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La exposición que ahora se presenta en el
Museo Reina Sofía tras su notableéxito en el por el Museo d'Orsay de París,
Nueva York y el Arte Moderno - Alfred Stieglitz y su Círculo (1905–1930) ,
no sólo es la primera celebrada en Europa en la que
se examina la contribución de Stieglitz como fotógrafo y su influencia
crucial en el desarrollo de la fotografía moderna estadounidense, sino
que es también la primera en destacar su relevancia en esos primeros años
del siglo veinte, por cuanto permitió al público y a los artistas
norteamericanos descubrir y comprender los progresos más recientes de
la vanguardia europea. Stieglitz fue un ferviente defensor de las ideas
innovadoras y un hombre de múltiples talentos; al examinar sus muchas
actividades en esta muestra, tendremos ocasión de explorar las ideas que
defendió como fotógrafo, editor, galerista y coleccionista. Alfred Stieglitz retrató elocuentemente la
vitalidad y la energía del Nueva York de comienzos del siglo veinte en
fotografías como “The City of Ambition” (1910), “The Hand of Man” (1902)
y “Old and New New York” (1910), donde se presenta una ciudad en un estado
de transformación que para entonces ya supera la escala humana. Para muchos
artistas europeos –como fue el caso de Picabia, quien llegó en 1913 para
el Armory Show– la ciudad, con sus rascacielos y su ritmo de vida acelerado,
era la imagen misma de la modernidad. Si en el pasado viajar a Europa
constituía un ritual de transición para los artistas norteamericanos,
ahora Nueva York se había convertido en el destino de los artistas europeos,
un hecho que perdura hasta nuestros días. La exposición que se puede contemplar en el
Museo Reina Sofía, comienza su recorrido en 1905, cuando Stieglitz abrió
su primera galería, The Little Galleries of the Photo-Secession (que pronto
se conocería como "291" debido a que estaba situada en el 291
de la Quinta Avenida), contando para ello con la ayuda de Eduard Steichen;
desde este espacio, Stieglitz fue uno de los primeros en dar a conocer
una selección de los trabajos realizados por los fotógrafos pictorialistas,
tales como Julia Margaret Cameron, Alvin Langdon Coburn, Baron Adolph
de Meyer, Frank Eugène, Frederick Evans, David Octavius Hill & Robert
Adamson, Gertrude Käsebier, Joseph Turner Keiley, Clarence White y Eduard
Steichen. Concebida como "laboratorio" –como le gustaba decir
al propio Stieglitz– 291 se convertiría pronto en un lugar de encuentro
para artistas e intelectuales, un núcleo de intercambio dedicado al arte
y la elaboración teórica, como se refleja en las páginas de la revista
Camera Work, presente en la exposición,
que Stieglitz publicó entre 1902 y 1917. Desde 1908 hasta 1917 la galería presentó
una sucesión de exposiciones sin precedentes que fueron cruciales en la
lucha que sostuvo Stieglitz por lograr que la fotografía fuese reconocida
como una forma de arte autónoma, merecedora de ser expuesta junto con
las demás artes plásticas. Con ayuda de sus devotos colaboradores, Max
Weber al principio y más tarde Eduard Steichen y Marius de Zayas –quienes
desempeñaron un papel fundamental como enlaces con Europa–, Stieglitz
organizó las primeras exposiciones en suelo norteamericano de Rodin, Matisse,
Cézanne, Picasso, Brancusi, Picasso y Braque, escultura africana, Douanier
Rousseau y Gino Severini, mostrándolos en el contexto de otras obras realizadas
por pintores norteamericanos de su círculo, tales como Max Weber, Abraham
Walkowitz, Marsden Hartley, John Marin, Arthur Dove y Georgia O´Keeffe.
La obra de estos artistas, que por primera vez el público norteamericano
tenía la oportunidad de descubrir, fue objeto de gran polémica y desató
un debate acalorado entre los críticos conservadores más afines a la poderosa
academia. La presente exposición incluye muchas de las obras que se mostraron
entonces, así como reconstrucciones parciales de algunas de las instalaciones
montadas en la 291. A pesar de los efectos que tuvo la guerra
sobre la economía y de lo difícil que resultaba mantener contacto con
los artistas y los marchantes europeos, la Modern Gallery subsistió hasta
1918, aunque la galería situada en el 291 de la Quinta Avenida cerró tras
la primera exposición individual de Georgia O´Keeffe en mayo de 1917.
Camera Work también desapareció ese año después de la publicación de su
último número, dedicado en su totalidad a la obra de Paul Strand. A partir
de ese momento, Stieglitz volvió a trabajar de lleno en la fotografía. Tras un paréntesis de varios años, organizó
su primera exposición retrospectiva en las Anderson Galleries en 1921
y de manera esporádica las de Hartley y O´Keeffe; en 1925 montó la famosa
exposición Seven Americans, que contenía obras de Arthur Dove, Marsden
Hartley, John Marin, Charles Demuth, Paul Strand, O´Keeffe y del propio
Stieglitz, y que le llevó a abrir un nuevo espacio de su propiedad en
1925, The Intimate Gallery, destinado a defender a estos "seis +
x" artistas estadounidenses, pero que cerró en 1929 para ser reemplazado
inmediatamente por An American Place, galería que dirigiría hasta su fallecimiento
en 1946. Una selección de 80 fotografías nos permite
apreciar la evolución del arte de Stieglitz, desde el pictorialismo de
1889 hasta la "fotografía directa" de 1937, trayectoria que
termina diez años antes de su muerte coincidiendo con el cese de su actividad
como fotógrafo. Se ha prestado una especial atención a los retratos "analíticos"
inspirados por Georgia O´Keeffe -a quien conoció en 1916- y a la magistral
serie Equivalents y su relación con la música. Esta sección dedicada a
la fotografía concluye con la obra de otros fotógrafos más jóvenes cercanos
a Stieglitz, artistas que asimilaron las lecciones del modernismo y las
aplicaron a la fotografía, como es el caso de Paul Strand y Charles Sheeler
(también pintor). Aquí también se ofrece la película que ambos realizaron
en 1920, Manhattan, considerada por algunos como la primera película vanguardista
producida en los Estados Unidos. La exposición propone la revaluación de un
período fascinante, con frecuencia olvidado al hablar de las raíces de
la pintura abstracta norteamericana de los cincuenta, pese a que estos
artistas compartieron muchas inquietudes y también, no lo olvidemos, la
búsqueda de una identidad moderna auténticamente norteamericana.
Mayor información: www.museoreinasofia.mcu.es Tomado de www.enfocarte.com |
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