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Rafael Acosta de Arriba, Presidente del Consejo Nacional de
las Artes Plásticas expresó: “La
muestra de la relevante artista francesa-americana Louise Bourgeois, una
de las más grandes creadoras del siglo XX, en el Centro de Arte Contemporáneo
Wifredo Lam, será, sin lugar a dudas, un auténtico suceso artístico-cultural…
El
espectro temático de sus inquietudes la ha llevado a recrear el dolor
humano, el erotismo, la sexualidad pura, la introspección sicológica,
el mutismo, la incomunicación, la vulnerabilidad y la represión de la
mujer y, quizás, como dos de sus temas más caros: lo autobiográfico y
la identidad. Indagadora de la otredad humana, su hondura sociológica
marca su obra. Artista pues en constante renovación expresiva y argumental,
Louise Bourgeois es, desde finales de los setenta, una de las creadoras
más influyentes del arte contemporáneo universal, arte que ha pasado todas
las latitudes y que desde la amplia retrospectiva que le hiciera el MOMA
de Nueva York (la primera realizada a una mujer por esa prestigiosa institución)
la convirtió en una de las artistas más demandadas de la recta finisecular.
Son
emblemáticas de esta obra capital los trabajos con tejidos utilizados
por ella misma a lo largo de su vida, las series totémicas hechas con
madera, sus espacios teatrales o celdas recreando el infinito dolor del
ser humano, sus bustos de telas cargados de simbolismo, sus enormes arañas
metálicas, sus esculturas con racimos de pechos femeninos (a veces pechos
fálicos) y sus penes erectos de medio metro, estos dos últimos, motivos
temáticos reveladores de la importancia que la creadora concedió al erotismo
y la sexualidad”. Por su parte, Philip Larratt, en las palabras al catálogo de
la exposición Unos y otros señaló sobre Louis Bourgois que era “Considerada
una de las artistas más destacadas del siglo XX, Louise Bourgeois ha producido
durante más de siete décadas un conjunto de obras que conservan el testimonio
de una vida indagada. Su autoestudio, retorciéndose del yo hacia los demás
para volver al yo, ha dado como resultado la alta dosis de imaginación
y excentricidad de su sentido de la forma. En
1955 Bourgeois presentó la pieza que dio nombre a esta exhibición One
and Others (Uno y Otros), una escultura de componentes de madera. Ella
misma señaló, al escribir sobre esas formas amontonadas, que: “la relación
de una persona con su entorno es una preocupación continua. Puede ser
fortuito o cercano, simple o complejo, sutil o tajante. Puede ser doloroso
o agradable. Pero sobre todo puede ser real o imaginario. Esta es la tierra
que engendra toda mi obra”. Cada elemento en esta obra tiene una identidad
distintiva, si bien forma parte de un conjunto rítmico. Aún estando juntas
las formas no llegan a tocarse. En la trayectoria de su obra se puede
observar esa relación simultánea de parentesco y cercanía que contrata
con el aislamiento e incapacidad de comunicarse. One and Others ejemplifica
la relación inquieta entre el individuo y la comunidad, el yo y el mundo,
y en su nivel más íntimo los orígenes del yo dividido. Lo
que Bourgeois pretendió con el arte fue expresar y analizar la confusión
y ansiedad que la acosaban, para poder exorcizarlo. Al igual que los agujeros
y tapices desintegrados que su madre restauraba, Bourgeois quiso llegar
a la plenitud. Así, como ella misma a menudo ha recordado, el arte es
su forma de psicoanálisis y su garantía de juicio”. Mayor
información: divulgacion@wlam.cult.cu Tomado de Boletín Hoja Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam |
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