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Kerry S. Coppin: Agradecer a los organizadores de este espacio por
permitirme dar a conocer mi trabajo al público convocado aquí. Cuando hablo ante un
público de lengua inglesa, usualmente doy una conferencia formal, dado
que el uso de un intérprete hace el proceso más complicado, intentaré
hacerla más dinámica. En
el día de ayer tuve una pequeña charla con estudiantes de la Universidad
de La Habana, en la Facultad de Artes y Letras, y quedé un poco
preocupado, confundido, porque uno de los estudiantes describió
mi trabajo como superficial. Y me quedé pensando en la noche,
analizando su definición porque cuando conversamos al respecto
uno de los elementos que me decía era que las fotos que hice en
Dakar (Senegal) y Saint Louis en África, y que les mostraré, no
lo movían a realizar ningún tipo de acción. Creo que si no presentar
gente hambrienta, en desgracia, en guerra, o personas que viven
en la pobreza es lo que hace a mi trabajo superficial, entonces
es superficial. No me interesa mostrar imágenes de gente negra pobre
en comunidades tercermundistas, mi ambición es mostrar más bien
las comunidades negras que desean lograr mejoras, que buscan salir
adelante. Entonces espero que el trabajo que pienso enseñarles
se aleje de esa imagen superficial de comunidades sólo hijas de
pobreza, que cuestione esa imagen y sirva de inspiración para
nosotros. Mi trabajo tiene como objetivo desafiar esta visión
estereotipada del hombre negro. Hace un mes recibí un mensaje
de una mujer de Nairobi (Kenya), que había visto mi trabajo en
una página web, y me
decía: “sus imágenes son sorprendentes, es notable cómo usted
trata de mostrar al mundo una África como es en realidad”, lo
que me alegró porque no fue una opinión solicitada y sugería que
existía una pequeña porción de verdad en mis fotografías. Ernest
Hemingway, que sé es bien conocido de todos aquí dada su estancia
de varios años en Cuba, ha dicho sobre sus escritos que él quería
escribir una verdadera oración, y esto también ha animado mi deseo
de hacer fotografías cuando intento hacer una foto verdadera. El
tratamiento de los negros traídos como esclavos a América varía
de acuerdo a las colonias y los países receptores. La colonia
española dio un tratamiento diferente a los esclavos de un país anglosajón. En el caso de los esclavos
de un país receptor anglosajón, los africanos fueron despojados
de su nombre, de su lengua, de su religión, de sus relaciones
de familia. Entonces suelo decir que en Norteamérica fueron educados
entre lobos, y carecen de contacto del mundo de donde provienen,
de sus raíces. El término, la palabra en inglés “to rise” es doble
en su sentido, ya que significa tanto algo que crece, que se eleva,
o que se educa, y lo utilizamos tanto para referirnos a un edificio
que se levanta, como a una cultura que crece. Al mismo tiempo,
la cultura de los africanos en EEUU ha sido destruida por los
lobos. Cuando estuve
en La Habana la última vez, alguien me preguntó que de donde era,
y es una pregunta muy provocativa, ¿A qué país usted pertenece? Y dije, yo soy de África, pertenezco al viejo
mundo, no al nuevo. Es algo interesante porque en EEUU me preguntan
si sólo me dedico a fotografiar negros y creo que es una pregunta
racista. Y suelo responderle si le preguntarían a Picasso si sólo
pintaba gente azul o rosa. Hay un libro con el que espero algunos
estén familiarizados aquí, fue publicado en 1903 por W.E.B Dubois
y se llama The souls of black folk y tiene como introducción
una frase: “Aquí yacen enterradas muchas cosas que han sido leídas
con paciencia y que pueden tener un extraño significado del hecho
ser negros en los albores del siglo XX, este significado no carece
de interés para usted, porque el problema del siglo XX es el problema
la frontera del color, así que por lo tanto le pido que reciba
mi modesta obra con toda generosidad, estudiando mis palabras,
perdone mis errores y limitaciones por la fe y la pasión que hay
en mi y sean capaces de encontrar la semilla escondida detrás
de todo esto”. He tratado de delinear a través del diseño incierto
que trazan mis imágenes, el mundo espiritual en el cual 10 millones
de afroamericanos viven y luchan. Los temas del color y la raza
devienen cada más importantes en mi trabajo. Las
fotografías que van a ver a continuación son parte de la exhibición
que realicé en la Universidad de Duke y algunas otras abarcan
toda la extensión de mi carrera. Las primeras son de cuando mi
adolescencia en la década de los 70s y otras de mi paso por la
universidad. Estudié con fotógrafos norteamericanos muy renombrados,
pero los temas que solían remarcar no conferían importancia a
lo social y la relación del sistema con respecto a las minorías.
Soy
profesor en la Universidad de Miami, y en un trabajo que hice
sobre la comunidad de Hawai encontré muchas semejanzas con la
comunidad de Miami en cuanto a la diversidad de sus poblaciones.
Hawai es la puerta hacia el Pacífico y Miami es la puerta a Latinoamérica
y el Caribe y eso les confiere una particular cultura de tránsito,
de mezcla que es lo que he tratado de expresar en mis imágenes.
Quería destacar que mi trabajo no tiene que ver necesariamente
con el ambiente urbano, pero realicé un proyecto sobre la clase
media negra de Chicago, que fue comisionada para ser exhibida
en los noventas, porque me interesaba la vida cotidiana de la
gente de raza negra que no suele ser el objeto de atención de
la fotografía. Asimismo,
en las imágenes que tomé del continente africano opongo el África
urbana al África rural, porque los trabajos que he visto sobre
África exaltan el carácter primitivo de este continente, y espero
que mis imágenes contrarresten esta visión para contribuir a la
idea de que algunos de los centros urbanos más grandes se encuentran
en África. Centros urbanos que son activos en cuanto al desarrollo
y el desempeño de sus comunidades. Por otro lado, los habitantes
de negros de cada una de las comunidades que he fotografiado guardan
mucha similitud entre sí. De este modo, en cada exhibición que
realizo donde incluyo varios de estos países (Senegal, Cuba, EEUU,
Barbados) es difícil diferenciar con exactitud a qué comunidad
pertenecen. Y ese es un aspecto interesante a su vez para mí.
La exposición que me trae a La Habana en esta ocasión tiene
un poco esta idea de ver lo que hacen a estas comunidades sobrevivir
aún en las condiciones más difíciles. -
¿Cuál es el proceso que sigue para lograr sus imágenes? ¿Digital
o impresión tradicional? ¿El color que le da es a través de un
toner? Suelo
filmar, fotografiar con la cámara de rollo, pero las proceso luego
de manera digital, las paso a computadora y tras un proceso digital,
las imprimo, y les doy una coloración de dos tonos o un tono,
que simula el proceso de teñido y luego las imprimo y parecen
no ser hechas en un papel de brillo usual. -
¿Todo su trabajo lo ha dedicado a registrar el desempeño de las
comunidades negras en diferentes partes del mundo? Una
de las intenciones de esta presentación era mostrar cómo mis primeros
acercamientos a la fotografía no se dirigían hacia este tema de
las comunidades negras, esto fue después, a medida que se dio
en mí una concientización del problema racial. -
¿Qué recepción ha tenido su trabajo en las propias comunidades
que ha fotografiado? ¿Ha realizado exhibiciones allí? Ha
sido bien recibido, tanto en África como en América. En el caso
de Barbados he estado cinco veces y tres han sido invitaciones
del gobierno, es decir que la visión que doy de los espacios que
registro con mis imágenes tratan de establecer una cultura visual,
el papel de las artes visuales en el desarrollo cultural y económico.
Si vemos a África, como un lugar con un rostro humanizado en oposición
a un estadística que refleja el problema del SIDA, será un acicate
a los inversionistas que lo verán
como un lugar donde también propiciar el desarrollo industrial.
Y es triste porque las grandes reservas naturales y materias primas
se encuentran en África y uno de los puntos de reflexión que quiero
aportar con mi trabajo es que el mundo occidental no vea a África
solamente como una fuente de mano de obra barata ya que desde
la época de la esclavitud ésta ha sido la visión que ha tenido
Europa y Occidente de ella. Se han de erigir fábricas, hospitales
y escuelas para su desarrollo interno. Podemos decir que toda
la población negra en el mundo es hija de áfrica, y en este sentido
tenemos un papel que desempeñar en el resurgimiento de este continente. -
Como sudafricana percibo la relación que se establece a través
de su obra entre las comunidades negras de África con las de EEUU.
¿Se puede decir, desde su experiencia que con el Caribe sucede
igual? En
mi experiencia no creo que suceda así. En la mayoría de los países
en los que he estado, la población negra trata de alejarse de
ese pasado, la herencia africana. Considero que eso se debe a
que en nuestra educación no se nos enseña a amar esa presencia,
nuestra relación con África. Es decir, no se nos enseñan la historia
del continente, ni sus grandes logros. Y por eso les decía, anteriormente,
que cuando una persona me preguntaba el país al que pertenecía,
el decir que era africano suponía un largo camino de interiorización
que es muy importante para mí. Porque la mayoría de los negros
que frecuento y conozco, no se percatan de que pertenecen a África,
por lo tanto en mis clases en EEUU, les digo a mis estudiantes
que el hecho de que haya sido robado de mi aldea, secuestrado
de mi continente, transportado a través del océano y forzado a
convertirme en mano de obra barata a lo largo de trescientos años,
no me hace norteamericano. En Senegal ellos tienen un dicho que
apunta “No porque la madera haya estado en el agua por quinientos
años, se convierte en cocodrilo” y yo les digo, “sólo por el hecho
de haber estado en EEUU como negro por quinientos años, no me
hace norteamericano”. Considero
que las comunidades afrodescendientes en el Nuevo Mundo necesitan
identificarse más con África, porque somos parte de la solución
de muchos de los problemas del Viejo Mundo. Uno de los objetivos
de mi trabajo es buscar la unificación de estos descendientes
en los elementos que son comunes como la cultura. Pero hay que
dejar claro que incluso en África no se aceptan los negros de
otras latitudes como hermanos, hay también un rechazo. Incluso
aquí en Cuba y en Barbados me aceptan más que en África. Hay que
lograr una comunión de intereses. Para que los futuros niños perciban
este cambio de visión.
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Esta presentación tuvo lugar durante la estancia de este fotógrafo en La Habana
para la inauguración de una muestra personal en la galería “Espacio
Abierto”, adjunta a la revista Revolución y Cultura, con el
título Black Survival.
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