento continuo, en
colaboración directa con las ONGs, los profesionales y las autoridades
locales, con el fin de resolver la ecuación desarrollo humano -
desarrollo social - conservación del patrimonio cultural y natural.
Por otro lado, el seguimiento de los proyectos sobre el conjunto
de la región ha sido provechoso para los países que la integran,
pues ha permitido establecer con precisión las situaciones de partida
así como los niveles de calidad que deberán respetarse en el futuro.
El seguimiento es parte integrante de la gestión de proyectos de
desarrollo de las ciudades históricas, casi como cuaderno de bitácora
de los mismos.
13.8. Catástrofes
naturales
Las acciones preventivas y de actuación en caso de emergencia organizadas
con el apoyo de la UNESCO y su Oficina de Patrimonio y, en ocasiones,
del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y del UNDRO han
arrojado resultados positivos. Esto tiene una importancia capital
en aquellas zonas de América Latina y el Caribe más propensas a
terremotos y zonas de paso de huracanes, donde están ubicados muchos
sitios del patrimonio y áreas de gran interés cultural al contar
con la presencia de ciudades históricas, museos o sitios representativos.
Sin embargo, el principal objetivo debería ser la acción preventiva.
La triste experiencia de los terremotos acaecidos en áreas y ciudades
históricas ha despertado la conciencia y la voluntad política y
ha favorecido la inversión en actuaciones de rehabilitación integradas.
De cara al futuro, estas experiencias deben servirnos también para
establecer los criterios de actuación ante desastres, coordinada
por la Defensa Civil y otras entidades.
13.9. Sector
privado. Algunas consideraciones.
El interés creciente del sector privado en invertir en acciones sobre áreas
de patrimonio y las recomendaciones de una mayor colaboración financiera
en la ejecución de programas no resta importancia al Estado en su
papel de asesor técnico y de toma de decisiones en materia legislativa
y profesional. Las autoridades locales deberán asumir el establecimiento
de las grandes líneas de los planes de gestión y conservación, que
no pueden dejarse en manos del sector privado. La experiencia
ha demostrado que, aún contando con toda la buena voluntad del sector
privado, siempre ha habido y habrá conflictos de intereses. La necesidad
de consenso y actuaciones conjuntas exige reforzar la capacidad
las autoridades locales, para ponerlas a la altura del sector privado
en materia de gestión. La colaboración de este último con las agencias
encargadas de la ejecución de proyectos es un buen augurio en este
sentido.
13.10.
El marco regulador. Legislación
La mayor parte de las leyes de patrimonio vigentes en la región no se adaptan
a las tendencias actuales hacia la descentralización ni a las normativas
urbanas, ni tampoco a los parámetros utilizados en la industria
y las obras públicas. Como ha demostrado la experiencia, las leyes
conservacionistas pueden ser contraproducentes en la labor de revitalización
de los enclaves de patrimonio y sus zonas adyacentes.
El tejido de viejas ciudades históricas se ha visto seriamente dañado, a veces
incluso de manera irreversible, por la aplicación de regulaciones
obsoletas e inadaptadas o por la falta de coordinación entre los
responsables de la planificación y los de la protección del patrimonio
cultural.
En el futuro, se deberá tener muy claro desde un primer momento cual es el
marco regulador idóneo para una protección óptima de ciudades, centros
y edificios históricos; una legislación que debe prever las modalidades
de nuevos usos para los edificios, la coordinación departamental
necesaria para garantizar que la conservación no se ve obstaculizada
por un plan de construcción de carreteras, por ejemplo.
De entre todos los cambios necesarios en las leyes de patrimonio de cara al
futuro, el primero será transformar el concepto de conservación
de “pasivo” en “activo”. Esto supone que las autoridades públicas
deberán prever compensaciones a los propietarios y habitantes por
restricciones que impone la calificación de los bienes, mediante
exenciones fiscales y subvenciones que les permitan costear los
gastos de conservación de los bienes que merezca la pena conservar.
Esto implica realizar cambios de envergadura en la administración,
importantes decisiones gubernamentales y la elaboración de una nueva
legislación de carácter interministerial dado que los medios a disposición
de los Ministerios responsables del patrimonio cultural son con
frecuencia demasiado limitados como para poder implementar una política
adecuada de rehabilitación de las ciudades antiguas.
En muchos países de la zona ya están en fase de estudio nuevas legislaciones
que corresponden a estos criterios. Existen razones para esperar
que, con el apoyo de la UNESCO y la Convención sobre el Patrimonio
Mundial, podamos presenciar importantes mejoras en un futuro no
lejano.
El aumento excesivo del precio del suelo en las zonas urbanas es una de las
principales causas, aún siendo indirecta, del deterioro de los edificios
antiguos. Con el fin de evitar la especulación, el precio del suelo
debe estar sujeto a control en las zonas urbanas que sean áreas
potenciales de renovación. En muchos países el control sistemático
ha permitido convencer a los promotores inmobiliarios del interés
de remodelar como alternativa a destruir. Pero para que eso funcione
es necesario, al mismo tiempo, aplicar normativas de planificación
urbana muy estrictas.
La eficacia de la intervención gubernamental se puede incrementar si se cuenta
con las autoridades locales, cuya capacidad de decisión no cesa
de aumentar y cuyo apoyo es imprescindible para afianzar y mantener
el modo de vida local.
No se trata aquí de banalizar los sitios históricos a costa de obtener beneficios.
Pero tampoco se trata de mantener una actitud puramente conservacionista,
que transforme en guetos los enclaves de valor patrimonial.
14. Las perspectivas de futuro son
alentadoras.
Tras cuarenta años de trabajo, América Latina cuenta con un importante potencial
en recursos y capital humano en todos los campos. Ahora ha llegado
el momento de sacar partido de este capital y aprovechar las oportunidades
que ofrecen los préstamos, las ventajas fiscales y otros mecanismos
acordes con los requisitos enunciados anteriormente. La cuestión
de la vivienda es, y probablemente, seguirá siendo una de las encrucijadas
de este enfoque integral y su solución dependerá en gran medida
de actividades que generan empleo y que puedan asociarse simultáneamente
tanto en el diseño de proyectos y su aplicación como a reforzar
la economía de los gobiernos locales y de la comunidad.
15. Algunas últimas consideraciones
conclusivas.
En resumen, se podría decir que existen lineamientos que rigen las políticas
para el tratamiento futuro de centros históricos.
1. Visión estratégica y un marco de desarrollo humano. Son elementos esenciales para una visión y acción coordinadas en la renovación
y revitalización urbana, optimizando las sinergias entre los distintos
esquemas, reduciendo impedimentos improductivos en actividades ya
existentes.
2. La rehabilitación urbana tiene un alcance multidimensional, que
va desde el medio ambiente físico, al medio ambiente construido,
el tejido social, con fines de mejorar la calidad de vida de los
residentes y la eficiencia de actividades económicas. Tiene que
preservarse la identidad en este contexto multidimensional.
3. Asociaciones públicas- privadas pueden contribuir a la eficiencia
de las actividades del conjunto de la ciudad y crear un ambiente
de confianza y propósitos recíprocos, esto, con el fin de optimizar
los beneficios. Se trata de consolidar confianzas.
4. Una agencia especial tendría que ser el organismo central para los
trabajos de rehabilitación con una independencia política de los
poderes formales.
5. La revitalización urbana tiene que minimizar los posibles perjuicios
sociales, tomando en cuenta los grupos de pobreza urbana, tercera
edad, niños, jóvenes y género.
6. Tendría que usarse la iniciativa local, buscando la participación
de la comunidad, fomentando el sentido de responsabilidad comunal.
En lo que se refiere a aspectos específicos de la rehabilitación, se debe
destacar en primer lugar, que existen un conjunto de autores gubernamentales
y no gubernamentales en esta tarea. Los Ministerios de Cultura no
son ni pueden ser los únicos protagonistas para el establecimiento
de políticas y programas en centros históricos.
En este sentido, se pueden formular los siguientes
propósitos en la acción conjunta.
·
Mejora de las condiciones de
acceso, transporte, dentro y fuera del centro histórico.
·
Mejora de la infraestructura
básica (como agua y alcantarillado), salud pública, energía,
telecomunicaciones, así como servicios básicos (recogida
de basuras, protección civil).
·
Mejora y rehabilitación del
stock habitacional.
·
Promover actividades económicas
y comerciales que son compatibles con la ciudad histórica, y que
puede a su vez, sufragar parte de los costos de mantenimiento y
desarrollo.
·
Desarrollar y mejora servicios
municipales.
·
Conservar monumentos históricos,
el patrimonio urbano, haciendo cuando fuese necesario, programas
de reutilización adaptada para su mantenimiento adecuado y beneficios
económicos.
·
Modificar y simplificar
los aspectos legislativos, administrativos, en el uso del suelo
y espacios públicos.
·
Animación y estímulo
de iniciativas propuestas por la población, para su vida cotidiana.
Se podría decir, que en América Latina, se está comenzando a ver programas
de manejo, vinculados a seis áreas fundamentales:
·
Finanzas municipales
·
Infraestructura urbana
·
Manejo del suelo
·
Medio ambiente urbano
·
Pobreza urbana
·
Conservación del conjunto construido
Existe una incipiente posición a nivel local de actuar en estos campos en
forma inter-relacional. El futuro tendría que ser guiado por
la rehabilitación del tejido social.
* Conferencia Magistral
dictada en La Habana durante
el II Encuentro sobre Manejo y Gestión de Centros Históricos, septiembre
2003.