Presentación  del fotógrafo norteamericano  Kerry Stuart Coppin en el espacio Café Arteamérica, el 14 de abril de 2004. [*]

Kerry Stuart Coppin, durante el debate Durante el debate Kerry Stuart Coppin - 16 Kerry Stuart Coppin - 29

Kerry S. Coppin: Agradecer a los organizadores de este espacio por permitirme dar a conocer mi trabajo al  público convocado aquí. Cuando hablo ante un público de lengua inglesa, usualmente doy una conferencia formal, dado que el uso de un intérprete hace el proceso más complicado, intentaré hacerla más dinámica.  

En el día de ayer tuve una pequeña charla con estudiantes de la Universidad de La Habana, en la Facultad de Artes y Letras, y quedé un poco preocupado, confundido, porque uno de los estudiantes describió mi trabajo como superficial. Y me quedé pensando en la noche, analizando su definición porque cuando conversamos al respecto uno de los elementos que me decía era que las fotos que hice en Dakar (Senegal) y Saint Louis en África, y que les mostraré, no lo movían a realizar ningún tipo de acción. Creo que si no presentar gente hambrienta, en desgracia, en guerra, o personas que viven en la pobreza es lo que hace a mi trabajo superficial, entonces es superficial. No me interesa mostrar imágenes de gente negra pobre en comunidades tercermundistas, mi ambición es mostrar más bien las comunidades negras que desean lograr mejoras, que buscan salir adelante. Entonces espero que el trabajo que pienso enseñarles se aleje de esa imagen superficial de comunidades sólo hijas de pobreza, que cuestione esa imagen y sirva de inspiración para nosotros. Mi trabajo tiene como objetivo desafiar esta visión estereotipada del hombre negro. Hace un mes recibí un mensaje de una mujer de Nairobi (Kenya), que había visto mi trabajo en una página web, y me decía: “sus imágenes son sorprendentes, es notable cómo usted trata de mostrar al mundo una África como es en realidad”, lo que me alegró porque no fue una opinión solicitada y sugería que existía una pequeña porción de verdad en mis fotografías. Ernest Hemingway, que sé es bien conocido de todos aquí dada su estancia de varios años en Cuba, ha dicho sobre sus escritos que él quería escribir una verdadera oración, y esto también ha animado mi deseo de hacer fotografías cuando intento hacer una foto verdadera. 

El tratamiento de los negros traídos como esclavos a América varía de acuerdo a las colonias y los países receptores. La colonia española dio un tratamiento diferente a los esclavos  de un país anglosajón. En el caso de los esclavos de un país receptor anglosajón, los africanos fueron despojados de su nombre, de su lengua, de su religión, de sus relaciones de familia. Entonces suelo decir que en Norteamérica fueron educados entre lobos, y carecen de contacto del mundo de donde provienen, de sus raíces. El término, la palabra en inglés “to rise” es doble en su sentido, ya que significa tanto algo que crece, que se eleva, o que se educa, y lo utilizamos tanto para referirnos a un edificio que se levanta, como a una cultura que crece. Al mismo tiempo, la cultura de los africanos en EEUU ha sido destruida por los lobos. Cuando estuve en La Habana la última vez, alguien me preguntó que de donde era, y es una pregunta muy provocativa, ¿A qué país usted pertenece?  Y dije, yo soy de África, pertenezco al viejo mundo, no al nuevo. Es algo interesante porque en EEUU me preguntan si sólo me dedico a fotografiar negros y creo que es una pregunta racista. Y suelo responderle si le preguntarían a Picasso si sólo pintaba gente azul o rosa. Hay un libro con el que espero algunos estén familiarizados aquí, fue publicado en 1903 por W.E.B Dubois  y se llama The souls of black folk y tiene como introducción una frase: “Aquí yacen enterradas muchas cosas que han sido leídas con paciencia y que pueden tener un extraño significado del hecho ser negros en los albores del siglo XX, este significado no carece de interés para usted, porque el problema del siglo XX es el problema la frontera del color, así que por lo tanto le pido que reciba mi modesta obra con toda generosidad, estudiando mis palabras, perdone mis errores y limitaciones por la fe y la pasión que hay en mi y sean capaces de encontrar la semilla escondida detrás de todo esto”. He tratado de delinear a través del diseño incierto que trazan mis imágenes, el mundo espiritual en el cual 10 millones de afroamericanos viven y luchan. Los temas del color y la raza devienen cada más importantes en mi trabajo.  

Las fotografías que van a ver a continuación son parte de la exhibición que realicé en la Universidad de Duke y algunas otras abarcan toda la extensión de mi carrera. Las primeras son de cuando mi adolescencia en la década de los 70s y otras de mi paso por la universidad. Estudié con fotógrafos norteamericanos muy renombrados, pero los temas que solían remarcar no conferían importancia a lo social y la relación del sistema con respecto a las minorías.  

Soy profesor en la Universidad de Miami, y en un trabajo que hice sobre la comunidad de Hawai encontré muchas semejanzas con la comunidad de Miami en cuanto a la diversidad de sus poblaciones. Hawai es la puerta hacia el Pacífico y Miami es la puerta a Latinoamérica y el Caribe y eso les confiere una particular cultura de tránsito, de mezcla que es lo que he tratado de expresar en mis imágenes. Quería destacar que mi trabajo no tiene que ver necesariamente con el ambiente urbano, pero realicé un proyecto sobre la clase media negra de Chicago, que fue comisionada para ser exhibida en los noventas, porque me interesaba la vida cotidiana de la gente de raza negra que no suele ser el objeto de atención de la fotografía.  

Asimismo, en las imágenes que tomé del continente africano opongo el África urbana al África rural, porque los trabajos que he visto sobre África exaltan el carácter primitivo de este continente, y espero que mis imágenes contrarresten esta visión para contribuir a la idea de que algunos de los centros urbanos más grandes se encuentran en África. Centros urbanos que son activos en cuanto al desarrollo y el desempeño de sus comunidades. Por otro lado, los habitantes de negros de cada una de las comunidades que he fotografiado guardan mucha similitud entre sí. De este modo, en cada exhibición que realizo donde incluyo varios de estos países (Senegal, Cuba, EEUU, Barbados) es difícil diferenciar con exactitud a qué comunidad pertenecen. Y ese es un aspecto interesante a su vez para mí.  La exposición que me trae a La Habana en esta ocasión tiene un poco esta idea de ver lo que hacen a estas comunidades sobrevivir aún en las condiciones más difíciles. 

- ¿Cuál es el proceso que sigue para lograr sus imágenes? ¿Digital o impresión tradicional? ¿El color que le da es a través de un toner? 

Suelo filmar, fotografiar con la cámara de rollo, pero las proceso luego de manera digital, las paso a computadora y tras un proceso digital, las imprimo, y les doy una coloración de dos tonos o un tono, que simula el proceso de teñido y luego las imprimo y parecen no ser hechas en un papel de brillo usual.  

- ¿Todo su trabajo lo ha dedicado a registrar el desempeño de las comunidades negras en diferentes partes del mundo? 

Una de las intenciones de esta presentación era mostrar cómo mis primeros acercamientos a la fotografía no se dirigían hacia este tema de las comunidades negras, esto fue después, a medida que se dio en mí una concientización del problema racial.  

- ¿Qué recepción ha tenido su trabajo en las propias comunidades que ha fotografiado? ¿Ha realizado exhibiciones allí? 

Ha sido bien recibido, tanto en África como en América. En el caso de Barbados he estado cinco veces y tres han sido invitaciones del gobierno, es decir que la visión que doy de los espacios que registro con mis imágenes tratan de establecer una cultura visual, el papel de las artes visuales en el desarrollo cultural y económico. Si vemos a África, como un lugar con un rostro humanizado en oposición a un estadística que refleja el problema del SIDA, será un acicate a los inversionistas que lo verán  como un lugar donde también propiciar el desarrollo industrial. Y es triste porque las grandes reservas naturales y materias primas se encuentran en África y uno de los puntos de reflexión que quiero aportar con mi trabajo es que el mundo occidental no vea a África solamente como una fuente de mano de obra barata ya que desde la época de la esclavitud ésta ha sido la visión que ha tenido Europa y Occidente de ella. Se han de erigir fábricas, hospitales y escuelas para su desarrollo interno. Podemos decir que toda la población negra en el mundo es hija de áfrica, y en este sentido tenemos un papel que desempeñar en el resurgimiento de este continente. 

- Como sudafricana percibo la relación que se establece a través de su obra entre las comunidades negras de África con las de EEUU. ¿Se puede decir, desde su experiencia que con el Caribe sucede igual? 

En mi experiencia no creo que suceda así. En la mayoría de los países en los que he estado, la población negra trata de alejarse de ese pasado, la herencia africana. Considero que eso se debe a que en nuestra educación no se nos enseña a amar esa presencia, nuestra relación con África. Es decir, no se nos enseñan la historia del continente, ni sus grandes logros. Y por eso les decía, anteriormente, que cuando una persona me preguntaba el país al que pertenecía, el decir que era africano suponía un largo camino de interiorización que es muy importante para mí. Porque la mayoría de los negros que frecuento y conozco, no se percatan de que pertenecen a África, por lo tanto en mis clases en EEUU, les digo a mis estudiantes que el hecho de que haya sido robado de mi aldea, secuestrado de mi continente, transportado a través del océano y forzado a convertirme en mano de obra barata a lo largo de trescientos años, no me hace norteamericano. En Senegal ellos tienen un dicho que apunta “No porque la madera haya estado en el agua por quinientos años, se convierte en cocodrilo” y yo les digo, “sólo por el hecho de haber estado en EEUU como negro por quinientos años, no me hace norteamericano”.  

Considero que las comunidades afrodescendientes en el Nuevo Mundo necesitan identificarse más con África, porque somos parte de la solución de muchos de los problemas del Viejo Mundo. Uno de los objetivos de mi trabajo es buscar la unificación de estos descendientes en los elementos que son comunes como la cultura. Pero hay que dejar claro que incluso en África no se aceptan los negros de otras latitudes como hermanos, hay también un rechazo. Incluso aquí en Cuba y en Barbados me aceptan más que en África. Hay que lograr una comunión de intereses. Para que los futuros niños perciban este cambio de visión.


[*] Esta presentación tuvo lugar durante la estancia de este fotógrafo en La Habana para la inauguración de una muestra personal en la galería “Espacio Abierto”, adjunta a la revista Revolución y Cultura, con el título Black Survival.