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La creación popular cubana en los años 90* Diseñador |
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Imagen utilizada en la conferencia |
El objetivo
general común a todas los estudios realizados es el de registrar
aquellas prácticas recolectoras y productivas, cristalizadas durante
el Período Especial y que tienen tendencia a ir desapareciendo en
la medida en que las condiciones que lo generaron disminuyan. Las observaciones
se han desarrollado sobre un curso lógico y natural, el objeto,
como primer tema de interés me introdujo a la casa para convertirla
en tema de estudio, primero por su lado doméstico y privado: el
interior y después por su perfil público y urbano: la arquitectura.
Ya en el exterior la gráfica popular y las formas de transmisión
de experiencias creativas pasaron a formar parte de los tópicos
de interés. Paralelas
a esta línea de investigaciones y como proceso indispensable en
la definición de los contornos de cada forma productiva, he desarrollado
otros análisis en fenómenos que tienen interés por su grado de especialización
(como es el caso de la tríada recuperación, reparación y remozamiento),
o interés por su alcance temporal a todo el proceso de la revolución
(como la contradicción permanencia - transitoriedad
en la cultura material) u otros de interés por su incidencia social
(como la comunicación popular y el estudio sobre el arquetipo de
confort establecido en la memoria colectiva). En estos momentos
la investigación cuenta con más de 400 registros fotográficos, cientos
de objetos recolectados, entrevistas y fichaje de objetos, interiores,
obras de arquitectura y otras cosas, difíciles de clasificar en
los grupos anteriores. Un 60 % del estudio se concentra en la Ciudad
de La Habana y el resto se reparte entre otras 8 provincias y algunos
de sus pueblos. Para definir
estas producciones he utilizado el término objetos de la necesidad,
diferenciándolas por su esencia de la denominación "diseño
u objeto pobre" o de producción kitsch. Este punto de vista
también libera a los resultados del sueño de verlos como una alternativa
dentro del contexto productivo mundial. En mi opinión solo serán
una alternativa, y bien poderosa, cuando descubramos al hombre a
través de ellos, tomando las riendas de sus necesidades, produciendo
para él y su familia. En el mundo de hoy cuesta descubrir que necesitamos
realmente entre tantas "ofertas de necesidad" que nos
hace el mercado. Nuestros sentidos han sido cubiertos por capas
y más capas de ilusiones. Liberarse de estos sedimentos es un paso
de avance, aun bajo circunstancias indeseables. Escogí para
hacer un rápido y breve viaje a través de estos campos de producción
al tema de la materia prima, ya que a esta la compone nuestra propia
realidad material, lo que aporta al resultado un fuerte carácter
revelador de nuestra cotidianeidad. De esta forma puedo ofrecerles
datos de los resultados y del contexto que los contiene. Objetos
de la necesidad A simple vista
es fácil determinar la procedencia de la materia prima utilizada
en la producción de objetos y como las clásicas materias terminadas
y semi terminadas han sido relegadas y sustituidas por objetos o
partes de ellos que asumirán el rol de materia prima en los nuevos
productos. Estas nuevas "materias primas" tienen la capacidad
de sugerir sus futuros usos, convirtiéndose en arsenales potenciales
de cualidades físicas con una determinada función. Para enfrentar
las penurias la familia cubana ha asumido en las últimas décadas
una actitud preventiva que consiste en guardarlo todo, en acumular
cosas con cualquier utilidad actual o real. La acumulación se fue
erigiendo una práctica, una preparación que se engendró por la desconfianza
frente a la inestabilidad del surtido de suministros y por la experiencia
ganada en anteriores períodos de crisis. La acumulación convierte
nuestras casas en almacenes de artefactos y materiales diversos
que se transformarán inmediatamente en materia prima posible y disponible.
Nada será obsoleto, nada será un desecho, entrarán en un mismo círculo
un mueble centenario arrinconado por falta de espacio y un encendedor
desechable. De esta forma
nuestros hogares se constituyen reservas físicas y además conceptuales,
muchas soluciones técnicas se almacenarán inconscientemente para
ser descubiertas en el momento justo de dar solución a una necesidad,
guiando la inspiración del creador que se apropiará de estos arquetipos
técnicos y formales. Tomemos como
ejemplo a algunos de las lámparas de keroseno registradas que en
su gran mayoría responden al mismo principio técnico y de uso. Son
herederos del viejo quinqué que tiene como base al contenedor de
combustible, después un mechero y por último una pantalla que protege
la llama. Para conformar el tanque contenedor servirá cualquier
envase accesible y con similares capacidades de contención y sostén,
para la pantalla que debe ser transparente y de vidrio encontrarán
candidatos en los envases de vidrio con formas en revolución como
los de leche y ron, o en tubos de lámparas fluorescentes, de esta
forma solo restará por hacer el mechero que además debe servir como
enlace de las piezas anteriores. Con la experiencia ganada aparecerán
nuevas soluciones que pueden sorprender en ocasiones, aunque en
el fondo respondan al principio antes mencionado. Para fabricar
un objeto el creador tendrá que acomodarse a su realidad material,
una cantidad dada e inextensible. Los "objetos materia prima"
que tienen una función determinada tendrán que indefinirse. Ellos
ya no serán leídos por lo que están en nuestra realidad, sino por
lo que pueden devenir, por la cualidad que portan o representan,
serán susceptibles de ser útiles en el futuro papel que se les asigne.
Devienen en el momento justo de la creación aparentemente multifuncionales.
En la mayoría
de los casos, el objeto utilizado será todavía reconocible, aun
cuando quede de él una pequeña parte. El objeto fabricado portará
entonces el sentido de las historias de los elementos que lo componen,
convirtiéndose en una instantánea del contexto, haciendo su propia
crónica social y cultural. Ensamblando fragmentos de su realidad
el autor hablará también sobre su propio universo personal y su
manera de interactuar con él: sus materias y herramientas, sus conocimientos
técnicos y culturales. El estudio
de los métodos de interacción con la materia prima es otra vía para
comprender cuál fue el camino recorrido por el creador para extraer
las cualidades funcionales formales o matéricas, cuales fueron los
procesos de ensamblajes realizados, que esquemas se siguieron, el
grado de innovación aportado y el conjunto de herramientas utilizadas.
Veamos entonces
que cuando no hay alteración de la materia prima habrá entonces
refuncionalización como es el caso del envase plástico de
refresco utilizado para guardar agua en el refrigerador. Esta práctica
rebasa el entorno doméstico y hoy es aplicada por diversas empresas
de la industria química que refuncionalizan estos envases para vender
productos de aseo personal y limpieza en moneda nacional. En otros casos
la refuncionalización podrá verse como una reactivación de objetos
o partes de ellos que han estado largo tiempo en desuso, como es
el caso de los mecheros de faroles Eagles que han resistido la fuerza
del uso y el tiempo mejor que las otras partes y que ahora se integran
a las nuevas lámparas, conviviendo con envases de cerveza y litros
de leche picados. Habrá recontextualización cuando un objeto
sin que se altere su forma se traslade a otro contexto de uso o
sistema de objetos, aprovechando para esto algunas de sus cualidades
físicas. Un ejemplo lo encontramos en el artefacto que servia como
salvavidas de un niño en una playa del oriente del país y que estaba
formado por dos envases de refresco, cerrados herméticamente y amarrados
a sus brazos. O en un "timbre de bicicleta" fabricado
con un muñeco de goma fijado al timón de la misma. Al trasladarse
los objetos de un contexto de uso a otro llevarán con ellos sus
universos semánticos. Cuando se
atribuye a un objeto una nueva función transformando para esto su
forma habrá entonces una especie de metamorfosis y que denominamos
metafunsiosis. Este método tiene por consecuencia considerar
al objeto inicial como una materia bruta con tres cualidades principales:
materia, forma y función. Puede encontrarse dentro de objetos complejos
compuestos por diversos "objetos materia prima" como las
lámparas o dentro de piezas muy simples como es el vaso que se logra
cortando una pequeña botella. Todos estos
métodos anteriores junto a otros no mencionados estarán regidos
por una "metodología general de creación" que denominamos
la improvisación. Responder
de manera urgente a necesidades súbitamente y provisionalmente insatisfechas
a sido la problemática que dio lugar a la producción familiar de
objetos y formo su carácter. Es necesario reemplazar un objeto ausente
(fósforos, vasos, antenas de televisión) ó un servicio momentáneamente
interrumpido (gas, electricidad, transporte público) por un sustituto
que se le aproxime lo más posible. Nos contentaremos al conservar
en este sustituto un mínimo vital de un nivel de vida y confort
alcanzado antes del período especial. Estos objetos
y soluciones serán "un más o menos", nunca pensados para
durar, serán transitorios por esencia: el fruto de una actitud de
vida provisional asumida frente a la provisionalidad de las circunstancias
sociales e históricas. Conservar su expresión precaria es una prueba
de que no queremos que se instalen en nuestras vidas, es una manera
de aceptarlos rechazándolos, la provisionalidad de su expresión
le permite existir a pesar del contexto que nos recuerda. Los interiores El interior
popular registrado ha sido el campo de producción que aparenta una
menor intervención creativa, si observamos que casi todas las prácticas
productivas que lo afectan obedecen por regla general a un acomodamiento
del espíritu y al interés por fabricar un entorno más escenográfico
que habitable. Se intentará perseguir incesantemente, en nuestra
opinión, un modelo de belleza y confort que ha tenido sus propios
deslizamientos, evoluciones y modas en los últimos cuarenta años,
me refiero al modelo de hábitat pequeño burgués. Este fenómeno común
a muchos otros pueblos encontrará en Cuba una expresión peculiar,
quizás en razón del destierro de hábitos consumistas y del distanciamiento
por tanto temporal y mediático de los creadores con relación a este
referente. En este caso
la materia prima pasara por el filtro del gusto establecido y se
constituirá receptor y canal de lo que denominamos procesos estetizantes.
Un muro de una casa de Luyanó parece valorizarse con la adición
de un zócalo fabricado con envases para huevos ahora empotrados
al repello. Una ratonera de creación popular por este mismo efecto
se apropió del prestigio de una marca de cerveza. Un espacio completo
en Lawton recibió la aplicación de un solo color de pintura, quizás
el único que pudo resolverse. Unas lámparas racionalistas registradas
en una cafetería de un pueblo de Holguín fueron revalorizadas con
la adición de un conjunto de formas que la asemejan a grandes flores
o aquellas clásicas lámparas arañas. Un grupo de seis bolos plásticos
de diferentes colores colocados sobre una lámina de vidrio simularan
un bar doméstico de origen norteamericano o una vieja vitrina llegada
de Europa. Para configurar
los espacios interiores de manera que respondan a su ideal deseado
el creador se apoyará en la decoración que portan los objetos y
en su disposición como conjuntos ya esquematizados y generalizados.
El uso de estos conjuntos le permitirán prefigurar las diferentes
áreas funcionales que se supone tenga un hogar, ocurriendo en muchas
ocasiones que en casas de reducidas dimensiones y hasta de una sola
pieza se repitan cada una de estas fórmulas establecidas, dejando
a un segundo plano las condiciones de habitabilidad mínimas. Los personales
procesos de síntesis y asociación, las impredecibles fuentes de
recursos y el desarrollo de una cultura popular donde priman el
humor, la improvisación y el absurdo, harán de los espacios interiores,
los objetos y la arquitectura zonas de una rica polisemia. Los fragmentos
de la ciudad se intercambiaran constantemente reordenando nuestras
lecturas y sugiriéndonos siempre nuevas asociaciones y sentidos. Arquitectura
de la necesidad La arquitectura
popular registrada por esta investigación corresponde en su gran
mayoría a lo que he definido como arquitectura de intervención, y esto no es más que el resultado
de la participación de la familia en la adecuación del espacio que
viven a los cambios internos familiares y a la necesidad de compatibilizar
la estructura arquitectónica con las posibilidades de mantenimiento,
entre otras razones. Una casa de
creación popular no solo reflejará en su fachada los vericuetos
de las relaciones familiares, sino que exteriorizara los vínculos
laborales de sus habitantes, los valores estéticos que poseen, las
vías y desvíos productivos tomados ante las legislaciones que regulan
la fabricación y las posibilidades de acceso a los diferentes recursos
materiales y tecnológicos. A lo largo
de todo el proceso la obra de base participará en dos momentos definitorios
y esto está dado por su dual condición de límite y posibilidad,
de marco constreñidor de los crecimientos y cambios familiares primero,
y hogar liberador después, al permitir el ejercicio de la intervención.
En este proceso el capital de base será la propia casa, gracias
a las medidas tomadas por la revolución para democratizar el acceso
a la vivienda, sobre ella se podrán ejercer aquellos cambios que
no afecten el entorno urbano. El aumento de múltiples necesidades
durante los años noventa generó la violación de las regulaciones
y se hizo casi imposible dominar este fenómeno, que se mostró espontáneo
y sincero por su relación directa con la necesidad familiar. Estas intervenciones
aún cuando han sido realizadas sobre las más diversas tipologías
arquitectónicas, se podrán encontrar con mayor frecuencia en las
obras fabricadas durante el período colonial y fundamentalmente
las realizadas durante la república hasta 1959. Esto ocurre porque
estas tipologías tienen como rasgos recurrentes sus sólidas estructuras,
alturas de cuatro y cinco metros de puntal, constante presencia
de portales y cubiertas generalmente planas. Estas características
permitirán las más variadas transformaciones, como son las divisiones
internas en sus tres ejes, ampliaciones de todo tipo, entre otras
muchas modificaciones. Otra vez la
materia prima para producir lo necesario se constituye en nuestra
propia realidad material. La misma obra junto a una reducida variedad
de recursos materiales componen el stock, sus paredes, decoraciones,
columnas y otros elementos se integrarán a la nueva expresión cumpliendo
otras funciones. Se sumarán a este repertorio un grupo de elementos
extraídos de diversos contextos. Ventanas de un ómnibus acompañan
ahora una puerta en la fachada de una casa del barrio de Luyanó.
Tres o cuatro conceptos tipológicos de escaleras (entre los que
sobresalen una de caracol y otra prefabricada) permiten el acceso
a una vivienda de Lawton que amenaza con seguir creciendo. Planchas
troqueladas por la industria y normalmente consideradas como desechos,
definen los límites de un jardín de la calle Santa Catalina. Gráfica El término
objeto
de comunicación define en esta investigación a un conjunto
de creaciones consolidadas como lenguaje en los inicios de los años
90. Las nuevas leyes establecidas para permitir la existencia de
pequeños negocios privados en los sectores de la gastronomía, la
producción y venta de artículos de primera necesidad abrió las puertas
a una forma de comunicación en función de la promoción. Si podías
vender alimentos en tu propia casa entonces se hacía necesario comunicar
tus ofertas. En la esfera de la comunicación Cuba solo había desarrollado
aquella con fines culturales, sociales e ideológicos, quedando relegada
la comunicación comercial como parte del viejo sistema burgués.
Los primeros
pasos en este sentido se comportaron como mensajes directos, sin
otra pretensión que la información necesaria (pizzas 5 pesos), posteriormente
la competencia, la ubicación topográfica del servicio y la experiencia,
hicieron del comerciante cubano un creador visual. Para conformar
sus mensajes estructuró un soporte que se apoya en la arquitectura,
en los materiales disponibles y en los códigos de una cultura urbana
muy desarrollada en la homogeneidad de sus sentidos y significados.
El objeto de comunicación aparece entonces como un mensaje del entorno
urbano, que utiliza para sí todas las cualidades connotantes y denotantes
del medio. Una caja eléctrica marcada por las huellas de una antigua
explosión, será utilizada ahora para formar parte de un lema que
anuncia Café Caliente. Podemos decir
que este mensaje ha sido estructurado de manera improvisada e instantánea,
quizás nunca se realizó en la mente del creador una asociación consciente
y que solo se produce ahora en el acto de percepción de los transeúntes
que por allí pasan y deciden tomar un buen café caliente. Otro ejemplo
significativo es el uso que hicieron muchas personas de los vidrios
de las vitrinas en las zonas comerciales de Centro Habana, para
ofrecer y demandar objetos y servicios. El mensaje se fabricaba
con los dedos sobre el polvo de los vidrios y su percepción se apoyaba
en la proyección que provocaba la luz solar sobre el piso del establecimiento
vacío. De esta forma
la ciudad se convertía en un sistema informativo, intercambiable
y transitorio y muy efectivo con relación a lo apremiante de las
necesidades. El objeto de comunicación no pretende la permanencia
en el tiempo, la provisionalidad de las nuevas leyes y la falta
de recursos lo marcan definitivamente. Una silla
que se expresa no por medio de rejuegos formales o inspiraciones
poéticas sino por la propia palabra escrita. Una silla que dice
"No hagas media" o que promueve el servicio de su creador.
Tiene como asiento, el respaldo de otra silla en desuso, que se
apoya ahora en una estructura de madera y forma parte del puesto
de trabajo y venta de un rellenador de fosforeras. Durante el uso,
el material sintético que cubre el "asiento" sufre roturas
y el creador utiliza cintas adhesivas de embalajes para suturar
las grietas. Enseguida aparece ante él, nuevos soportes para sus
mensajes. Los primeros inspirados en el argot y en la cultura popular
del amor los posteriores para promover su marca, su servicio, e
informar sobre las regulaciones propias a su oferta. La silla comunicadora
pasa inadvertida para muchos como si fuera normal que una silla
diga cosas. Los códigos en los que basa su existencia como objeto
de comunicación son propios a todos los cubanos, acostumbrados a
vivir en un entorno que se reordena constantemente y que parece
haber vivido una revolución diaria por 40 años. Para concluir
es preciso aclarar que muchas de estas producciones están desapareciendo.
Por suerte las condiciones económicas que las generaron empiezan
a disminuir. Pero por suerte también muchas de estas prácticas han
devenido en nuevas formas de producir o en nuevas estructuras de
producción, muchos han vuelto al oficio enriquecidos por el "saber
hacer". La experiencia ganada en el manejo de los materiales,
las tecnologías y sobre todo en el reconocimiento de la necesidad
deberá tener sus resultados en los próximos años, al menos sueño
con eso. * Este texto fue concebido para guiar la exposición
de un volumen grande de imágenes. Una profundización de los temas
expuestos aquí entre otros, se publicó en forma de libro bajo
el título "Objeto reinventado", por la editorial
"Ediciones Alternativas" de París. Este trabajo fue leído por su autor
en las sesiones de la II Conferencia de Historiadores del Diseño
de La Habana organizado por la ONDI en junio de 2000 y se publicó
en www.culturadeldiseño.cult.cu
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